La pregunta es difícil porque no hay una respuesta clara. Ante un síntoma tan inespecífico pueden estar implicados muchos elementos.
Sería importante empezar por una buena historia clínica del paciente, como si presenta hipertensión arterial, diabetes mellitus o alguna otra enfermedad. Por ejemplo, en caso de un paciente con hipertensión, un bajada relativa de la tensión arterial tras la ingesta puede provocar cefalea.
Los alimentos pueden interactuar con muchos fármacos y en algún caso pueden provocar cefalea. Por ejemplo, la toma de inhibidores de la monoaminooxidasa (un tipo de fármaco para la depresión), al tomarlos con quesos muy curados pueden provocar una elevación de la tensión arterial y provocar cefalea.
Además es fundamental conocer el tipo de dieta que realiza el paciente, no sólo el consumo de alcohol, un elemento muy importante, incluso a bajas dosis, sino también el consumo de productos curados, grasas, excitantes como las bebidas con cafeína…
La ingesta de alimentos no es una causa en sí capaz de provocar cefalea y es necesario tener en cuenta todos los elementos que rodean al paciente y su relación con esta ingesta de alimentos.