Viernes 13/04/2018.

Mundo

Hungría ve en el caso de Puigdemont un fracaso del actual modelo de euroorden

La embajadora húngara destaca que "España es un país modelo en inmigración"

La embajadora de Hungría en España, Eniko Gyori, ha abogado por una Unión Europea que "respete a los demás" Estados miembros y ha cuestionado el funcionamiento de algunos de los actuales protocolos, como por ejemplo la euroorden, ya que considera que casos como el del expresidente catalán Carles Puigdemont demuestran que no se tienen en cuenta los "motivos" propios de cada Constitución.

"Si estamos juntos, tengo que respetar a los demás", ha defendido Gyori, quien ha lamentado que un tribunal de primera instancia pueda valorar desde Alemania las peculiaridades de la Constitución española. Cada país, ha añadido en un encuentro con periodistas, tiene su propia "identidad constitucional" basada en su recorrido histórico y, por tanto, debería pesar más la confianza mutua.

En este sentido, ha considerado necesaria la reforma de un sistema de entrega que "quizás no funciona bien", aunque ha abogado por la separación de poderes y ha matizado que en Hungría el resultado no habría tenido por qué ser necesariamente otro distinto al de Alemania para este mismo caso.

No obstante, la embajadora húngara sí ha criticado abiertamente el posicionamiento de la ministra de Justicia alemana, Katarina Barley, que calificó de "absolutamente correcta" la decisión del tribunal de Schleswig-Holstein para no acordar la entrega de Puigdemont, ya que considera que se ha extralimitado y ha llevado un procedimiento judicial al terreno político.

EUROPEÍSMO E INMIGRACIÓN

Gyori ha descrito a España como un Estado europeísta y como "un país modelo en inmigración" porque "sabe como gestionarla" y tenerla "controlada". Hungría, que ha recibido todo tipo de críticas por su férreo control del número de llegadas a raíz del flujo migratorio de 2015, cree que es necesario "distinguir" a los refugiados con los inmigrantes económicos.

La embajadora ha destacado que, solo en 2017, Hungría concedió algún tipo de beneficio a más de 1.200 inmigrantes --entre ellos 99 refugiados--, una cifra equivalente a la cuota de reubicación que le quería imponer la UE y ante la que el primer ministro, Viktor Orban, se mostró firmemente en contra

Gyori ha dicho que solo puede existir una inmigración "legal" y "regulada", no una "invasión" como la de 2015 --más de 400.000 personas cruzaron entonces la frontera húngara-- y ha defendido que la decisión en este tema debe depender en última instancia de cada Estado miembro de la UE.

Precisamente la inmigración y su omnipresencia en el debate político húngaro le ha permitido a Orban revalidar su cargo de primer ministro para un tercer mandato, después de que el pasado domingo su partido, Fidesz, obtuviese el 49 por ciento de los votos y dos terceras partes del Parlamento. Los resultados definitivos, en los que apenas se prevén cambios, se conocerán este sábado.

Gyori ha atribuido el auge de Fidesz a que "el Gobierno entendió cuál es la mayor preocupación de los húngaros", en alusión a la inmigración y a la seguridad, así como a unos buenos datos económicos en los que se combina un bajo desempleo --del 3,8 por ciento en 2017-- con subidas del PIB --del 4,4 por ciento en el último año-- y del salario medio --un 44 por ciento desde 2014--."

"A nosotros lo que las etiquetas no nos interesan, lo que nos interesa es una situación económica equilibrada", ha defendido la representante diplomática, para quien Orban tiene una dirección "bastante clara" de cara a los próximos años. Así, no prevé grandes giros políticos y reclama a la UE que no juzgue a Hungría con un rasero distinto a otros países.

RAJOY FELICITA A ORBAN

Orban ha recibido durante estos últimos días las felicitaciones de los líderes del continente por su éxito electoral y, entre ellas, figura la del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy. Aunque Moncloa no ha informado públicamente de dicho contacto, como sí hace en otras ocasiones, la Embajada ha confirmado el envío de una misiva.

El PP y Fidesz trabajan en la UE bajo la bandera común del Partido Popular Europeo (PPE), al que la formación de Orban quiere seguir perteneciendo por considerarlo su "socio" dentro del bloque. Gyori ha subrayado que en el PPE Fidesz "sigue siendo importante" y ha justificado las críticas internas por la disparidad ideológica --"los nórdicos (del PPE) son liberales"--.

La embajadora ha afirmado que existe un "gran juego" en el que Orban aparece en muchas ocasiones como el aliado incómodo, hasta el punto de que "no es políticamente correcto estar de acuerdo con Hungría", pero ha recalcado que "todo tiene cabida en el escenario europeo" y hay que respetar las decisiones nacionales, sin "doble rasero".

La Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos del Interior de la Eurocámara debatió el jueves la posibilidad de que se abra un procedimiento sancionador contra Hungría por el riesgo sistémico al estado de Derecho, pero Gyori ha lamentado que no se invitara a ningún representante húngaro para que diese su opinión, cuando "el acusado tiene que estar presente".

Sin embargo, ha restado importancia a este debate y ha señalado que Hungría está "resistente" y "resignada" ante este tipo de iniciativas. "Donde no nos gustan los juegos políticos es en la Comisión Europea", ha añadido, ante la posibilidad de que las críticas a Hungría puedan subir de nivel y elevarse a algún tipo de procedimiento sancionador.

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