Sábado 22/09/2018.

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Jorge Volpi sostiene que Jung era a veces un doctor Frankestein con sus pacientes

El método psicoanalítico de Carl Gustav Jung, una figura "más cercana a veces a un gurú religioso que a un científico", tiene un papel esencial en "La tejedora de sombras", la nueva novela del escritor mexicano Jorge Volpi que cuenta en ella "una extraña y desgarradora" historia de amor absoluto.
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El método psicoanalítico de Carl Gustav Jung, una figura "más cercana a veces a un gurú religioso que a un científico", tiene un papel esencial en "La tejedora de sombras", la nueva novela del escritor mexicano Jorge Volpi que cuenta en ella "una extraña y desgarradora" historia de amor absoluto.

"Jung se convertía en ocasiones en una especie de doctor Frankestein por la necesidad que tenía de experimentar con el otro y de llevarlo hasta sus últimas consecuencias", afirma en una entrevista con Efe Volpi, con motivo de la llegada a las librerías de esta novela con la que ganó hace un mes el Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América, dotado con 200.000 dólares (casi 153.000 euros).

Editado por Planeta, el libro se publica ahora en España y en México, y en las próximas semanas irá saliendo en el resto de países hispanoamericanos, lo que llevará a su autor a viajar por gran parte de Latinoamérica.

Basada en un personaje real, "complejo y fascinante", que Volpi descubrió en la universidad de Harvard cuando consultaba sus archivos para otra novela anterior, "La tejedora de sombras" cuenta la historia de Christiana Morgan, una mujer dispuesta a romper con los convencionalismos de su época.

Y una mujer, esposa de un veterano de guerra, que en el Nueva York de 1925 se enamoró de Henry Murray, un ambicioso médico de Harvard, donde fundaría la Clínica Psicoanalítica de esta universidad y que estaba casado con una rica heredera de Boston.

Lo que más le atrajo a Volpi (México, 1968) del personaje de Morgan es "esa extraña historia de amor que Christiana y Henry llevan a cabo durante los 42 años que son amantes" y que, bajo el influjo de Jung, maestro y analista de ambos en Suiza, "intentan llevar a sus últimas consecuencias".

Mediante ese "experimento vital", que denominan "la díada", Morgan y Murray tratan de "conciliar la libertad y el autoconocimiento absolutos con el amor absoluto".

"Quizá ese es el tema central y el que sigue resonando en nuestra época: hasta dónde se puede conciliar la libertad con el amor", comenta el escritor mexicano, cuya obra está traducida a veinticinco idiomas.

Cuando Volpi decidió embarcarse en la escritura de este libro fue después de ver en Harvard los cuadernos en los que Christiana dibujaba y relataba las visiones que tenía a partir de las sesiones de análisis con Jung. Algunas de esas excelentes acuarelas aparecen reproducidas en la novela, que se presentó hoy en la Casa de América.

También tiene un peso significativo en la novela el diario que Morgan escribía cada día tras las sesiones de análisis y en el que anotaba todo lo que le decía Jung.

El psiquiatra animaba a Morgan a fomentar las visiones que tenía, "más importantes que los sueños" y que "representan -le decía a ella- la fusión del consciente con el inconsciente, la unión de los opuestos, el camino que persiguen los filósofos".

"Pisa usted las aguas del inconsciente", le dijo asombrado Jung a Morgan tras ver los dibujos que reproducían sus visiones.

El autor de "En busca de Klingsor" (Premio Biblioteca Breve y Grinzane Cavour) tiene "una relación un tanto ambivalente con el psicoanálisis", como ya se vio en su novela "El fin de la locura", una sátira de la figura de Lacan, y se palpa también ahora en "La tejedora de sombras".

"Por un lado me parece una construcción fantástica, que sirve para comprender mejor la cultura, la sociedad y para tratar de comprenderse mejor a uno mismo, pero muchas veces no estoy tan seguro de que ciertas prácticas del psicoanálisis lleven a la cura de ciertos padecimientos", comenta.

Jung fue un gran psicoanalista pero su figura "tiene también un carácter más cercano a la de un gurú religioso que a la de un científico", añade.

Las citas que abren los libros nunca son casuales, y en este hay una de "Frankestein", de Mary Shelley. Y es que Volpi tiene "la sensación de que Jung se convierte en una especie de doctor Frankestein y Christiana era su criatura".

Las sesiones de terapia con Christiana parecen "un sistema que termina por arrastrar a los personajes a un mundo casi delirante", afirma Volpi.

Morgan luchó por la liberación femenina, pero "en muchos sentidos termina por perder esa batalla frente a los prejuicios de la época", y profesionalmente fue quedando anulada por Murray, que suprimió el nombre de su amante de la segunda edición del famoso Test de Apercepción Temática (TAT) que habían ideado entre ambos y que todavía se usa.

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