Domingo 16/02/2020.

| Dinero

Dinero

Hasta los bollocks de los keynesianos

  • Se puede decir que la mitad de los economistas están a favor de este pensamiento y defienden que los países en crisis deben poner en marcha presupuestos expansivos, incurrir en déficits mayores para intentar alegrar la economía.
  • España tiene un presupuesto que incluye como objetivo un déficit del 5,3%. Pues bien, hasta un niño podría concluir que esto significa gastar más de lo que se ingresa.
    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:
  • Deja tu comentario

A día de hoy, se conoce como Keynesianismo la teoría económica que propugna la actividad anticíclica del Estado. O sea: si la economía va mal, el Estado tiene que gastar incluso incurriendo en déficit para animarla, gracias al efecto multiplicador del gasto público y la demanda. Por el contrario, una vez que la economía vaya bien, el Estado podrá gastar menos y recaudar a través de impuestos una cantidad mayor de dinero, momento en el que recuperaría el déficit gastado en el momento de crisis.

El pensamiento económico de John Maynard Keynes es más complejo. Se plasmó en su obra 'Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero' publicada en 1936 como respuesta a la Gran Depresión de los años 1930. Sin embargo, actualmente lo que se entiende por keynesianismo es lo anterior: el Estado debe incurrir en déficit en las épocas de crisis para dinamizar la economía. Dicho de otra manera, las políticas austeras “impuestas” por los países del núcleo duro de la Unión Europea y el FMI empeorarán la crisis que ya padecemos.

Se puede decir que la mitad de los economistas están a favor de este pensamiento y defienden que los países en crisis deben poner en marcha presupuestos expansivos, incurrir en déficits mayores para intentar alegrar la economía. Critican con amenazas apocalípticas los presupuestos que llaman austeros, como por ejemplo el puesto en marcha por Rajoy. Por último, citan a Grecia como ejemplo de las malas consecuencias que acarrean las medidas de austeridad impuestas por Alemania y el FMI.

Vayamos por partes. Comencemos con Grecia. La mala situación de Grecia no proviene de las medidas de austeridad. La austeridad puesta en marcha es un intento de solucionar su problema, que es anterior en el tiempo y no tiene nada que ver con la austeridad, sino precisamente lo contrario. El problema original de Grecia proviene de que su deuda pública era cercana al 200% del PIB (ahora mismo ya no tengo claro cuánto es después de tantos pseudos-rescates y quitas propuestas).

Pues bien, Grecia ha llegado a esta situación por haber gastado mucho más de lo que podía. O sea, para que nos entendamos y lo entienda quien quiera: por haber incurrido en un déficit excesivo año tras año.

Quien propugne que esta situación se arregla incurriendo en déficit mayores es un majadero. Basta con decir que para incurrir en un nuevo déficit, alguien se lo tiene que prestar, y hace tiempo que Grecia no encuentra prestamistas (únicamente los políticos de la Eurozona, que no los contribuyentes a quien nadie nos ha preguntado si queremos prestar a Grecia). Se me ocurre una idea: quien esté a favor de los postulados keynesianos, que presten su dinero a Grecia.

Además y en cualquier caso, el problema que tiene Grecia es difícilmente solucionable. Se encuentra, lo repito una y otra vez, en una situación en la que sólo se puede optar entre alternativas malas y hay que escoger la menos mala.

Las alternativas para Grecia son la suspensión de pagos desordenada o la suspensión de pagos ordenada (la que está haciendo). Tengo mis dudas de cuál es la mejor. No tengo claro que la opción escogida sea superior a la otra. Pero lo que sí tengo claro es que si el problema de Grecia es ejemplo de algo, es precisamente de haber gastado más dinero del que tenía (o sea, precisamente lo que propugnan los keynesianos).

Lo único que se me ocurre es que el pensamiento keynesiano defienda que un país en crisis debe incurrir en déficits continuos hasta conseguir bien salir de la crisis, bien quebrar. Esto no es ninguna tontería, sino la realidad que se impone forzosamente si alguien sigue la doctrina keynesiana. No en vano, Paul Krugman (premio Nobel, recordemos, y progresista mundialmente reconocido) en alguna entrevista ha dicho que la suspensión de pagos no es el fin del mundo para ningún país, poniendo como ejemplo a Argentina con su corralito de principios de la década pasada. Esto no es baladí, así que conviene repensarlo.

