- ¿Qué son las participaciones preferentes?
Es un producto financiero opaco y complejo, una especie de “acción a perpetuidad”. Básicamente, las preferentes tienen características que las hacen muy poco recomendables para el pequeño ahorrador, como ha reconocido el propio presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), es un producto diseñado para “inversores institucionales”, es decir, Estados, grandes fondos o empresas. Sin embargo, hasta ahora, su venta no estaba prohibida al pequeño inversor, y esa es la raíz del problema.
Bajo el gancho de una remuneración con altos intereses, del 7%, pero incluso del 15%, muchos clientes de entidades financieras, principalmente Cajas, suscribieron el producto. Aseguran que en el momento de la compra, y antes de la firma del documento, nadie les explicó en qué consistían las preferentes, ni sus inconvenientes. Esos obstáculos son:
–Si la entidad no tiene beneficios, no está obligada a pagar el bono anual.
-Su valor está sometido a cotización, un cliente que quiera desprenderse de sus preferentes debe acudir al mercado secundario a venderlas, y eso, no garantiza que pueda recuperar la totalidad de su inversión, porque hay fluctuaciones como en la bolsa.
-El banco no está comprometido a devolver el dinero en una fecha fija porque no hay un vencimiento determinado.
-La inversión no está cubierta por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), contrariamente a los depósitos que sí está cubiertos hasta un tope de 100.000 euros por titular y cuenta.
Al margen de todos estos puntos, los inversores de entidades intervenidas están atrapados, aunque la banca quiera arreglar el problema. El Tribunal de Competencia Europeo no ha permitido, hasta el momento, los canjes o recompras de este tipo de participaciones de entidades financieras beneficiarias de ayudas públicas, de las entidades rescatadas por el FROB.
- ¿Por qué se vendieron a pequeños ahorradores?
El problema de las participaciones preferentes, afectó a un millón de pequeños ahorradores en España. A partir de 2009 las entidades financieras utilizaron esta vía como una forma barata de encontrar financiación, cuando los mercados comenzaban a cerrarse tras la caída de Lehman Brothers en Estados Unidos. Estas entidades vendieron masivamente preferentes a sus clientes, a través de su red de oficinas. Los clientes acusan a las entidades de fraude porque según palabras de uno de los afectados en Cantabria, “nos dijeron una cosa pero firmamos otra”. Un delito difícil de probar con documentos firmados, según ha reconocido el propio Fiscal General del Estado, Eduardo Torres Dulce.
- ¿Por qué no se ha prohibido hasta ahora?
El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Julio Segura, reconoció recientemente que se ha detectado «una mala práctica importante» en la comercialización de participaciones preferentes, al tiempo que señalaba que la CNMV es un organismo supervisor, y no regulador. Segura echaba balones fuera señalando al poder político que alertado, debería haber modificado la ley. Sin embargo, los políticos nacionales siempre se han escudado en la legislación europea para justificar que no se realizaran los cambios pertinentes.
Esa normativa, acaba de cambiar, hoy 13 de septiembre, de forma que ahora es casi imposible o muy difícil para un pequeño inversor comprar preferentes. Por ejemplo se establece un mínimo de inversión de más de 100.000 euros, y si un particular quiere suscribirlas tiene que firmar un documento en el que explícítamente reconoce los «peligros» a los que se enfrenta.
Sin embargo, como ya dijo el ministro de Economía, Luis de Guindos, la normativa de las preferentes, “no tendrá valor retroactivo”, dicho de otro modo, evitará nuevos casos pero no soluciona nada para los ya afectados.
- ¿Qué soluciones se han ofrecido?
Las entidades intentan buscar una solución cambiando las preferentes de sus clientes por productos más sencillo. Los que todavía no han llegado al final de la pesadilla son aquellos que compraron preferentes a entidades que después han recibido ayuda pública. En ese caso es Bruselas la que debe decidir si aprueba la propuesta de canje o cambio de sus preferentes por otro producto. Hasta ahora no han dado luz verde a ninguno. Además, la legislación europea establece que el cambio debe hacerse “a precios de mercado”, y eso, en el caso de una entidad intervenida, significa que se ha perdido una parte importante del valor, es el caso de Catalunya Caixa y Novagalicia. No sólo tendrán que esperar, corren el riesgo de perder buena parte de su inversión.
Con respecto a los cambios ofrecidos, por las demás entidades, parecen haberse decantado o por acciones, o por depósitos.
- ¿Habrá quita para los que invirtieron en preferentes de entidades intervenidas?
Sí a todas luces aunque no se sabe de cuanto. Los inversores en preferentes y productos similares de los bancos que reciban ayuda europea, podrían sufrir una quita o condonación de la deuda (pérdida de parte de la inversión). El ministro de Economía, Luis de Guindos, lo ha adelantado en el Congreso, justificándolo nuevamente por la legislación europea: «Cualquier entidad financiera en proceso de restructuración debe cumplir con la norma europea», ha reiterado De Guindos, quien ha recordado que esa normativa establece que «la empresa y los titulares de participaciones deberán contribuir a la reestructuración» de la compañía.
Además, Guindos ha explicado que los canjes o recompras de preferentes en entidades con ayudas de Estado deben aprobarlos las autoridades europeas, «que para ello demandan que se realicen en condiciones de mercado«.
