Muchos son los consejos que se han dado para dormir bien y aunque al final cada uno es muy libre de dormir como quiera o como más agusto se encuentre, lo cierto es que hay pautas comunes: además de los típicos «no te metas en la cama recién cenado» o «no tomes café antes de dormir» (este último por otro lado discutible para algunas personas, que aseguran no poder dormir si no han tomado café), hay otros quizás menos conocidos.
Uno de ellos es la orientación de nuestra cabeza. Parece que lo ideal es dormir con la cabeza hacia el norte y los pies hacia el sur. Esta teoría la comprobó el Centro del Sueño de Berkeley (Estados Unidos) construyendo una cama giratoria y determinando que el sueño era más reparador cuando la cabeza se situaba hacia el norte: la presión arterial estaba al mínimo y la profundidad del sueño mejoraba.
Lo mismo ocurre con los campos magnéticos. Al parecer, si cerca de nuestra cabeza pasa algún cable, conducciones de la luz, corrientes de agua o similares, nos puede provocar cansancio, nervios o insomnio. Una solución muy práctica es separar un poco la cama de la pared. En cuanto a las temperaturas de la habitación, se recomienda entre los 17 y los 20 grados.
¿Qué colores elijo?
Cada vez está más de moda pintar las paredes de las casas de colores; es bonito, pero puede no ser lo mejor para conciliar el sueño. Y es que para gustos… los colores. Es comúnmente admitido que el verde (esperanza) relaja. Pero no a todos. Por eso, hay que conocerse bien a uno mismo para saber qué color le va mejor, también a la hora de conciliar el sueño.
El violeta y el rosa pueden favorecer el sueño, aunque hay quienes tampoco lo aguantarían. Lo mejor, los colores neutros: hueso, beige, blanco, arena… Lo que sí se puede hacer es innovar con las sábanas, tanto en tejidos como en colores. El satén y la seda apuntan al romanticismo, pero son resbaladizas y pueden acabar siendo un incordio. Lo mejor, el algodón.
Y para los colores de las sábanas, dependerá mucho del estado de ánimo… Aquí ya no hay normas. El Feng Shui, que parece haberse convertido en lo máximo a la hora de decidir cómo se duerme bien, recomienda colores vitalistas pero pasteles, y nada de blancos, que son muy ‘yin’: esas son las sábanas de los hospitales y de los cadáveres. Para dormir en casa, mejor un amarillo, un verde…
Y sobre todo, nunca de cara a un espejo
Olvídate de dormir de cara a un espejo, o con un espejo en el techo. Eso sólo para ‘Átame’. El Fenf Shui lo desaable es que ni la cabeza ni los pies estén frente a un espejo o a una puerta. Y para los dormitorios de los niños, hay que dar armonía al ambiente para que los niños crezcan sanos y felices. El Feng Shui considera que el orden es fundamental, algo que por otro lado puede llegar a ser una utopía.
Para el bebé, recomienda cuna de madera y nada de estanterías encima. Tampoco ha de mirar hacia la puerta (esto es igual en los adultos). En cuanto a los colores, el amarillo es ideal, aunque no para bebés, que los irrita, y el verde también, aunque no para adolescentes.