El Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN), el organismo que asesora al president Artur Mas en el proceso soberanista, presentó hoy cuatro nuevos informes que tienen como objetivo preparar y diseñar la hipotética independencia de Cataluña. Los expertos han acelerado sus trabajos ante la cercanía de la consulta independentista, fijada para el próximo 9 de noviembre. Quedan pendientes 8 de los 18 estudios previstos, que podrían estar listos antes de finales de agosto.
Entre otras propuestas, incluyen la permanencia en el euro, en las mismas condiciones como países como Mónaco y Andorra; un Banco Central Catalán, independiente y con amplios poderes y pagar a España parte de la deuda pendiente, siempre y cuando se compese con activos y bienes.
En uno de ellos, los asesores dibujan la futura política monetaria de la Cataluña independiente, comentando varios escenarios posibles, pero destacando la necesidad de que el futuro Estado catalán siga en el euro, asegurando que no existiría problemas para mantener la moneda incluso si Cataluña saliera de la Unión Europea.
Los expertos que asesoran a la Generalitat, la mayoría catedráticos, ven como referencia pequeños países con su territorio en el continente europeo, como San Marino, Andorra o Mónaco.
«Sería conveniente para un nuevo Estado mantener el euro como moneda», fundamentalmente por los costes muy difícilmente asumibles de cambiar de moneda, ha admitido el presidente del Consejo Asesor y exvicepresidente del Tribunal Constitucional, Carles Viver Pi-Sunyer.
Incluso apuntó que, en ese escenario, una Cataluña independiente podría acceder al crédito a través de un acuerdo monetario, para el que no se requiere la unanimidad de los miembros del BCE, y ha apuntado que a este organismo, ni a los Estados que forman parte, ni a las entidades bancarias les interesaría cerrar el crédito a un eventual Estado catalán.
La tesis de Viver Pi-Sunyer fue confirmada recientemente por el portavoz del eurocomisario Olli Rehn, Simon O»Connor, que destacó que hay dos ejemplos de estados de fuera de la UE que utilizan el euro.
Por una parte, están Mónaco, Ciudad del Vaticano, San Marino y Andorra, que son territorios que tienen un acuerdo monetario con la UE, no son parte de la Eurozona pero tienen el derecho de adoptar el euro como moneda oficial y emitir euros. Tienen la obligación de adoptar la legislación monetaria y financiera de la UE. Estos estados no participan en las decisiones del Eurogrupo, ni siquiera como observadores.
El segundo grupo de estados que usan el euro son Kosovo y Montenegro, que adoptaron la moneda única de forma unilateral. «De facto utilizan el euro, pero no son parte de la Eurozona y, por lo tanto, deben comprar los billetes y las monedas en los bancos comerciales.
El Banco de Cataluña, una institución independiente
Según destacan los expertos en su informe, un elemento clave para garantizar la estabilidad de la política monetaria sería la creación, desde el primer momento, de una nueva autoridad monetaria catalana. Este se convertiría en interlocutor del Banco de España, destacan, «para resolver tanto cuestiones logísticas como de traspaso de patrimonio y de responsabilidades, al tiempo que ofrecería para proporcionar un canal operativo a los acuerdos con las autoridades bancarias europeas.
«El nuevo estado catalán necesitaría un banco central propio, un Banco de Cataluña (BDC). Este debería responsabilizarse de la supervisión bancaria, así como de la implementación de la política monetaria del BCE o del diseño y implementación de una política monetaria propia», aseguran.
Continúan los experto destacando que el BDC debería ser independiente. «Esta independencia implica que ni el BDC como institución, ni a ningún miembro de sus órganos de decisión, se les permitiría solicitar o aceptar instrucciones del Gobierno del Estado o de cualquier otro organismo respecto a la forma como han de ejercer sus funciones», señalan.
Además, destacan que las cuentas del BDC desberían mantenerse separadas de las del Estado y tener su propio presupuesto. Tanto el gobernador como los consejeros del nuevo banco central «deberían tener mandatos relativamente largos, entre ocho y nueve años y sin la posibilidad de ser reelegidos. Sólo podrían ser reemplazados en caso de incapacidad o falta grave», añaden.
Entre sus funciones, serían las fundamentales para la economía y la estabilidad financiera y entre, sus tareas, estarían: supervisar el sistema bancario; promover la estabilidad financiera; definir y ejecutar la política monetaria; promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago, poseer y gestionar las reservas de divisas de el Estado, y emitir y poner en circulación los billetes de curso legal y las monedas.
Pago de la deuda a cambio de activos
En otros de los informes, relativo a la distribución de activos y pasivos entre España y Cataluña, Viver Pi-Sunyer ha apuntado que Cataluña debería «asumir parte de la deudas contraidas con el Estado español, pero siempre que éste le compense con la transferencia de bienes de una forma «proporcional», sin entrar a cuantificar la cifras, un aspecto que ha dejado en manos de una negociación que se podría hacer tanto antes como después de una eventual separación de los Estados.
Los asesores de Mas recomiendan negociarlo bajo la supervisión de organismos internacionales, y hacer el reparto basándose en el porcentaje de población que representa Cataluña, aunque también plantea otras fórmulas como el peso económico o porcentaje de inversiones del Gobierno en el territorio.
El informe admite que Cataluña debería asumir la deuda imputable a su comunidad y una parte de la deuda del Estado no territorializable. A cambio, Cataluña tendría derecho a bienes y activos del Estado, con un reparto similar: todos los situados en la comunidad pasarían al nuevo Estado, y los activos y bienes en el extranjero se repartirían en la misma proporción que la deuda, lo que incluye desde las reservas del Banco de España a las bases científicas o los satélites. El reparto también afectaría al patrimonio histórico, artístico y nacional.