Martes 23/01/2018.

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Y apoyan claramente al ministro del interior

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Ocho de cada diez franceses apoyan la expulsión de gitanos rumanos y búlgaros

  • Los franceses apoyan la expulsión a sus países de los gitanos rumanos y búlgaros, que "salvo excepciones no se integran en Francia".
  • El respaldo al ministro de Interior, Manuel Valls es apabullante entre los electores de partidos de derechas (un 94 %), pero también es netamente mayoritario entre los de izquierdas (55 %).
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  • Una mayoría abrumadora de franceses apoya a Valls sobre los gitanos EFE

Igualdad. Es una de las palabras más hermosas del diccionario aunque, poco a poco, se desvirtúan. Y uno de los países que más la ha defendido a lo largo de la historia es Francia. Es uno de sus grandes lemas y por ella ha luchado. Ahora, la crisis, el individualismo y el declive de los valores también se vislumbran en una sociedad que siempre ha sido un referente de su progresismo.

Ahora el tema de los gitanos y su expulsión marca a una sociedad que se veía a sí misma de otra manera. De hecho, el ministro francés de Interior, Manuel Valls, el mismo que no ha dudado en subrayar que los campamentos ilegales de gitanos rumanos y búlgaros que han proliferado en Francia deben ser "desmantelados y sus ocupantes expulsados a sus países".

"Los gitanos tienen vocación de volver a Rumanía o a Bulgaria", donde las autoridades de ambos países tienen que "hacer esfuerzos para su integración", ha declarado Valls.

Sus campamentos son focos de "mendicidad y delincuencia" y por eso justifica los desmantelamientos y las expulsiones. "Las soluciones pasan en particular por las expulsiones", repitió el titular de Interior, que al ser interrogado sobre el grado de integración de esos gitanos en Francia respondió que "esas poblaciones tienen modos de vida que son extremadamente diferentes de los nuestros".

Una mayoría abrumadora de franceses apoya a su ministro del Interior, el socialista Manuel Valls, en sus pronunciamientos en favor de la expulsión a sus países de los gitanos rumanos y búlgaros, que salvo excepciones no se integran en Francia.

Así lo demostró el sondeo del instituto demoscópico BVA para "Le Parisien" e "iTélé", según la cual, un 77 % de los encuestados están de acuerdo con Valls. Un 21 % de los consultados, por el contrario, consideran que el ministro de origen español se equivoca al estigmatizar a ese grupo.

El respaldo a Valls es apabullante entre los electores de partidos de derechas (un 94 %), pero también es netamente mayoritario entre los de izquierdas (55 %). De hecho, sólo entre los votantes de los ecologistas (62 %) y los del Partido de Izquierdas -que no forma parte de la coalición gubernamental- (60 %) son más numerosos los críticos con el miembro más popular del Ejecutivo del presidente François Hollande.

El juicio de los encuestados es casi unánime (93 %) en la constatación de que los gitanos se integran mal en la sociedad francesa, y de esos un 56 % llegan a asociarse a la idea de que en realidad se integran "muy mal".

Se estima que en Francia hay 20.000 gitanos del este de Europa. Viven en campamentos que suelen estar ubicados próximos a barrios populares con los que generan conflictos, un elemento que pesa en la posición favorable a las expulsiones de los alcaldes de izquierdas de muchas ciudades, como lo ilustra el ejemplo de la de Lille, la exministra Martine Aubry.

"Los gitanos tienen vocación de volver a Rumanía o a Bulgaria", donde las autoridades de ambos países tienen que "hacer esfuerzos para su integración" es el argumento del ministro del Interior.

La Comisión Europea siempre le ha respondido recordando que "la libertad de circulación y la libertad del residir en otro país de la Unión Europea es un derecho fundamental que los ciudadanos tienen, sean búlgaros, rumanos o franceses".

Además de amenazarle con sanciones, la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, ha reprochado a Francia no aplicar "la estrategia nacional para la integración de los gitanos".

Dentro del Gobierno francés, la ministra ecologista de Vivienda, Cécile Duflot, ha llegado a acusar a Valls de haber ido "más lejos de lo que pone en peligro el pacto republicano" al estigmatizar a un grupo como conjunto, una idea que también han desarrollado algunos miembros del ala más izquierdista del propio Partido Socialista.

Hollande no se ha pronunciado sobre esta cuestión aunque diversas filtraciones a la prensa de su entorno han dado a entender que apoya a su ministro de Interior.

El primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, sin entrar de lleno en el debate, hizo un llamamiento para abordar con "sangre fría" la gestión y recordó que su Gobierno divulgó el verano de 2012 una circular en la que se establecen los principios que justifican los desmantelamientos de campamentos ilegales, así como las medidas a adoptar para dar soluciones a sus ocupantes.

El ministro de Interior es la estrella del Gobierno... como lo era Sarkozy en sus tiempos

El azote de los gitanos es el ministro más popular. Ya le llaman el Sarkozy de izquierdas y tiene enamorada a la derecha y callada a la izquierda. Dos de cada tres franceses respaldan las declaraciones del ministro del Interior, Manuel Valls, sobre la nula integración de la comunidad gitana extranjera y le apoyan en su disputa pública con la ministra de Vivienda, Cécile Duflot, según un sondeo de CSA para la cadena de televisión gala BFMTV.
La encuesta cifra en el 65 por cierto el nivel de apoyo para Valls y en el 28 por ciento el de Duflot. Entre los simpatizantes de izquierda, no obstante, las diferencias se reducen, con un 56 por ciento para el ministro del Interior y un 39 por ciento para la titular de Vivienda. Lo que más llama la atención es que más del 90% de los votantes de la derecha apoyan al ministro del gobierno socialista.

El hombre político más popular de Francia nació en Barcelona, fue español hasta los 18 años, es hijo de pintores y se ha convertido en el ministro de Interior más querido por los franceses, que le apoyan por amplia mayoría, mucho más que a Hollande. "La seguridad del país no es de izquierdas ni de derechas, estamos satisfechos con usted", le lanza la gente en las redes sociales aunque arremeta contra gitanos y búlgaros por no saber adaptarse. O aunque haga lo que se criticó con Sarkozy.
Valls fue el hombre que llevó la comunicación de Lionel Jospin. Alcalde de Evry durante once años sabe lo que la gente piensa en los barrios. Se ha convertido en el hombre para todo de Hollande, aunque también le da más de un disgusto. De hecho, Hollande es consciente de que su sucesor puede tener nombre que le recuerde a su país vecino. Valls eso sí, solo logró en las últimas elecciones primarias un 5% de votos. No todos los socialistas le ven con buenos ojos. Los frances en cambio sí. Valoran de él su autoridad, su competencia, que es moderno, simpático y cercano a las preocupaciones de la gente. Su mujer, la violinista Anne Gravoin, es muy amiga de la del persidente. Ojo que nadie olvide de donde vino Sarkozy... de interior. Los duros gustan en Francia. Y él lo lleva a gala: Firmeza contra la delincuencia. Firmeza contra el terrorismo. Firmeza contra el antisemitismo. Firmeza contra los campamentos ilegales, firmeza contra los policías corruptos. En Francia ya le llaman el Sazrkoy de izquierdas.

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