Jorge Bustos publica Casi. Una crónica del desamparo, un retrato sobre el sinhogarismo en España y un alegato contra la aporofobia. Fruto de un año de investigación periodística, el escritor se adentra en las entrañas del Centro de Acogida San Isidro de Madrid, llamado «Casi», el más grande y antiguo del país, y que asiste a diario a más de trescientas personas.
El resultado es una obra literaria que mira de frente a aquellos que demasiadas veces son invisibles a ojos de la sociedad, víctimas de la soledad, la violencia y el rechazo social, «aquellos que se mueven en el límite de su propia existencia», en palabras del propio autor; una mirada enmarcada en el contexto del Casi, un personaje más del libro.
A través de entrevistas y perfiles tanto de usuarios como de trabajadores del centro, Bustos realiza «un ejercicio de observación que se dirige a lo concreto y particular», que nos habla de reinserción, salud mental y adicciones superando la mera estadística, pues el cronista intuye en ellos un mensaje de dignidad herida que nos interpela a todos, más allá de la empatía momentánea o de la agenda política.
Casi. Una crónica del desamparo, deudora de la corriente de sensibilidad que, de Solana a Baroja, señaló las llagas de la España negra con mirada piadosa y sin ápice de condescendencia o sentimentalismo, posee una escritura poderosa que restituye lo segundo que pierde quien pierde su casa: el lenguaje.
Según datos de la Encuesta sobre Personas Sin Hogar del Instituto Nacional de Estadística correspondientes a 2022, en España hay más de 28.552 personas que pernoctan en la calle, albergues, centros de acogida o residencias habilitadas; cifra que ha aumentado un 24,5% respecto a la anterior encuesta de 2012. Casi. Una crónica del desamparo nos habla de ellos y de aquellos que velan por su bienestar.
