Este domingo se celebra, como cada 3 de diciembre, el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. El objetivo de esta jornada es promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidades en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural.
Las personas con discapacidad, la «minoría más amplia del mundo», suelen tener menos oportunidades económicas, peor acceso a la educación y tasas de pobreza más altas. Eso se debe principalmente a la falta de servicios que les puedan facilitar la vida (como acceso a la información o al transporte) y porque tienen menos recursos para defender sus derechos. A estos obstáculos cotidianos se suman la discriminación social y la falta de legislación adecuada para proteger a los discapacitados.
En este sentido, el presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, advirtió que la »disfobia» o fobia a las personas con discapacidad es la tercera causa dentro de los delitos de odio, después de las agresiones racistas y xenófobas y las motivadas por razones ideológicas.
La »disfobia» tiene «una trayectoria histórica. Sólo hay que recordar que en los años 40 del siglo XX el Instituto para la Higiene Racial lo primero que hizo fue eliminar a 300.000 personas con discapacidad porque eran una carga para el Estado y los consideraban con menos valor para la producción», recuerda Ibarra.
En 2016 los delitos de odio en España cayeron en 2016 un 4,2%, sin embargo, aumentaron un 15,9% los relacionados con la discapacidad. Las personas con discapacidad son más a menudo víctimas de la violencia. Así, los niños con discapacidad tienen cuatro veces más posibilidades de ser víctimas de actos violentos, la misma proporción que los adultos con problemas mentales.
Las Naciones Unidas señalan que «la ignorancia es en gran parte responsable de la estigmatización y la discriminación que padecen las personas con discapacidad».