Jesús María Zabarte Arregui, el carnicero de Mondragón, condenado a más de 600 años

Al veterano etarra se le llegaron a imputar veinte atentados y 17 asesinatos. Ingresó en ETA en los 70 y se aprovechó de la amnistía del 77 para volver a matar.

Jesús María Zabarte Arregui, el carnicero de Mondragón, condenado a más de 600 años
Jesus Mari Zabarte, el carnicero de Mondragón

Con motivo del tercer aniversario de la tregua de ETA, El Mundo ha entrevistado a Josu Zabarte, El carnicero de Mondragón. Zabarte dice que no recuerda los nombres de sus víctimas y que no le quita el sueño. Entró muy joven en ETA y mantiene el mensaje torcido de la banda. «Yo autocrítica haré cuando el otro frente empiece a reconocer. Todas esas tonterías que dicen de arrepentidos… yo no soy católico, no creo en el arrepentimiento».

Con 17 asesinatos en su currículum, se ha tirado 30 años en la cárcel. No se arrepiente de nada. «Yo no he asesinado a nadie, yo he ejecutado. Cuando ejecutas es cuando lejos de obtener un lucro personal, encima, vas a tener que pagar con la cárcel o con lo que sea».

Jesús María Zabarte Arregui, conocido como el carnicero de Mondragón, es uno de los asesinos sanguinarios de la banda terrorista ETA. Ingresó en la banda terrorista en los años 70, se aprovechó de la amnistía de 1977 para volver a las filas de ETA y seguir asesinando inocentes.

Entre rejas desde 1984, debería salir en 2015 en aplicación de la doctrina Parot, momento en el que contaría con 70 años de edad. Se le llegaron a imputar veinte atentados y 17 asesinatos.

Zabarte nació en Mondragón en 1945. Por sus crímenes en ETA le cayeron 615 años, como autor de 20 atentados y 17 asesinatos. Aunque en un principio el alis obedecía a su trabajo real como carnicero, su posterior trayectoria criminal le dotó de un nuevo sentido.

Cuando lo capturaron en la noche del 15 de junio de 1984, en un piso de simpatizantes de ETA ubicado en Hernani, Zabarte tenía junto a su cama dos rifles rusos AK-47 y 2.500 balas. En la casa de la familia Miner se escondía Zabarte junto a otros dos miembros del comando Donosti, Juan Luis Lecuona y Agustín Arregi.

Atrincherados ante la entrada de la Guardia Civil, los otros dos etarras se enfrentaron a los agentes a tiros, mientras que Zabarte se rindió ante el desconcierto de sus subordinados.