Por muchas razones Marilyn nunca consiguió ser feliz pese a tener todo lo que una mujer de esa época podía desear, lo que hizo de ella una mujer desdichada y atormentada que proyectaba una imagen muy lejos de la realidad.
1.Pese a ser deseada por todos, pocos hombres la quisieron realmente.
Marilyn fue el mito erótico del siglo XX por excelencia, pero como la fama, esto fue un arma de doble filo en la vida de la actriz. Estuvo casada en tres ocasiones y con tres tipos de hombres muy diferentes entre sí. Desde un simple y afable policía hasta uno de los dramaturgos más famosos de la literatura americana pasando por el quizá, más famoso jugador de beisbol de América. Todos hombres muy diferentes y con personalidades dispares que nunca la hicieron feliz. Más que los hombres, el verdadero problema de Marilyn fue su inseguridad y sus miedos que la hicieron una mujer difícil de querer de la que muchos se cansaron.
2. Siempre añoró ser una persona intelectual más que el simple canon de belleza de la época.
Todas las mujeres soñaban con ser, o al menos, parecerse a ella. Sin embargo ella misma valoraba más algo que sentía la faltaba, que su más que arrolladora belleza. Marilyn estaba acostumbrada a ser observada y soñada por muchos hombres, al igual que admirada y envidiada por muchas mujeres, pero sentía que nadie la consideraba una persona profunda con grandes conocimientos e inteligencia. Estas carencias de la personalidad de la actriz hicieron que se sintiese atraída por su tercer y último marido, el dramaturgo Arthur Miller. Siempre señaló que lo que más le gustaba de él era su inteligencia y su saber y que le gustaba estar con él porque le hacía pensar.
3. Miedo a la soledad.
La dura infancia de Marilyn, en la que su madre fue internada en un centro psiquiátrico y ella acabó de casa en casa de acogida bajo la tutela del estado, provocó que uno de los grandes temores que marcaron su vida personal fuese el miedo a estar sola. Esto podría haber justificado la incesante vida amorosa de la actriz donde los hombres nunca sobraban. Solapando relaciones y amantes, Marilyn nunca parecía estar sola, pero en realidad era una persona que no encontró jamás esa persona que llenase el vació que sentía por sus abandonos infantiles.
4. Ante todo tenía terror a heredar los trastornos mentales de su madre.
Durante toda su vida la actriz temió heredar los problemas mentales de su madre, lo que generó en ella un continuo estado de hipocondria y pánico que la generaban un gran estrés y una horrible falta de seguridad en sí misma. Cuando tras su divorcio con Miller fue internada en una institución mental, la actriz tocó fondo y sólo fue capaz de remontar con la ayuda de su segundo marido Joe Dimaggio que la cuidó hasta que salud mental mejoró.
5. Quería ser madre y nunca lo consiguió.
Uno de los sueños de Marilyn era ser madre, pero durante su matrimonio con Miller sufrió dos abortos en poco tiempo. Quizá la presión mediática de la que era presa, o quizá algunas dificultades para quedarse embarazada fueron las causantes de sus problemas de fertilidad, pero lo cierto es que Marilyn siempre tuvo una enorme tristeza que nunca pudo llenar con un hijo biológico. Alguna vez ella misma dijo: “¿Qué tan bueno es ser Marilyn Monroe? Por qué no puedo simplemente ser una mujer normal? Una mujer que puede tener una familia… Me conformaría con un solo bebé. Mi propio bebé”.
6. No era tomada en serio como actriz.
Pese a ser una de las grandes estrellas de Hollywood, sino la más grande al menos en cuanto a icono, lo cierto es que los estudios de cine nunca tuvieron a Marilyn como una actriz profesional. Esto siempre molestó a la actriz que veía como su carrera se cimentaba en la imagen de rubia explosiva e ingenua pero que nunca avanzaba. Cuando se divorció de Joe Dimaggio y harta de no saber cuál era el límite entre la Marilyn de la pantalla y la Malrilyn real, decidió trasladarse a Manhattan para mejorar su interpretación en la que es considerada la mejor academia para actores, el Actors Studio. Allí estuvo bajo las órdenes de grandes profesores que perfeccionaban su método de trabajo.
7. La familia Kennedy la usó.
Marilyn pudo ser amante de los dos hermanos Kennedy, Robert y John. Sonada fue su posible aventura con el presidente mientras estaba casado con Jacquie, pero la verdad es que nunca se hizo pública la relación y la fama de Marilyn fue la que más tocada quedó. Tras su muerte, algunas teorías apuntaron que fue la familia de políticos quien organizó su muerte, debido a que en la cama podrían haberla contado secretos de estado que nunca quisieron que saliesen a la luz.
8. Fue adicta a los somníferos y sus depresiones eran constantes.
Para conseguir frenar sus continuas depresiones y altibajos sentimentales después de sus abortos, Marilyn empezó a consumir somníferos para conseguir conciliar el sueño. Esta costumbre se convirtió en una adicción que no abandonó a la actriz y que la llevaron hasta la muerte, consiguiendo acabar con su concentración y a punto de costarle su carrera, al ser imposible, según decían actores y directores, trabajar con ella en sus últimos años en el cine. Finalmente su adicción pudo costarle la vida.
9. Descubrió el lado oscuro de Hollywood.
Ella misma dijo en una ocasión “En Hollywood te pueden pagar 1.000 dólares por un beso, pero sólo 50 centavos por tu alma”. Sin duda Marilyn sufrió en sus propias carnes la dureza de Hollywood y la falta de escrúpulos de una industria que buscaba el dinero pasando por encima de sus actores, que parecían productos más que personas. Monroe siempre sintió que los estudios de cine hacían de ella un producto comercial, superficial y vacío muy lejos de sus sueños. Parecía tenerlo todo pero en el fondo se sentía sola en medio de mucha gente, que conocían a una Marilyn que no era la auténtica Norma Jean Baker, sino el fruto hollywoodiense de los grandes estudios.
