Lunes 05/11/2018.

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Francisco Paesa: Un agente secreto oculto tras las operaciones más delicadas

  • Alberto Seoane y Francisco Pando han sido algunos de sus alias.
  • Su trabajo conocido en Interior arrancó con la operación Sokoa contra ETA.
  • En 1990 apareció de repente como embajador de Santo Tomé ante la ONU.
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  • El regreso del fugado Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil, fue obra de Paesa

El agente secreto español Francisco Paesa Sánchez genera más interrogantes que respuestas, y recoger los datos básicos de su biografía está más cerca de una tarea literaria que de una investigación.

Lo único que parece claro de su vida es que ha estado dedicado a diversas tareas en las cloacas del Estado, siempre al servicio del Gobierno de turno, y llevando a cabo misiones de alto riesgo, o para las que sólo se podía contar con una persona de absoluta confianza.

Alberto Seoane, Francisco Pando, Paco Paesa, han sido algunos de los nombres tras los que se ha escondido la personalidad y andanzas de este ora agente de inteligencia, ora financiero internacional.

Misiles SAM7, Revilla libre y el 'marrón' del GAL

En los mentideros de la seguridad del Estado, la figura de Paesa ha estado asociada desde hace muchos años a la operación Sokoa, llevada a cabo el 5 de noviembre de 1986, cuando la Policía francesa -tras recibir la información de la Policía Española- se presentó en la cooperativa Sokoa, hallando el primer gran zulo de ETA, con documentación abundante, ficheros de potenciales objetivos, listado de pagadores del impuesto revolucionario, y un impresionante arsenal de armas y uniformes de cuerpos policiales.

Esta operación fue posible gracias a dos misiles SAM-7 vendidos a ETA en el mercado negro, y en los que se hallaban ocultos localizadores de origen estadounidense. En este último punto de la venta de armas habría colaborado Paesa.

Paesa también habría intervenido para acabar con el secuestro del empresario Emiliano Revilla, liberado por la banda terrorista el 30 de octubre de 1988, tras 239 días de cautiverio. El agente fue uno de los puntales de la negociación entre la familia del empresario y ETA.

Pero si hay un capítulo que marcó el descubrimiento de su trabajo en las cloacas del estado, ese fue el GAL. La investigación periodística (sobre todo del Diario 16 y después de El Mundo) y judicial terminó salpicando al espía, y procurando los pocos datos fiables que de él se tienen.

Así, el 11 de noviembre de 1988 el Juzgado Central de Instrucción número 5 dictó un auto acordando la detención de Francisco Paesa Sánchez, den el marco del sumario seguido contra los ex policías José Amedo y Michel Domínguez, por el atentado de los GAL que costó la vida a Juan Carlos García Goena (un objetor a quien se considera último asesinado por los GAL).

En concreto, Francisco Paesa fue acusado por María Ángeles Balsategui (Blanca), excompañera sentimental de Michel Domínguez, de haberla presionado para cometer perjurio ante el juez.

Dado su escaso interés en entregarse a la Justicia, el 1 de diciembre de 1988, el Juzgado dictó prisión incondicional de Paesa y las órdenes de captura y detención internacional.

Abundando en las causas para su detención, el 26 de enero de 1989, el Juzgado Central dictó un nuevo auto acordando el procesamiento de Paesa por los delitos de colaboración con banda terrorista, un delito contra la Administración de justicia, y un delito de uso de nombre supuesto.

Pero la caza y captura resulta infructuosa, y en enero y marzo de 1989, en repetidas ocasiones se insiste mediante requisitorias en la petición de búsqueda y captura internacional. Pese al empeño del Juzgado número 5, del que era titular el Juez Garzón, se hizo lo posible por desvelar el misterio de Paesa, pero pese a ser público que el personaje tenía intereses económicos en Suiza, nunca fue detenido.

Cual sería la sorpresa de la Justicia española cuando, el 30 de marzo de 1990 Interpol suiza anuncia que Paesa tiene previsto presentarse tres días después (el 3 de abril) como nuevo embajador de Santo Tomé y Príncipe ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) . De esta manera, Paesa adquirió inmunidad diplomática y no podía ser detenido ni extraditado, en su caso.

El regreso de Roldán, y su desaparición de España

"Luis Roldán Ibáñez, tras su nombramiento como Director General de la Guardia Civil, el 4 de noviembre de 1986, y hasta el 7 de diciembre de 1993, en que cesó en su mandato, desarrolló una incesante actividad delictiva amparado en su cargo público, con la finalidad de enriquecerse ilícitamente". Así reza el texto de la sentencia del Caso Roldán, el que a la postre, sería el penúltimo favor de Francisco Paesa al Gobierno español.

En el Caso Roldán, Paesa habría sido determinante para el regreso del fugado a España, con vistas a ser juzgado. Roldán llegó a nuestro país desde Laos, en una extraña y confusa sucesión de hechos (al parecer Roldán nunca se escondió en Laos, sino en París).

Desde el primer momento, Luis Roldán aseguró -y sigue asegurando- que el dinero que robó se lo quedó Paesa. La causa abierta contra Francisco Paesa, finalmente investigado por esconder el patrimonio de Luis Roldán, fue archivada el 18 de marzo de 2004 por prescripción y anulada la orden de busca y captura.

La última boutade del espía tuvo lugar en el verano de 1998, cuando fue dado por muerto en Tailandia el 2 de julio de ese año (con esquela publicada en El País, incluido). La farsa le duró hasta noviembre de 2004, cuando el periódico El Mundo le volvió a localizar y fotografiar en Luxemburgo, donde hacía su vida utilizando un pasaporte argentino a nombre de Francisco Pando Sánchez.

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