Jueves 12/09/2019.

Mundo

Un informe denuncia el impacto de los ataques contra escuelas en Kasai (RDC) en las niñas

Durante el conflicto entre la milicia Kamuina Nsapu y el Ejército congoleño fueron atacadas numerosas escuelas

Aunque el conflicto con la milicia local Kamuina Nsapu en la región de Kasai, en el centro de República Democrática del Congo (RDC), quedó superado en 2017, los ataques que los milicianos, y en algunos casos el Ejército congoleño, perpetraron contra escuelas siguen pasando factura a los niños de la región, en particular a las chicas.

Así se desprende del informe "'Todo lo que he perdido': El impacto de los ataques en la educación de mujeres y niñas en la provincia de Kasai Central", la Coalición Global para Proteger la Educación de Ataques (GCPEA, por sus siglas en inglés), denuncia que aunque la violencia afectó a todos los niños, las niñas se vieron particularmente perjudicadas.

Los milicianos de Kamuina Nsapu, una milicia que surgió en agosto de 2016 tras la muerte a manos de las fuerzas de seguridad de un líder tradicional y que tuvo a las instituciones del Estado como principal objetivo, violaron a alumnas y a personal femenino de las escuelas atacadas o cuando intentaban escapar.

Asimismo, según el informe, secuestraron a niñas en escuelas, presuntamente con el fin de enrolarlas en sus filas, pero en lugar de ello las violaron o las obligaron a "casarse" con sus combatientes. Algunas de ellas, sí que fueron obligadas a luchar con la milicia.

En este último extremo, con frecuencia se las ponía en la vanguardia armadas solo con una escoba o un utensilio de cocina ya que se creía que ofrecían una protección mágica a todos los combatientes. Como resultado de ello, numerosos niños murieron a manos de las fuerzas gubernamentales, incluidas muchas niñas a las que la milicia usó como escudos humanos.

LAS NIÑAS PODÍAN PARAR LAS BALAS CON MAGIA

Entre los integrantes de Kamuina Nsapu existía la creencia de que las niñas, a las que se reclutaba en muchos casos para que portaran los fetiches que daban suerte y se conocía como 'ya mamas' (pequeñas mamás), podían detener con magia las balas al mover sus faldas, enviando con ello de vuelta las balas de los soldados.

Por su parte, el Ejército congoleño atacó al menos 38 escuelas en los Kasais y cometió otras graves violaciones de los Derechos Humanos durante sus operaciones contra Kamuina Nsapu, incluidos ataques contra civiles y ejecuciones sumarias, violaciones y otros abusos. También cometió abusos la milicia Bana Mura que surgió en apoyo de las fuerzas gubernamentales.

En el momento álgido del conflicto, llegó a haber 1,4 millones de desplazados internos en Kasai, entre ellos al menos 600.000 niños, mientras que otros 35.000 congoleños buscaron refugio en la vecina Angola.

Tanto el Ejército congoleño como Kamuina Nsapu usaron las escuelas de la zona con fines militares, comprometiendo con ello su estatus civil y convirtiéndolas en objetivo legítimo de ataque, denuncia el informe.

Según GCPEA, mujeres y niñas siguen sufriendo las consecuencias de esa violencia. Para las niñas, ha sido más difícil volver a la escuela puesto que el conflicto dejó a las familias en una situación económica aún más complicada y se suele dar prioridad a la educación de los niños. El temor a la violencia sexual también empuja a muchas familias a dejar a sus hijas en casa.

Entre las que fueron violadas en ese periodo, el estigma también les impide volver a clase y aquellas que se han atrevido a hacerlo se enfrentan a la exclusión social. Además, estas niñas tienen problemas ginecológicos, como enfermedades de transmisión sexual, y algunas quedaron embarazadas.

HAY QUE PROTEGER LA EDUCACIÓN DE LAS NIÑAS

Ante la celebración la próxima semana en España de la tercera Conferencia Internacional sobre Escuelas Seguras, "los ataques sexuales contra mujeres y niñas durante ataques a escuelas en la región congoleña de RDC deberían servir de nefasto recordatorio sobre la necesidad de ser particularmente vigilantes a la hora de proteger la educación de las niñas", defiende la directora ejecutiva de GCPA, Diya Nijhowne.

"La Declaración de Escuelas Seguras es una herramienta que los países deberían respaldar y usar para proteger a mujeres y niñas y su derecho a la educación", subraya, en referencia a este compromiso político intergubernamental de proteger a estudiantes, profesores, escuelas y universidades de ataques por parte de fuerzas armadas y grupos armados, así como restringir el uso militar de infraestructura educativa.

Desde su aprobación en 2015, un total de 87 países se han adherido a ella, incluida RDC. En los últimos cinco años, GCPEA ha documentado más de 14.000 ataques en 34 países. En al menos 17 países, se ha constatado además ataques de índole sexual en instalaciones educativas, entre ellos RDC.

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