El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comenzado la temporada política proponiendo que Cataluña pueda ir a las urnas y opinar sobre su “autogobierno” pero no sobre la “autodeterminación”. Así se ha expresado Sánchez en una entrevista en la Cadena Ser donde ha defendido que lo que está en juego hoy en esta comunidad autónoma «no es la independencia, sino la convivencia».
El presidente ha aclarado que se estaba refiriendo a una reforma del Estatut, que debería ser aprobada por los catalanes en referéndum. Se corregiría así, en su opinión, el «problema político» que representa que el Estatut en vigor no sea el que votaron los catalanes, puesto que el Tribunal Constitucional lo recortó posteriormente tras un recurso del PP.
Sánchez ha presentado esta consulta obligatoria sobre un Estatut reformado como un referéndum sobre el autogobierno al ser preguntado por la insistencia del presidente catalán, Quim Torra, de negociar un referéndum de autodeterminación como única solución al conflicto actual. «Sin duda alguna (la solución) es un referéndum por el autogobierno, no por la autodeterminación», ha subrayado.
El presidente también ha defendido el artículo 155 de la Constitución y ha asegurado que se trata de un «instrumento perfectamente constitucional y legítimo para poder volver a reubicar a Cataluña en el Estatuto y en la Constitución». No obstante, considera que no se han producido las circunstancias para tener que aplicarlo de nuevo, aunque sí ha precisado que «en el momento en el que se produzcan, el Gobierno de España lo hará».
Preguntado si se comprometió con los independentistas a no volver a recurrir al 155 a cambio de su apoyo en la moción de censura, Sánchez ha respondido que en ocasiones se ve obligado a responder «a cuestiones que nunca se han producido» y ha criticado que PP y Ciudadanos hagan oposición al Gobierno con Cataluña, con el País Vasco y ETA y con la inmigración, cuestiones en las que él, como líder de la oposición, nunca entró.
La polémica de lazos continúa
La polémica por la colocación y retirada de lazos amarillos en solidaridad con los presos del ‘procés’ y que ya han derivado en al menos dos agresiones está demostrando, a juicio del presidente, que en Cataluña «hacen falta menos gestos y más responsabilidad».
Sánchez ha afirmado que su Gobierno «está en contra de todos los símbolos que dividan, que separen, no unos sí y otros no, de todos«, y sobre todo cuando se trata de instituciones públicas donde tiene que estar representada la voluntad del conjunto de catalanes. Ahora mismo, esa voluntad del conjunto de catalanes «no está representada» en los símbolos que usa el Govern, al «haber sólo símbolos de una parte».
El presidente ha señalado como una cita clave la reunión de este jueves de la Junta de Seguridad, en la que se hablará de esta cuestión. También ha confirmado su intención de celebrar un Consejo de Ministros en Barcelona «en octubre o noviembre».
