Las llamas muy amarillas, señal de que el monóxido de carbono está en el ambiente

Expertos en emergencias advierten de que cuanto más amarilla sea la llama en los calefactores, peor ha sido la combustión y habrá más concentración de este gas tóxico, letal en habitaciones sin ventilación. Recomiendan revisar el interior de la chimenea y asegurarse de que se eliminan los posibles residuos existentes. Tampoco hay que utilizar maderas demasiado resinosas.

Las llamas muy amarillas son un señal de alerta en las intoxicaciones por monóxido de carbono. Este color revela una mala combustión de un calefactor, cuyo resultado es la liberación de una gran cantidad de este gas asfixiante que resulta letal si se respira durante un tiempo.

Los expertos en emergencias avisan de que cuanto más amarilla sea la llama en los calefactores, peor ha sido la combustión y habrá más concentración de este gas tóxico, mortífero cuando no se pone remedio en habitaciones sin ventilación. Ese espacio sería un «ambiente viciado» en el argot sanitario.

En quemadores de cocinas, chimenas, estufas y calefactores a gas en general, debemos sospechar su producción cuando la llama pasa de ser azulada, que es sinónimo de buena combustión; a color amarillo – anaranjado. También hay que ponerse en alerta por un tiznado excesivo de los cazos de cocina, conductos de evacuación o en su salida al exterior.

En el caso de las chimenas, para prevenir que existe una mala combustión, los bomberos recomiendan que revisar el interior y asegurarse de que se eliminan los posibles residuos existentes. Según la Dirección General de Protección Ciudadana de la Comunidad de Madrid, hay que evitar maderas demasiado resinosas en la quema porque genera humo.

En las segundas residencias, que pasan un tiempo desocupadas, las chimeneas puedan acumular restos y residuos por la inactividad. Por ello, el personal técnico debe limpiarlas antes de volver a encenderlas.

Los servicios de emergencias sostienen que la mayoría de las intoxicaciones se producen en braseros de cisco en mal estado en los que ha habido una insuficiente combustión, no se renueva el aire y se libera mucho monóxido de carbono.