A falta de ocho días para las elecciones y sin ningún apoyo de los demócratas, la juez Amy Coney Barrett ha sido definitivamente nombrada como la 115ª juez del Tribunal Supremo.
Ruth Bader Ginsburg, icono feminista, fallecía el pasado septiembre dejando una vacante libre, que ahora ocupará Barret, que consolida así una mayoría conservadora en la institución judicial.
Barrett fue confirmada con 52 votos a favor, todos de senadores republicanos, y 48 en contra, todos los demócratas y una legisladora republicana. La juez, que es católica y abiertamente contraria al aborto, cierra un Tribunal que queda constituido por seis jueces conservadores de nueve, tres de ellos nombrados por el mandatario republicano Donald Trump.
Es la primera vez en la historia moderna que el Senado confirma a un juez del Supremo sin voto alguno del partido minoritario.
