Lo que está pasando entre Bárcenas y el PP es evidente. No creo que haya ninguna estrategia oculta entre ambas partes. Bárcenas ha dado toques al PP para que no le dejaran solo, por ejemplo, filtrado los papeles, y luego ha enredado diciendo que no eran suyos. Se ve que en el PP no le hicieron caso. Bárcenas incluso llegó a filtrar una factura a El País. Se trataba de un mensaje para que no le dejaran caer.
El PP optó por dejarlo caer. Luego, Cospedal dio aquella rocambolesca rueda de prensa para tratar de explicar su cese. Parece mentira que una abogada del estado se preste a esas cosas.
Como es claro que el PP lo deja caer, Bárcenas presenta la demanda por despido improcedente. Es evidente que Bárcenas está siguiendo su propia estrategia y el PP la suya.
En todo caso, estas cosas es normal que pasen. Recordemos que un contable depechado porque no le habían dado el aumento de sueldo que pesaba que le correspondía fue el que destapó el caso Filesa.
Bárcenas seguirá su estrategia y el PP la suya. Es tarde para que traten de coordinar alguna estrategia común. Hará lo mejor para su propia defensa, pero no creo que Bárcenas quiera hacer daño al PP. Tanto Bárcenas como el PP saben hasta donde pueden arriesgar y cuanto pueden perder. Tanto uno como otro van a tratar de defender sus propios intereses. Existen zonas muy amplias en las que, si hay algo que callar, ambos optarán por hacerlo.
– Ramón Pi es el jefe de opinión del Grupo Intereconomía.
