Quién diría que las cucarachas, bichos que provocan rechazo y acciones de saneamiento en multitud de viviendas, son animales que viven en sociedades claramente estructuradas, de las que los humanos podríamos aprender. Un artículo publicado en Sociaux Insectes y recogido por la BBC explica algunas de las características de la vida social de las cucarachas.
Para empezar, estos animales viven en grupos familiares, en los que interactúan varias generaciones. Así, se reconocen entre ellas como miembros de la misma familia. Pero además, las cucarachas forman sociedades igualitarias en las que se llegan a tomar decisiones en favor del bien común, con estrechas relaciones entre ellas basadas en unas estructuras y normas definidas con claridad.
Las cucarachas forman así parte de lo que los científicos conocen como ‘insectos sociales’, entre los que destacan las hormigas, las termitas y algunas abejas y avispas. Las que más se han estudiado son la cucaracha alemana y la cucaracha americana. Durante el día, duermen; por la noche, empieza la actividad. Así, se separan para ir en búsqueda de comida y agua.
Sin embargo, les diferencia una cosa de otros insectos sociales: la posición de igualdad que tienen las cucarachas en su grupo. Tanto, que a diferencia de las abejas, por ejemplo, en las que sólo la reina se aparea y procrea, en las cucharachas todas pueden hacerlo.
Si no tienen amigos, su crecimiento se estanca
Los investigadores también han descubierto un dato sorprendente. Estas cucarachas, si no interactúan con otras y viven aisladas, tienen serios problemas de desarrollo. Entre otros, tardan más tiempo en mudar y en convertirse en adultos. Además, aquellas que no han tenido ‘amigas’ tienen más dificultades para, en un futuro, unirse a una comunidad y aparearse.
Por tanto, el permanente contacto físico de las cucarachas es fundamental para el desarrollo de estos animales. Para ello se sirven de unas sustancias químicas que utilizana para comunicarse: dedicen el hogar adecuado, ‘hablan’ para decidir aspectos beneficios para la comunidad como la elección de un refugio y se reconocen las unas a las otras, algo que les sirve para, entre otras cosas, no aparearse con sus hermanos.