Vayamos a España y al presupuesto de Rajoy. No hace falta buscar mucho para encontrar múltiples ejemplos de los defensores de las políticas keynesianas. En España, podemos encontrar al PSOE, por ejemplo. A nivel internacional, nuestro país es portada en estos días en el Financial Times (el periódico económico más influyente en Europa) encontrándose múltiples opiniones contrarias al presupuesto austero puesto en marcha por Rajoy.

Por ejemplo, el columnista Wolfgang Münchau señala que “los inversores que él conoce están preocupados por la posibilidad de que la austeridad destroce la economía española y que arroje a España fuera del Euro o en los brazos de un rescate”. Termina diciendo que “si el Gobierno Español se empeña en las medidas de austeridad la alternativa de que España termine siendo expulsada catastróficamente del Euro incrementa ampliamente su probabilidad”.

La columna de Wolfgang Münchau señala otros muchos conceptos con los cuales coincido plenamente, como por ejemplo que el principio para solventar la crisis española es sanear su sistema financiero para lo que sería necesario echar mano del fondo de rescate. No puedo estar más de acuerdo. Además, señala la necesidad de que la inflación española se sitúe varios años por debajo de la europea para recuperar la competitividad perdida. Igualmente, estoy de acuerdo.

Sin embargo, volvamos a la “austeridad”. España tiene un presupuesto que incluye como objetivo un déficit del 5,3%. Pues bien, hasta un niño podría concluir que esto significa gastar más de lo que se ingresa. Esto, según cualquier diccionario que se quiera consultar, no es austeridad. Es más, hasta hace unos años un déficit de un 5,3% sería calificado de auténtica animalada. Recordemos que estaba prohibido por la Unión Monetaria Europea los déficits por encima del 3% del PIB.

Austeridad significa gastar lo menos posible, y casi va indisolublemente unido al concepto del ahorro (gastar menos de lo que ingresa). Ni siquiera entiendo que podría significar conseguir un déficit del 0%. Cuanto menos un déficit del 5,3%. La explicación es sencilla. Si uno gasta lo que ingresa (déficit del 0%), es neutro. Si uno gasta más de lo que ahorra, es un imprudente (no es austero).

Pero acepto el órdago. Se puede considerar, con mucha benevolencia, que un déficit del 5,3% sea austero porque implica contener demasiado los gastos, por encima de lo que es conveniente dada la mala salud del enfermo (España). Incluso es tan austero que se merece la crítica a todos los niveles y a todas horas como está pasando.

Lo que falta a estas personas es, pues, decir qué serían unos presupuestos no austeros. ¿Un déficit del 9% sería considerado austero o no? ¿Y un déficit del 12%? ¿El 15% quizá? Lo que no cuadraría es que un 5,3% fuese criticable a grandes voces y a todas horas pero un 6% (sólo unas décimas más) fuera perfecto.

Y entonces, ¿cuál sería el próximo paso? Ir a los mercados internacionales a pedir prestado el dinero, con el convencimiento de que a España le va a resultar más fácil pedir prestado el dinero con un desequilibrio del 12% que con uno del 6%.

El próximo año, no hace falta decirlo, también sería bueno que el Estado alegrase la economía con otro déficit. ¿Otro 12%? ¿Un poco más o un poco menos?

En conclusión. Unos presupuestos con un déficit del 5,3% siguen la doctrina keynesiana de que el Estado gaste más de lo que ingresa cuando hay crisis. Por lo tanto, las críticas de los keynesianos (los considerados progresistas) están de más. La magnitud del déficit es suficientemente alta. Si alguien está en contra, que aporte la cifra que considere conveniente.

Además, en la Unión Monetaria Europea no se está siguiendo ninguna doctrina económica estricta. O si no, ¿cómo se explica el billón de euros (el trillón inglés) que el BCE ha inyectado en los bancos a través de los préstamos a tres años? ¿Acaso es esto ortodoxia financiera? Esto se puede convertir en una bomba de relojería que explicaremos otro día.

Es decir, los presupuestos de Rajoy son keynesianos, y las políticas económicas de la Eurozona distan mucho de ser ortodoxas. Otra cosa es que haya quien piense que cuantas más locuras se haga, mejor.

Seguir a teinteresa en...

KIT BUENOS DÍAS (El mejor resumen de prensa en tu mail)

Recibir noticias
    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:
  • Deja tu comentario

Kit Buenos Días

Febrero 2020
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2
3 4 5 6 7 8 9
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29