El ‘shabú‘ es una metanfetamina cristalina consumida casi exclusivamente por ciudadanos filipinos y muy extendida en el sudeste asiático y en EE.UU., que en muy pocas ocasiones se había detectado en España. Se trata de un potente estimulante con un alto potencial de adicción que hace que estés despierto días. Agentes de la Policía Nacional han detenido a 42 personas en el marco de una operación dirigida a desarticular una de las principales redes delictivas dedicadas al menudeo y tráfico de ‘shabú’ en España.
Es conocida como «la droga de los pobres» y se consume fundamentalmente en Asia, en ocasiones para afrontar largas jornadas de trabajo.
Esta droga es un potente estimulante incluido por la Convención Internacional de Psicotrópicos en la lista II por su alto potencial de adicción.
Según los expertos, provoca alucinaciones y psicosis más potentes que los de la heroína o el LSD, y la Policía filipina atribuye a la conducta agresiva derivada de su consumo muchos de los asesinatos y otros crímenes violentos que cada día se cometen en el país.
La sustancia conocida por los químicos como metanfetamina hidroclorídrica o cristalina afecta al sistema nervioso y a corto plazo puede causar insomnio, irritabilidad, agresividad y paranoia.
A largo plazo en dependientes crónicos, sus efectos son todavía más perniciosos, pues la droga erosiona los vasos sanguíneos que llegan al cerebro, generando síntomas parecidos a los del Parkinson, alertan las autoridades sanitarias.
Provoca enfermedades incurables
Una de las enfermedades asociadas más conocida es la temida «meth mouth» o «meta-boca», gracias a la que es fácil reconocer a los adictos porque sus dientes toman un color grisáceo y se deterioran a un ritmo tan rápido que se caen a los pocos meses. Se deja reposar bajo la lengua para que mezcle con el riego sanguíneo y dé el esperado «subidón».
Se distribuye en pequeños cristales que se fuman vaporizados y sin emitir olor alguno en las mismas pipas que se utilizan para la heroína pero en dosis mucho menores, de apenas 0,1 gramos frente al gramo habitual para los opiáceos.
El efecto: aumenta la energía
Una bolsita de esa cantidad, con una calidad del 80 por ciento, vale actualmente en el mercado local menos de diez euros, pese a que el precio ha subido de forma exponencial por la cada vez mayor demanda.
Esa cantidad de shabú es suficiente para que el usuario experimente durante hasta doce horas un drástico aumento de la energía corporal y sensación de euforia y nerviosismo.
No obstante, a la vez produce contracción espasmódica de los músculos, sudoración, alucinaciones y, en cuanto empieza a remitir la euforia, brotes de psicosis y violencia, entre otros efectos.
Fabricación fácil y barata
La fabricación de la droga es poco costosa y sencilla, ya que su principal componente activo, la efedrina, se halla en muchos medicamentos para combatir el resfriado legales en todo el mundo pero prohibidos en Filipinas.
De cien kilos del fármaco se pueden extraer hasta 70 kilos de droga, señalan fuentes de la lucha antidroga. Si una micra de coca se vende entre 5 y 6 euros, por la micra de «shabú» se pagan entre 50 y 150 euros, dependiendo de la cantidad que se pueda ofrecer.
Por lo general, el shabú es elaborado en laboratorios móviles operados por capos itinerantes de las mafias chinas que casi siempre son desmantelados a tiempo antes de ser descubiertos por la Policía.
El tráfico de esta sustancia es ahora una industria que mueve cientos de miles de euros al día, según datos de Naciones Unidas.
El poder de las bandas de narcotraficantes es tal, que se está convirtiendo en un peligro para la seguridad del Estado filipino por su creciente influencia sobre políticos y jueces en una de las naciones consideradas de las más corruptas del mundo.
Nazis usaban metanfetaminas para aumentar su resistencia
De acuerdo con el diario alemán Del Spiegel, los nazis combatieron el agotamiento de sus soldados por los combates de la Segunda Guerra Mundial con sustancias adictivas que incluyen una forma de metanfetamina.
El descubrimiento surge de las cartas enviadas por soldados como Heinrich Boll, un famoso escritor y premio Nobel de Literatura, en las que, por ejemplo, solicitaba a sus padres que le enviaran un medicamento llamado Pervitin para “mantenerse alerta”. Según Der Spiegel, el Pervitin era una forma primitiva de la metanfetamina.
Después de la popularización del fármaco, un oficial habría llevado al frente lo que ofreció como “píldora milagrosa”, que al poco tiempo fue furor entre los soldados.
Exportación a nivel mundial
Además, el shabú se exporta ya a otros países asiáticos, Estados Unidos, Australia -donde se le llama «ice» (hielo)- y desde hace poco también a Europa.
En 2007, un sindicato de filipinos que distribuía la sustancia en España fue desarticulado en Barcelona, donde por aquel entonces casi nadie había oído hablar nunca de la metaanfetamina cristalina.
Cerca del 6 por ciento de los 90 millones de filipinos ha probado alguna vez este tipo de narcóticos, el mayor índice de prevalencia de todo el mundo, de acuerdo con el informe de 2008 de la Oficina contra la Droga y el Delito de la ONU.
Spice, la droga zombi que arrasa en internet
Lo llaman la droga de los zombies. Sus efectos son tales que se ha convertido en la segunda droga más consumida en EEUU y ya ha llegado a España. Se llama spice, y se venden como si fuera las sales de baño. Las mismas que ya han provocado locuras y muerte en otros países.
Más potente que la cocaína y la marihuana
La zombie-mania, mezclada con drogas de diseño puede llevar a los que la consumen a situaciones increíbles. Sirvan de ejemplo algunos de los casos que se han podido ver en los medios de comunicación. Brandon De León, de 21 años, desafió a dos policías en un restaurante. Al ser detenido comenzó a gruñir y golpear su cabeza contra el panel divisorio de plexiglás de la patrulla. Al final, trató de morder a uno de los policías.
Otro joven le arrancó un pedazo de rostro a un vecino durante una pelea. Michael Daniel, de 22 años de Waco, Texas, fue arrestado después de que miembros de una familia llamaron a la policía. tras comerse vivo al perro de la familia.
La «droga de la locura»
Hasta un millón de tailandeses menores de 24 años admiten que han probado las drogas, principalmente la metanfetamina, según revela un reciente estudio realizado por el centro Abac de la Universidad de la Asunción de Bangkok.
Los jóvenes son más vulnerables a los efectos de esta droga sintética, conocida en Tailandia como «yaba» (droga de la locura), que a menudo causa serios trastornos mentales, delirios y episodios psicóticos violentos.
Un buen número de consumidores de este narcótico son adolescentes de entre 15 y 16 años que adquieren una dosis por unos 300 baht (unos 9 dólares o 7 euros) en las calles de Bangkok, donde se registra el 20 por ciento del consumo nacional.