La tragedia en la discoteca Kiss de la localidad de Santa María, una pequeña ciudad en el sur de Brasil, ha sesgado nada menos que 231 vidas, todas ellas jóvenes, entre los que había hermanos, parejas de novios y matrimonios. Todos los fallecidos tenían entre 18 y 35 años y la gran mayoría eran estudiantes que sólo querían divertirse. En la lista de los fallecidos, publicada por el diario O Globo, aparecen los nombres de todos los chicos pero detrás de ellos hay historias y proyectos que ya no podrán cumplir.
Entre los cadáveres estaban Roger Dallagnol (21 años) y Susiele Cassol (19). Eran novios desde hace cuatro años y se habían conocido por internet. La misma mañana del domingo Roger llegó a Santa María para visitar a su pareja y decidieron pasar la noche en Kiss. Posiblemente hablaran de sus planes para irse a vivir juntos antes de que las llamas acabasen con sus sueños.

En las cenizas de la discoteca encontraron también los cuerpos de Andressa Thalita Farias Brissow y Louise Victoria Farias Brissow. Eran hermanas, la primera Andressa, la mayor, ya había terminado derecho, mientras que Louise se iba a licenciar en 2015. Eran aficionadas al fútbol y ‘torcían’ por Gremio.

La vida de Fábio José Cervinskia no había sido nada fácil. Era un joven estudiante de Agrónomos, que luchó con fuerza para vencer a una leucemia que logró superar dos años antes.
Jovencísimos eran Flávia de Carli Magalhães (18) y Luis Fernando Donati (20), una pareja de novios que estudiaban en la Universidad de Santa María y que no pudieron alcanzar la puerta de la discoteca. Lo mismo que le sucedió a Guilherme Pontes Gonçalves y Stefani Posser Simeoni, también novios y estudiantes en la facultad de Santa María.
Michele Cardoso estaba en la discoteca con su novio João Paulo Pozzobom. Ella era protésica dental y el era estudiante de agrónomos. Michele, en pleno momento de pánico, fue capaz de coger su móvil y escribir un mensaje en su cuenta de Facebook: «Incendio en Kiss, socorro». No le sirvió de nada porque las llamas ya habían comenzado a devorar el recinto y ni ella ni Joao Paulo pudieron llegar a la calle.
Otra pareja que perdió la vida en el infierno de la discoteca fue la que formaban Luis Antonio Xisto, estudiante de veterinaria, y Rosane Fernandes Reherman, trabajadora del tribunal de justicia. Se habían casado el 6 de agosto de 2009 y eran seguidores de Gremio de Porto Alegre.
Matheus Brondani y Daniela Betega Ahmad formaban otra de las parejas fallecidas. Se habían conocido en Santa María, de donde era Daniela. Matheus era un gran aficionado a los caballos y su pasión por los animales le había llevado a estudiar veterinaria.

Como las hermanas Brissow, la familia Salla también ha perdido a dos hijos. Marcelo de Freitas Salla Filho (20) y Pedro de Oliveira Salla (17) no pudieron escapar de las llamas, igual que muchos de sus amigos. El pequeño, Pedro, había estado ayudando en la organización de la fiesta universitaria.