Los países miembro del organismo internacional han expresado además su satisfacción con «el compromiso de Eritrea y Etiopía para actuar de forma conjunta para garantizar la paz regional, el desarrollo y la cooperación».
Así, han pedido a todas las partes que «ofrezcan su apoyo al proceso de paz» y han resaltado que «los miembros del Consejo de Seguridad (de la ONU) están preparados para apoyar a Eritrea y Etiopía en la aplicación de la declaración conjunta».
El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, y el presidente de Eritrea, Isaias Afewerki, suscribieron el lunes una «declaración de paz y amistad» que dio por finalizado «el estado de guerra» y en la que, entre otras cosas, acordaron «trabajar para promover una cooperación estrecha en materia política, económica, social, cultural y de seguridad».
Igualmente, acordaron la reanudación de las relaciones en materia de transporte, comercio y telecomunicaciones, así como que «la decisión sobre la frontera será aplicada», en referencia a la decisión de la Comisión Fronteriza Etiopía-Eritrea (EEBC) que otorgó a Eritrea la pequeña ciudad de Badme y que Adís Abeba se ha comprometido ahora a respetar.
El primer ministro etíope, que llegó al cargo el pasado 2 de abril, ha confiado en que el proceso iniciado continuará «con el mismo entusiasmo y energía que fue evidente durante esta cumbre». «Confío seriamente en que nuestros esfuerzos sentarán las bases para un futuro entrelazado y brillante para nuestros dos países», ha remachado.