Una imagen y una frase que ha dado la vuelta al mundo hacen pensar lo difícil que puede resultar ser padre. Tal vez más que se presidente. Obama hace pocas fechas ‘amenazó’ a una de sus hijas con hacerse un tatuaje si su hija se lo hacía. Solo hay que pensar lo que dirían los americanos al encontrarse a un presidente tatuado.
O la imagen que daría de no poder controlar la educación de su propia hija. La imagen recuerda también el revuelo montado en España cuando las hijas de ZP acudieron a la Moncloa vestidas de góticas. En ese caso el padre decidió que las chicas fueran como ellas se sintiern mkás cómodas.
En España se criticó mucho, pero el presidente dejó clara su manera de educar. No es fácil. Los expertos consultados por Teinteresa dan algunas claves sobre la personalidad a la hora de educar a los hijos, un hecho que luego repercute en los hijos para siempre, en su carácter y en su forma de interactuar.
La educación supone una interacción entre las personas que intervienen enseñando y aprendiendo simultáneamente.
Hay un estilo de educación, la Liberal/Permisiva, en al que los padres más flexibles establecen pocos límites a sus hijos. Les gusta que sus hijos los consideren como sus “amigos” y creen que lo mejor es permitir que los niños cometan sus propios errores, pero no les ayudan a aprender y a corregir estos errores. Una libertad total general una serie de consecuencias negativas en el niño que a la larga es difícil de subsanar, eso es lo que opinan los expertos.
Este tipo de relación se basa principalmente en el ‘amiguismo’. El padre no pone límites en su relación con su hijo y esto puede ocasionar que en un momento dado y de máxima responsabilidad, el padre no tome ningún tipo de medidas y sea el propio hijo el que se labre su futuro.
En las familias con padres con un estilo educativo permisivo la educación se basa en la falta de normas y límites. Los padres permisivos o liberales suelen dejar total libertad al niño para realizar aquello que quiera en el momento que quiera. No ejercen la autoridad que tienen como padres de manera que el niño no percibe límites ni pautas de comportamiento, ante la ausencia de mando, el niño suele tomar el poder.
Los padres suelen ceder ante las continuas exigencias y demandas del hijo, logrando al final, que el clima del hogar sea insoportable.
Cuando los padres permisivos imponen castigos para lograr controlar el comportamiento del niño, estos castigos suelen ser excesivamente flexibles y el niño pocas veces llega a cumplirlos. Cuando los padres permisivos tratan de imponerse, el niño reacciona con hostilidad e incluso con agresividad, ante el poder que se le está quitando. Desgraciadamente, los padres liberales acaban «tirando la toalla», renunciando a su labor educativa, suelen manifestar que no les gusta el comportamiento de su hijo al que acaban catalogando como «malo y tirano».
Ante la falta de normas y límites en el hogar, el niño se desarrolla desorientado, expuesto a que la experiencia que viva fuera de su hogar a través de amigos, profesores, familiares y medios de comunicación determinen sus principios y valores. En general, los hijos tienden a tener éxito académica y socialmente, pero tienen mayor inclinación a involucrarse en drogas, alcohol y sexo.
Para educar a un niño para que sea feliz y para tener un buen desarrollo se necesitan tres cosas: ternura, disciplina y comunicación. De lo contrario, los padres que no se preocupen por la educación de sus hijos tendrán un futuro incierto.
Cada padre maneja la relación con sus hijos de forma diferente. Hay varias formas en las que un hijo crece educado, unas más efectivas que otras. El estilo de educar a los hijos es la forma como los padres tratan, se conmunican, imponen disciplina y apoyan a sus hijos. Esta definición incluye las formas como los padres responden a sus hijos y las expectativas que tienen de sus hijos.
Hay un tipo o estilo de educación que prima ante cualquiera. El estilo Autoritativo/Afirmativo: Estos padres establecen límites claros con sus respectivas consecuencias y hacen que sus hijos cumplan con ellos. Un padre autoritativo se involucra en la vida de sus hijos, se preocupa y se dedica a ellos. Existe una conexión emocional al mismo tiempo que existen expectativas.
La exigencia controlada es la base de una buena educación ya que el respeto y las obligaciones deben formar parte del día a día de una persona bien educada. Un hijo al que se le exige resulta ser a largo plazo una persona amable, con buenos resultados académicos y con responsabilidad en la vida.
Un padre estricto puede generar en el hijo una desunión que no favorecería la integración en la familia. En lugar de establecer un nexo combativo y desigual, si el padre utiliza una dinámica más suave, el hijo entenderá de mejor forma las obligaciones que el instructor le exige.
En una educación autoritaria pero controlada las normas son fundamentales. El hijo deberá atender y entender desde pequeño el buen uso que sus padres hacen del día a día en su casa así como fuera de ella. Unas normas educativas es la base para wue el futuro no sea dudoso.
Siempre se ha dicho que la relación entre un padre con su hijo debe ser fraternal pero midiendo siempre quien es quien. En este tipo de estilo, el padre no considera a su hijo como un amigo ya que puede pensar que todo vale y respeto fructuaría hasta el punto de no entender cual es la verdadera función de un padre.
Un padre que nunca ha dado un ‘cachete’ a su hijo es aquel que piensa que cualquier alteración en la dinámica del niño puede afectar. Esto no es lo que piensan los padres autoritarios y exigentes. Estos darán un ‘cachete’ al niño siempre y cuando ellos consideren oportuno que el comportamiento del hijo no es el adecuado pero siempre dentro de unas normas. En general, los hijos tienden a florecer dentro de esta familia, y tienen éxito tanto académica como socialmente.