Miércoles 06/11/2019.

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La falta de sueño puede aumentar el riesgo de diabetes y obesidad

  • "El frenético ritmo de vida actual no ayuda a que durmamos mejor"

Dormir bien es tan esencial y positivo para el organismo como llevar una buena alimentación o practicar actividad física regularmente; sin embargo, son muchos los que aún hoy no le dan al descanso la importancia que merece. La Dra. Paula Giménez, directora de la Unidad del Sueño de Clínica HLA Vistahermosa y delegada de ASISA en Alicante, explica a Te Interesa los riesgos derivados de la falta de sueño. 


¿Cuáles son las patologías o problemas físicos más asociados a la falta de sueño?

El sueño es un proceso activo fundamental para mantener un correcto estado de salud física y mental.  Durante el sueño se produce la secreción de determinadas hormonas, la recuperación del sistema musculoesquelético y cardiovascular (disminuye la tensión arterial y la frecuencia cardíaca), así como numerosos procesos cognitivos implicados en la memoria y aprendizaje. Por ello, es necesario que el tiempo que le dedicamos al descanso nocturno sea el adecuado, para que todas estas funciones puedan llevarse a cabo correctamente.

Cada vez existe mayor evidencia científica que asocia los trastornos del sueño o dormir poco, no solo a sentirnos cansados o somnolientos durante el día, sino a un mayor riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión arterial, infartos cardíacos e infartos cerebrales y a determinados tipos de cáncer. Dificultades en el aprendizaje o alteraciones en la conducta son síntomas habituales en los niños con problemas de sueño.

 

¿Cuántas horas es recomendable dormir y en qué condiciones?

Las necesidades de sueño varían considerablemente según la edad del individuo.  Así por ejemplo, un recién nacido duerme una media de 14 a 17 horas diarias, un niño en edad escolar de 9 a 11 horas, un adolescente de 8 a 10 horas y un adulto de 7 a 9 horas, disminuyendo a 7-8 horas en las personas mayores. Además de las variaciones en función de la edad, hay que tener en cuenta que hay variaciones interindividuales determinadas genéticamente que van a hacer que dos personas de una misma edad no necesiten las mismas horas de sueño, y variaciones según el nivel de actividad que realice la persona.

Las condiciones ambientales de la habitación van a tener una gran influencia en nuestro descanso nocturno. Es importante que controlemos la temperatura de la habitación puesto que el sueño se produce cuando la temperatura corporal desciende a consecuencia de la redistribución del calor desde el interior del cuerpo a la periferia. La temperatura corporal depende en gran parte de la temperatura ambiental, por lo que temperaturas extremas alteran este mecanismo perturbando el sueño, recomendándose que la temperatura de la habitación ronde los 18-21 grados centígrados.

Es importante dormir en condiciones de oscuridad ya que ésta es imprescindible para la fabricación de la hormona del sueño, la melatonina. Su secreción se ve interrumpida por la luz, provocando que tardemos más en dormirnos, mayor número de despertares nocturnos y un sueño de peor calidad. El uso de dispositivos electrónicos (móviles, tablets, ordenadores) en las horas previas al sueño es una práctica muy habitual y extendida en la sociedad actual a cualquier edad. La luz que emiten estos dispositivos informa erróneamente a nuestro cerebro de que es de día, retrasando o impidiendo la secreción de la Melatonina. Por otro lado, controlar otros factores como el ruido, el colchón o la almohada también va a ser determinante.


¿Cómo afecta el estrés y los horarios de trabajo actuales al sueño?

El frenético ritmo de vida actual no ayuda a que durmamos mejor: el estrés, las largas jornadas laborales y el tener que compaginarlas con las tareas domésticas hacen que en muchas ocasiones no dé tiempo a desconectar, que se carezca de un tiempo previo al sueño para relajarse y preparar así el descanso nocturno. Nuestro cerebro no tiene un botón de off que podamos apretar cuando queramos para que el sueño se inicie. Necesitamos un tiempo previo de relajación, de desconexión de nuestro ajetreo diario, de los problemas y el estrés del trabajo.


¿Cómo podemos concienciar de la importancia del descanso?

A pesar de los grandes avances en los últimos años en el conocimiento de las funciones del sueño y de las consecuencias de su privación, todavía mucha gente piensa que dormir es perder el tiempo. Iniciativas como la de Asisa destinadas a la promoción de la salud, como la campaña “duerme una hora más” ayudan a promover aspectos saludables para la prevención de enfermedades. La campaña “duerme una hora más” nos está recordando lo importante que es dormir, las consecuencias de no hacerlo y nos da las recomendaciones oportunas, avaladas por un criterio médico, para poder mejorar nuestro sueño y nuestro bienestar.


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