Lunes 05/11/2018.

El 85 por cierto de los musulmanes son suníes

Mundo

¿Por qué se matan los suníes y chiíes?

  • Tras 14 siglos de convivencia de estas dos corrientes musulmanas, los intereses políticos se imponen al sentido común.
  • Para el pensamiento chií, el líder religioso también lo es político. En este sentido, el imán Jomeini constituye su tipo ideal.
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Las ultimas noticias sobre  Irak hablan de enfrentamientos entre suníes y chiíes, las dos facciones mayoritarias de la religión musulmana. Por qué los unos luchan contra los otros? ¿Quiénes son los suníes y quiénes los chiíes y por qué están enfrentados?

La sucesión de Mahoma

El conflicto entre suníes y chiíes se remonta a la etapa inmediatamente posterior a la muerte del profeta Mahoma (6 de junio del año 632). Con la desaparición del que para los musulmanes fue el último profeta, se produjo una disputa entre quien debía sucederle para dirigir las tareas de la comunidad islámica.

Los denominados suníes, cuya corriente es practicada por la gran mayoría de musulmanes (un 85%), fueron partidarios de elegir en asamblea al líder y, así, fue nombrado a Abu Bakr, suegro y amigo de Mahoma.

Los que se hicieron llamar chiíes, que hoy en día conforman el 10% de la comunidad islámica, opinaban que Ali, primo de Mahoma, que se casó con su hija Fátima, era el sucesor natural por haber sido designado por el propio profeta antes de su muerte. De hecho la palabra chií deriva de la palabra árabe “shia”, que significa facción, en referencia a la que fue llamada la “shia Ali”, la facción seguidora de Ali.

Diferencias desde el punto de vista doctrinal

De acuerdo con los chiíes, el hombre es libre de elegir sus actos por lo que necesita de un guía (Imán) que le permita discernir entre el bien y el mal. Este guía ha de ser descendiente del profeta por vía de su hija Fátima, según la interpretación chií del islam. De la pareja formada por Fátima y Ali, el primer imán, desciende el resto.

Aunque los suníes no contemplan la necesidad de un guía, también han seguido a varios líderes a lo largo de su historia y, pese a que no creen en la autoridad de un clero, si ven necesarias las escuelas de interpretación del islam, donde los denominados "ulemas" reciben respetos similares a los imanes chiíes.

Interpretación iconoclastia

Los suníes detestan cualquier representación de la divinidad, o mediación entre el hombre y Alá. Los chiíes al contrario veneran a sus santos. Mientras los suníes no aceptan los santones, los chiíes son muy dados a la veneración de figuras que han llevado una vida ejemplar, a los que dedican numerosas capillas y ermitas que son objeto de peregrinación.

Liderazgo religioso y político

Para el pensamiento chií, el líder religioso también lo es político. En este sentido, el imán Jomeini constituye su tipo ideal. Los suníes en cambio han respetado casi desde los orígenes cierta separación entre el poder espiritual y el temporal.  Los chiíes creen en la necesidad de mulás y ayatolás  como guías de la comunidad. Los suníes rechazan el clero como principio de autoridad religiosa: sólo creen en la relación directa del fiel con Alá, y en la interpretación personal del Corán.

Dejando de lado la cuestión de liderazgo del islam, las diferencias entre chiíes y suníes son, como hemos señalado, mínimas.

Mientras los suníes tienen cinco momentos de oración al día (al amanecer, al mediodía, por la tarde, al ocaso y por la noche), los chiíes suelen reducir esos momentos a tres (al amanecer, al mediodía y al ocaso).

Antes de la oración, los musulmanes realizan un ritual de purificación dictado por las escrituras del Corán: «Vosotros que creéis, cuando vayáis a rezar os lavaréis la cara, los brazos hasta los codos, limpiaréis vuestras cabezas y os lavaréis los pies hasta los tobillos». (5:6) Los suníes se lavan además la boca, la nariz y las orejas y a la hora de lavarse los brazos lo hacen desde la mano al codo, a diferencia de los chiíes que lo hacen en dirección contraria.

El Zakat (impuesto) que se impone a los musulmanes como forma de redistribución de la riqueza es reconocido por ambas facciones, la diferencia es que los chiíes se lo dan al representante del Imán y los suníes no suelen utilizar intermediarios, aunque depende de las leyes de cada país

El Hach (peregrinación a La Meca) es obligada una vez en la vida para todos los musulmanes, siempre que problemas económicos o de salud no lo impidan. Sin embargo, los chiíes establecen la justicia social por encima de este deber. Así, si un conocido pasa necesidades, no es ético gastarse el dinero en una peregrinación en lugar de ayudarle.

La Mutah (matrimonio temporal) está permitida por el Corán, según la interpretación chií, en el fragmento: «Y aquellas con quienes concertéis la Mutah, dadles la dote obligatoria.» (4:24); y era practicado en la época del profeta. Sin embargo, se prohibió durante la época del segundo califa, Umar, y la prohibición la siguen manteniendo los suníes, quienes acusan a los chiíes de utilizar esta práctica como una forma encubierta de prostitución.


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