| Se puede ser maldita y pop? Amadora es una respuesta afirmativa. Tiene chispa. Y tiene aromas surreales. Es un suceso profundamente original dentro del indie. Escapa a la música de consumo rápido con composiciones que hacen pensar en la literatura de Lucía Berlín, Otessa Moshfegh o Eider Rodríguez. La música es la prueba de que podemos reinventarnos a pesar de la pesada carga de la herencia y del daño. (María Velasco) Desde esa mirada de múltiples perspectivas, en la que Amadora es una, y son muchas, el dolor y los embrollos en el cuerpo aparecen como fuga o facilitadores de preguntas esenciales acerca del amor, las madres, la amistad o la identidad y la entidad de las señoras.
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Tulsa presenta «Amadora» en Madrid
