En Europa, la colaboración público-privada para la colocación de trabajadores lleva años funcionando y se ha mostrado eficiente. En Francia, por ejemplo, el marco colaborador permite a las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) ofrecer tanto contratos temporales como indefinidos. También posibilita a los servicios públicos de empleo recurrir a estos operadores para la colocación, indefinida o temporal, y recolocación de desempleados.
Esta colaboración se ha mostrado si cabe más eficaz y vigorosa en tiempos de crisis. Las propias autoridades laborales francesas ha recocido el importante papel que han tenido las ETT en la modernización del Servicio Público de Empleo y en la mejora del funcionamiento del mercado de trabajo francés.
Según la asociación de agencias privadas de empleo, Asempleo, en el Reino Unido la colaboración entre los servicios públicos y la agencias privadas lleva produciéndose desde los años 90. Cada año se evalúa su eficiencia y se impulsan nueva medidas para mejorarla. En el Reino Unido los incentivos vienen por la duración de los empleos que se consiguen para los parados.
Los objetivos de la colaboración son ayudar a las personas a reintegrarse en el empleo dándoles el apoyo necesario para que accedan a la formación y al trabajo que necesitan, además de contribuir a la lucha contra la discriminación y evitar políticas de empleo injustas.
Han existido multitud de programas de empleo llevados a cabo conjuntamente entre el servicio público de empleo y el sector privado de empleo (New Deal, New Flexible Deal, etc), pero el último gran proyecto puesto en marcha es el Work Programme.
En Holanda, la colaboración entre los servicios públicos y privados de empleo se remonta a los años ochenta. Las formas y campos de colaboración en este país es muy amplia y nutrida.
Los tipos de acuerdo alcanzados por los servicios públicos y privados de empleo en Holanda se realizan a nivel local y en base a las necesidades específicas de cada zona.
Mientras, en Alemania, en 2002 se firmó el primer acuerdo marco de colaboración entre la federación nacional BZA de agencias privadas de empleo (Ahora llamada BAP), con los servicios públicos.
En Alemania, las agencias privadas de empleo, de forma individual, tienen la oportunidad de colaborar con los servicios públicos de empleo a través de un acuerdo que fija que la agencia privada de empleo facilitará toda la información relativa a desempleados y empresas. Al mismo tiempo que las agencias privadas acceden de forma “privilegiada” a bases de datos relevantes de los servicios públicos de empleo.
Se trata finalmente de fortalecer las políticas de empleo que se centran en la reintegración de los parados en el empleo, mejorar el acceso y la disponibilidad de la información, para mejorar la eficiencia de las políticas de empleo públicas.
En Francia, la cooperación público-privada viene del año 1994. En periodos de crisis, los servicios públicos de empleo han sacado concursos y licitaciones para desarrollar la cooperación entre los servicios públicos y privados de empleo debido a la situación.
En 2009 y 2012, los servicios de empleo pidieron ayuda para que 320.000 desempleados pudiesen reintegrarse en el mercado de trabajo.
Entre los objetivos de esta simbiosis está responder de manera eficaz a las necesidades de empresas y trabajadores, evaluar y desarrollar las habilidades y aptitudes de los desempleados y facilitar el acceso al mercado laboral, además de luchar contra la discriminación.
Según Asempleo, empresas privadas y servicios públicos trabajan conjuntamente en temas de contratación y colocación, intercambian información sobre ofertas de empleo y candidatos idóneos para las mismas.
En 2005, una nueva Ley permitió que las ETT gestionasen también contratatos indefinidos, así como poder colaborar con los servicios públicos de empleo.
En 2011, se ampliaron los compromisos entre ETT y el servicio estatal de empleo se renovaron y se reforzaron con nuevos acuerdos.