El cántabro que situó a España en el mapa del golf mundial gracias a sus triunfos, a su atrevimiento en el juego, a su genial precocidad, a la magia de sus golpes, a su impacto mediático, a su ímpetu para cambiar el orden establecido, impulsando y profesionalizando el circuito europeo, a su gallardía para obrar el milagro de traer a su país la Ryder Cup. Esas es al carta de presentación del mejor golfista español d ela historia, Severiano Ballesteros.
Ese hombre, que entró por la puerta grande en el olimpo de los mejores jugadores de este deporte, decidió ponerse el mundo por montera y convertirse en profesional siendo un mozalbete, a 18 días de cumplir 17 años, el 22 de marzo de 1974. Hoy hace cuatro décadas desde que el chaval de Pedreña tomara una decisión que hizo saltar por los aires, como luego quedó comprobado, los viejos cimientos del golf por estos lares.
Su fértil currículo deportivo, pormenorizado en la web de su fundación (www.seveballesteros.com), incluye cerca de un centenar de triunfos (93), tres British (79, 84y 88), dos Masters (80 y 83), cinco Mundiales Match-Play, nueve participaciones en la Ryder (fue el primer jugador de Europa continental que participó junto a Antonio Garrido, en el año 79). El legendario golfista de Pedreña, honrado con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 1989, ya había celebrado victorias en los cinco continentes con sólo 20 años. Descomunal.
Pionero absoluto (primer europeo y segundo no estadounidense, tras su amigo Gary Player, en ganar el Masters), rompió récords y moldes, aunque nadie, si acaso él mismo, supiera el 17 de abril del 74, cuando miró hacia delante en el tee del 1 en el Open de España celebrado en La Manga en su debut en un torneo profesional, que un mito estaba dando los primeros pasos de su extraordinaria trayectoria, que estaba germinando en esa primavera un camino repleto de hazañas.
Ese niño que practicaba en la playa con la luna como testigo, ese chaval que cargaba con la bolsa de los palos ganándose unas perras como caddie, dejó un legado que recordaron en su adiós los más grandes de este deporte. Popularizó el golf en nuestro país y lo llevó a cotas inalcanzables antes por cualquier otro español. Hace 40 años, cuatro décadas, que Seve, el chico autodidacta que soñaba despierto con conquistar las estrellas, eligió que su vida era el golf.
