Kiko Hernández, un fenomeno televisivo, lleva 92 días sin pisar un plató de televisión. Esta noche se sienta frente a sus compañeros de ‘Sálvame Deluxe’ en lo que es su primera entrevista tras su marcha del programa. Ninguno de sus compañeros le ha visto desde que decidió dejar la televisión. La punta del iceberg de su marcha fue una discusión con Belén Esteban. Sus últimas palabras a la audiencia fue que se había roto, que se tenía que ir. ¿Qué le pasó? ¿a quién acudió? ¿qué pesadilla ha vivido? Son algunas de las preguntas que le hará, entre otras, María Patiño.
Pisa el plató y de los nervios hasta se marea. Belén Esteban sale a recibirle con un fuerte abrazo, el mismo que le da Jorge Javier. Es increíble pero el colaborador está abrumado, a punto de llorar. Mila es la segunda en abrazarse al colaborador de ‘Sálvame’ que lleva esos tres meses de ausencia sin cobrar. Y por último Kiko Matamoros, el tercer integrante del eje del mal.
A lo Rafael. Llega de negro, muy moreno de piel y con dientes nuevos. El primer dardo se lo lleva Lydia Lozano. Le echa en cara que a un amigo en este momento por el que atraviesa no debería haberle hecho algunas preguntas para el polígrafo. Kiko reconoce que ha estado a punto de no entrar en plató y volverse a casa en taxi. Reconoce haber estado llorando mientras veía el polígrafo de Lydia.
¿Por qué se fue Kiko?
El colaborador reconoce que ha sido muy duro irse porque no sabía qué hacer sin ir a trabajar a ‘Sálvame’. «Me encontraba muy mal. EStaba al 30% y ahora que tengo fuerza puedo afrontar mi trabajo y hacerlo bien», reconoce. La noticia de su vuelta la dio en directo Paz Padilla. Las reacciones de los colaboradores son distintas. Con Belén no se ve desde el 30 de noviembre, cuando Belén vuelve tras meses apartada de la televisión y le pide perdón en directo. Fue un reencuentro esperado y le marca. Desde ese momento no es el mismo. Relata que Belén, cuando estaba mala pidió hablar con él y este lo rechazó. «Dije que no a una persona enferma», se lamenta.
Kiko tacha el día de su vuelta como el más difícil de su vida. Los nervios le siguen jugando una mala pasada y asegura que no se siente cómodo y le va a costar mucho explicarse. Kiko reconoce que está en un proceso de salir adelante «de toda la mierda de donde me he metido». No tiene miedo, porque los mejores momentos de su vida los ha pasado en la televisión, pero los peores «también», recuerda.
La noche anterior a su vuelta dijo que sí lo hacía y que no lo hacía varias veces. Dio el paso cuando hace una semana habló con amigos y familiares y le contaron que se había creado un mundo que no existía y que no podía estar sin trabajar.
«Me miraba al espejo y me daba asco»
¿Qué pasa cuando llegas a casa tras irse?, le pregunta Jorge. Kiko reconoce que iba como un zombi, que no dormía, que tenía un problema pero se refugiaba en el trabajo. Fue aparecer Belén y en ese momento Kiko se vio reflejado en ella, en que estaba roto. «Tenía un problema de que me levantaba por la mañana y me daba asco. Me miraba al espejo y me daba asco lo que veía. No me quería levantar. No tenía vida. Trataba mal a la gente que enía a mi lado, a mi familia, a mis amigos. No salía a cenar ni comer y me refugiaba en el trabajo. Cuando te das cuenta que tu vida es una mierda…».
Kiko reconoce que se daba miedo de lo que podía hacer. La frase que le hace pensar que necesita ayuda es una de Belén: «Soy una adicta a la vida». A partir de ahí paró. De la tarde que llega a casa tras dejar el programa recuerda que no podía salir a la calle solo porque «tenía miedo a la gente y salia tapado con bufanda, gafa y gorra. Pensaba que la gente me seguía y me iba a hacer algo». Kiko continúa con su confesión y dice que tenía que llamar a su madre «para ir a comprar el pan».
«He estado diez días en la cama llorando sin levantarme»
El día de Kiko era llorar y llorar. El 22 de diciembre confiesa que se metió en la cama y pasó las navidades en cama. Se levantó el 2 de enero tras diez días en la cama llorando y siin querer hacer nada. En este momento Kiko rompe a llorar. El día 2 se levantó y el 3 volvió a refugiarse en la cama. «Yo pensaba que me moría», asegura. Kiko no quiere hablar de su familia pero confiesa que cuando fueron a ayudarle les echó a la calle y luego salió en pijama a buscarlos.
«Solo quería empastillarme»
«No tenía ganas de vivir», asegura. Solo quería «empastillarme, dormir y que pasara el día». Cuando veía la televisión y se hablaba de ‘Sálvame’ «me ponía a llorar». Al final hizo caso a su familia y acabó en la consulta de un profesional «que me ayudó y a partir del 15 de enero empecé a ver la luz». Aquí se acuerda de la gran hermana Marta López «que me ha ayudado mucho». Kiko empieza a darse cuenta de que su familia «no son el enemigo». Empezaba a necesitarlos aunque todavía no me atrevía «a descolgar el teléfono». Eso sí, no le quitaba ojo y si un día no tenía mensaje o llamada de alguien «me ponía a llorar porque me veía solo pensando que nadie se acordaba de mi».
«He estado seis años sin ver a mi abuelo y cuando he ido no se acordaba de mi por el alzheimer»
Kiko habla de su abuelo y las lágrimas vuelven a sus ojos. «Tiene 92 años y alzheimer. Cuando fui a verle no se acordaba de mi y en vez de tanto programa podía haber ido a despedirme de él», se lamenta el colaborador. Llevaba seis años sin verle. En directo pide perdón a su abuela por dejarlos abandonados.
También lamenta que nunca ha ido al colegio a ver a su sobrino. Reconoce que «me he portado como una mala persona». El colaborador sigue tirándose piedras a su tejado y es Jorge Javier el que frena tanto linchamiento a sí mismo. Kiko está recibiendo ayuda psicológica y asegura que ya no se va a callar.
«Llevo un año recibiendo amenazas de muerte»
Kiko ha confesado uno de sus mayores problemas: «Llevo como un año recibiendo amenazas de muerte en el buzón de mi casa de un seor que le hadado conmigo y le tengo denunciado y hay hasta una orden de alejamiento y este señor ha venido a Telecinco. Es de Valencia y dice que me quiere ver muerto y ahorcado con mi lengua. Ha quemado revistas con fotos mias en la peurta de mi casa. Creo que son motivos sufiencites para tener miedo».
Kiko acaba la entrevista con Jorge Javier pidiendo perdón por haber llorado en plató. Lo hace justo antes de enfrentarse de nuevo a sus compañeros. Le reciben con los brazos abiertos y empieza una nueva etapa de Kiko en el programa. El colaborador está dispuesto a responder a sus preguntas y a enfrentarse a Lydia Lozano. La última confesión que deja antes de eso, «me compré un libro de la cienciología pero sólo me leí un capítulo».