“Si Barcelona vuelve a trabajar nosotros también”, explicaba Manuel mientras su hija asentía con la cabeza. La idea la tenían clara, los taxistas de Cataluña estaban marcando el ritmo de los paros desde el primer día y lo que ellos decidieran sería secundado, muy probablemente por el resto de ciudades. “Ahora tenemos que pensar con la cabeza, aunque lo que nos salga sea hacerlo con el corazón”.
Centenares de taxistas ocuparon la Castellana, un día más, pero esta vez sabiendo que podría ser el último día. Tiendas de campaña a la sombra, neveras con mucho hielo y bebida refrescante para pasar las horas más complicadas de calor. La tarde, las horas más críticas pero las más importantes, Fomento se reunía con las comunidades autónomas para saber cómo se posicionaban ante la posibilidad de traspasar las competencias.
Los representantes autonómicos llegaban recelosos a recibir la gestión de las VTC, son conscientes de que es una patata caliente. «Si lo que se nos transfiere es para solucionar el problema, estamos en ello, si lo que se transfiere es el problema, no», indicó el director general de Transportes de la Junta de Castilla y León, Ignacio Sánchez Pérez, a su llegada a Fomento. Al final, reacciones para todos los gustos pero con buen sabor de boca para el sector del taxi. Serán las autonomías quienes decidan qué ocurre a partir del mes de septiembre.
“La fecha es clara: el 15 de septiembre. Si ese día no se publica en el BOE tendremos que volver”, afirmaba Mario, otro de los taxistas que también ocupó la Castellana durante el fin de semana. “El día 14 se tienen que aprobar en el Consejo de Ministros, el 15 tiene que estar publicado para que sea efectivo”.
Fomento daba la noticia y las asambleas de taxistas se reunían. Barcelona decidió desconvocar la huelga, una “tregua” para que Fomento haga efectiva su promeso. Después de la decisión de la capital catalana le siguieron Madrid, Cantabria… Los protagonistas lo predecían. “En el momento en que paremos Madrid y Barcelona el resto también lo harán. Aun así seguimos esperando a que todo esté por escrito”, confesaba Santiago, otro taxista que participaba en las movilizaciones.
Las sensaciones eran de final pero también de esperanza. Fomento ha pactado con las comunidades autónomas, ahora falta que todo esté por escrito y que sean las autonomías las que regulen por la famosa ley del 1-30; por eso todos miran al 15 de septiembre. “Yo me quedaría”, decía María, “no nos lo han dado en un papel, firmado. Seguiría presionando”, pero su marido, Manuel, le recordaba que era momento de pensar “con la cabeza y no con el corazón”.
