Miércoles 15/11/2017.

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Los 6 acusados por una paliza con palos y piedras a ultras el 12-O de 2013 niegan su participación

Una de las víctimas identifica a una acusada y afirma: "Iban a matar"

Los seis acusados por su presunta implicación en una agresión con palos, piedras y candados a un grupo de ultras el día 12 de octubre de 2013 en el barrio de Sants de Barcelona han negado su participación en los hechos y tener cualquier vinculación con el centro okupado Can Vies.

Así lo han expresado en el juicio celebrado este miércoles en el Juzgado Penal 22 de Barcelona, en el que no han querido contestar a las preguntas del fiscal y se han limitado a responder a sus defensas.

El primero de los acusados en declarar, Eric M., ha afirmado: "No tengo nada que ver con los hechos. Llevamos cuatro años que se nos condenó sin juicio previo. No podemos asistir a manifestaciones ni actos en la vía pública: en toda democracia creemos que es un derecho".

En la misma línea se han manifestado otros acusados, lamentando que se les arrestara en vez de citarles en el juzgado, ya que hubieran comparecido, y que se les hayan impuesto medidas cautelares como firmar mensualmente en el juzgado y no poder asistir a manifestaciones ni concentraciones.

Todos ellos han negado cualquier vínculo con Can Vies pese a que, según la Fiscalía, los acusados salieron de este centro okupado para perpetrar la agresión, y de donde llevaron palos, piedras, candados en forma de U y navajas, y se refugiaron en él posteriormente.

Sobre esto, han explicado que no entienden por qué les hicieron estar en el posterior registro en este centro, ya que no tenían ninguna pertenencia allí, un edificio de donde los Mossos d'Esquadra decomisaron mazas, palos, barras de hierro, pistolas neumáticas, esprays de autodefensa, navajas y candados, entre otros efectos, según Fiscalía.

Asimismo, los acusados han explicado que durante su estancia en comisaría se les hicieron fotos en partes del cuerpo sin pedir su consentimiento expreso y sin avisar de que podían servir para incriminarles.

La única acusada, Lucía S., ha explicado: "Me hicieron fotos sin pedir mi consentimiento ni explicarme en qué se iban a usar. Tuve que bajarme los pantalones", puntualizando que, pese a que su abogada estaba en el recinto, tampoco la avisaron.

"IBAN A MATAR"

Una de las víctimas ha explicado que un grupo de 30 ó 35 personas acudieron corriendo mientras su grupo --que había participado en la manifestación ultra de Montjuïc-- estaba sentado en un bar cerca de la carretera de La Bordeta tomando unas cervezas al grito de "Os vamos a matar fachas de mierda. Nazis".

"Fueron directamente a matar. Con una botella rota iban directamente a matar al cuello" a un miembro del grupo, ha explicado la testigo, que ha indicado que les localizaron por un twit publicado y que no conocían a sus agresores de nada.

Esta testigo ha identificado sin ningún género de duda a la acusada Lucía S., puntualizando que en ese momento llevaba el pelo más corto.

CUESTIONES PREVIAS

En el trámite de cuestiones previas, las defensas han pedido anular los atestados policiales y las pruebas videográficas por falta de garantías en la cadena de custodia y posible vulneración de derechos, además de las fotografías a los acusados, que consideran que se hicieron de forma "incriminatoria".

El fiscal Miguel Ángel Aguilar se ha opuesto a esta petición asegurando que toda la investigación de los Mossos estuvo sujeta a un "control judicial estricto" y que en cualquier caso se debió plantear en la fase de instrucción y no en el juicio, lo que considera una deslealtad, y el juez ha considerado que se abordará en la sentencia.

Ante el cuestionamiento de las filmaciones, Aguilar ha explicado que el vídeo donde se ve al grupo que protagonizó la agresión es una prueba de que salieron y se refugiaron en Can Vies, pero que, en cualquier caso, la identificación de los autores las hicieron los Mossos en directo porque les vieron y les reconocieron.

Además, ha defendido que los Mossos habían pedido autorización genérica para filmar durante toda la jornada del 12-O porque es un día conflictivo para la policía ya que suele haber manifestaciones antagónicas: "Suele haber incidentes muy gordos".

En su escrito de acusación, el fiscal pedía para los acusados 15 años de prisión por tres delitos de lesiones con instrumento peligroso, una multa de 9.720 euros por daños y otras multas por tres faltas de lesiones, por 1.080 euros cada una.

Según su relato, un grupo de personas de ideología antifascista, entre los que estaban los acusados, supieron que un grupo ultra estaba en un bar en la carretera de La Bordeta y acudieron encapuchados y armados con palos, ladrillos, piedras, candados y una navaja.

Cometieron la agresión con estos objetos que habían sacado del interior de la sede social de Can Vies, a la vez que proferían insultos como "fachas de mierda" y "nazis", a un grupo de al menos ocho personas con camisetas de la selección española de fútbol y habían participado en la manifestación convocada por partidos vinculados a la extrema derecha, causando heridas de diversa consideración a siete personas.

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