Domingo 05/11/2017.

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Delitos de odio, qué son y por qué están aumentando

  • En 2016 se registraron 1276 casos de delitos de odio y los observatorios avisan que podrían existir muchos más incidentes sin denunciar 
  • En la Comunidad de Madrid se han dado 240 denuncias en 2016 sólo contra el colectivo LGTB; en 2015 no llegaron a 50

El odio ha tenido grandes expresiones y materializaciones a lo largo de la historia: Hitler quiso meter en el horno a los judíos en la Alemania nazi y mató a más de 10 millones. Pol Pot, líder de los Jémeres Rojos en Camboya, quiso matar a todos los que llevaban gafas y los que supiesen un segundo idioma, sospechosos de ser intelectuales. En total mató a millón y medio de personas.

Hitler y Pol Pot tenían algo en común: actuaban por odio a una minoría.

En 2017 no existen grandes genocidas, pero los delitos de odio contra las minorías siguen existiendo. Según el Observatorio LGTB Arcópoli, los incidentes enmarcarles en delitos de odio sólo contra la comunidad LGTB llegaron a registrar 240 denuncias, mientras que en 2015 no llegaron a 50. La realidad no es que aumentan los incidentes, sino que las autoridades comienzan a ponerse la pila a la hora de calificarlos lo que son: delitos de odio, delitos contra personas por el mero hecho de pertenecer a una minoría.  

Esteban Ibarra, Secretario General del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio  y Rubén López, Portavoz de la asociación LGTB Arcópoli, han explicado en la sede de la asociación LGTB Arcópoli qué son estos delitos y por qué no se recogían hasta ahora.

 

¿Qué es un delito de odio?           

La cuestión no es banal: ¿cuándo agredir a una persona es delito de odio? ParaEsteban  Ibarra, experto en delitos de odios con una publicación sobre el tema, la respuesta es simple: cuando agredes a alguien por lo que es, y no por lo que hace.

Tal como explica, los delitos de odio son dirigidos hacia un grupo concreto, alguna minoría. El Código Penal menciona algunos: delitos racistas, antisemitas, contra la ideología, contra la religión, contra la identidad u orientación sexual, por razón de género, de enfermedad o de discapacidad. 

Son todos los incidentes materializados en un trato visible, como una agresión o una discriminación, contra alguien por lo que es. Una mala mirada no puede ser considerada un delito de odio, pero sí un insulto o una agresión. “No es un delito de sentimiento. Una persona que tenga un estigma racial no comete un delito de odio. Sí si agrede a una pareja homosexual en la calle sin motivo aparente”. 

Como remarca, estos delitos no exigen una agresión y se pueden materializar en otros comportamientos, al contrario de lo que muchos piensan. “Si te echan de un bar por tu raza también es un delito de odio. Incluso si te insultan, en la calle o en redes sociales por cuestiones como tu raza o tu identidad sexual”.


¿Por qué están creciendo?

La otra gran cuestión es porqué están creciendo estos delitos, especialmente en ciudades como Madrid o Barcelona.

Rubén López, portavoz de Acrópolis, aclara el asunto. Segun cuenta, existen principalmente dos razones del incremento de los delitos de odio.

En primer lugar, el aumento de la visualización de ciertos colectivo históricamente reprimidos. Es por ello que la zona de Madrid donde más agresiones se han registrados hacia el colectivo LGTB es Chueca, según informa Rubén. “En Francia el año que más delitos de odio se dio fue 2013, porque fue el año en que se aprobó el matrimonio homosexual. Mucha gente tuvo entonces la sensación de poder visualizar su condición en la calle. Fue cuando los incidentes aumentaron”.

El otro motivo es la mejora de los medios para registrarlos. López denuncia que muchos Cuerpos de Seguridad del Estado no han contado con los medios ni la formación para identificar qué casos son delitos de odio, sobre todo en pequeños ayuntamientos. “La policía en las ciudades se ha puesto las pilas, pero aún faltan medios para registrar todos los casos que se dan en pueblos”. Por ello advierte que la realidad de ciertos colectivos es mucho peor de lo que reflejan los datos.

Hay estados que están haciendo un esfuerzo en registrar los casos de odio y otros que no. Como Rubén advierte, los países que tienen registrados muy pocos delitos de odio son, precisamente, los que más casos esconden.

“Por eso países como Suiza o Noruega recogen más casos que España o Italia, porque se toman más enserio las denuncias” destaca.

“Es imposible que en Italia, un país con 60 millones de personas, sólo se hayan registrado 50 delitos de odio en un año”.

En España se han registrado, según los datos del Ministerio del Interior, 1272 casos de delitos de odio en 2016. Aunque son ligeramente menos que en 2015, han crecido un 36% en ámbitos como la orientación sexual, discapacidad y discriminación por género, este último con un fuerte incremento de un 70,8%. 


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