La directora de incidencia política de Plan, Emilia Sánchez, ha alertado de que, «cuando se producen catástrofes de esta magnitud, las niñas están enormemente expuestas a la violencia física y sexual, el tráfico de personas o el matrimonio infantil».
Al riesgo de contraer enfermedades por falta de agua potable o a la inseguridad derivada de los cortes del suministro eléctrico se suma que muchos menores de edad se han quedado en la calle o han perdido el contacto con sus familias durante la emergencia.
Una portavoz de la ONG en Indonesia, Dini Widiastuti, ha asegurado que «las niñas y niños no tienen dónde refugiarse porque las escuelas están cerradas, están viviendo a la intemperie y existen indicios de que empiezan a aumentar las enfermedades respiratorias».
«La gente de Lombok necesita refugio de manera urgente, mantas y sábanas. La situación es crítica, ya que la mayoría de las infraestructuras como los supermercados, las farmacias o los bancos se han derrumbado», ha añadido en un comunicado.
Plan cuenta con un primer equipo de evaluación en la zona y se coordina con las autoridades locales para distribuir lotes de emergencia desde su almacén en Yakarta.