Miércoles 24/01/2018.

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Así puede llegar Puigdemont al Parlament sin ser detectado

  • La primera sesión de investidura se celebrará, como muy tarde, el 31 de enero

La primera sesión de investidura para elegir al nuevo president de la Generalitat se celebrará, como muy tarde, el 31 de enero. Sin embargo, pueden convocarse otras hasta el 2 de abril, momento en que se convocarían elecciones si ningún candidato hubiera sido investido.

Roger Torrent, nuevo president del Parlament, ha iniciado la ronda de contactos con los diferentes partidos para conocer las intenciones de cada uno y quién se iba a presentar, finalmente, a candidato al Palau.

Esquerra Republicana (ERC) ha puesto la condición de dar su apoyo al candidato de JxCat siempre y cuando éste vuelva al Parlament o que los letrados acepten la investidura telemática, que no parece que vaya a ser el caso, ya que consideran que el reglamento no contempla este supuesto. El voto delegado tampoco se permitirá. Y si se permite, el Ejecutivo de Rajoy ya ha anunciado que recurrirá la decisión al Tribunal Constitucional (TC), así como la prolongación del artículo 155.

A día de hoy, parece muy complicado que Puigdemont vuelva para ser investido sin ser detenido antes. Pese a que el expresident quiere la vía telemática, ésta no parece probable.

En primer lugar, porque se ha aumentado la seguridad para que en cuanto pise suelo español, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado le detengan por los delitos que se le imputan. En segundo lugar, porque según el informe de los letrados, la investidura a distancia contravendría el reglamento de la Cámara.

Tampoco hay que olvidar que el delito de rebelión que se le imputa contempla de entre 25 y 30 años de prisión, mientras que en Bruselas podría quedarse sin ser perseguido por la justicia, con una vida tranquila, e incluso podría presentarse a las elecciones europeas de 2019 con su partido. Sin que la justicia española pudiera hacer nada, una vez que el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, retiró la euroorden de detención. Por otro lado, el delito de rebelión prescribe a los 20 años, por lo que podría pasar prácticamente el resto de su vida en Bruselas.

Aun así, las últimas entrevistas que ha dado no invitan a pesar que Puigdemont se haya rendido, más bien lo contrario, después de que haya jurado la Constitución y el Estatut "por imperativo legal" para conseguir su acta de diputado.

De todos modos, ello puede formar parte de su propia estrategia personal y electoral, dar vida a un procés que parece enterrado, volver a acaparar la atención de la comunidad internacional y tratar de forzar una negociación con el Gobierno llevando el pulso con el Estado hasta las últimas consecuencias. Rajoy, sin embargo, se mantiene impasible. El único presidente europeo que avanza sin moverse.

Las opciones de Puigdemont

Dicho lo cual, estas son las opciones que tiene Puigdemont. Igual que hiciera cuando se fugó, el pasado 30 de octubre, probablemente tome su decisión en el último momento.

Si decide cruzar a España en coche, deberá hacerlo escondido y con los cristales tintados. También puede hacerlo a bordo de un barco, disfrazado o camuflado, para luego acceder al Parlament el mismo día de la sesión de investidura.

Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista de España (PCE) durante la transición, accedía al país desde el exilio así, disfrazado, para evitar que la policía franquista le mandara al pelotón de fusilamiento.

Por su parte, el periódico británico The Independent especula con una posibilidad todavía más inverosímil. Alasdair Fotheringham, corresponsal del periódico en España, ha escrito este jueves que Puigdemont podría emular a Julian Assange, fundador de Wikileaks, buscando inmunidad diplomática en un consulado extranjero en Barcelona.

Lo que, sin duda, abriría informativos y portadas internacionales y devolvería épica al movimiento soberanista, un tanto desinflado por la posibilidad de que algunos de sus protagonistas ingresen en prisión.

La llegada por sorpresa sería un golpe de efecto, repetiría el escenario de burla al Estado del 1-O y evitaría el desgaste que significaría quedarse en territorio belga.

Si Puigdemont consigue llegar al Parlament, tendría vía libre para salir investido. El objetivo del Ministerio del Interior y de los servicios de inteligencia es detenerle antes, si llegara el caso, pero incluso si fuera arrestado antes de entrar en el hemiciclo podría participar en una sesión de investidura.

La última palabra, eso sí, la tendría el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, que investiga la causa contra el procés. En el caso de Oriol Junqueras, Joaquim Forn y Jordi Sànchez, el magistrado ha rechazado su asistencia al Parlament y solo les permite delegar el voto.

Ni en JxCat ni en ERC creen en la investidura de Puigdemont, pese a que digan lo contrario en público. Y la oposición en su conjunto considera que es inviable por la vía telemática. Por lo que solo quedaría la vía presencial, poco probable también, pero no imposible. Puigdemont se ha vuelto impredecible y no cabe descartar ninguna posibilidad.

En cualquier caso, Torrent continuará este viernes la ronda de consultas. El nuevo president del Parlament ha entrado al hemiciclo con un discurso distinto al que hizo Carme Forcadell, su predecesora, y ha hecho enfasis en "buscar el entendimiento y el diálogo en la cámara", así como "coser la sociedad catalana". Solo el tiempo lo dirá.

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