Viernes 20/09/2019.

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Sociólogos describen el 20-S como "acto de protesta y persuasión" y el 1-O como "ejemplo de no colaboración"

Los peritos de Cuixart creen que la actuación de los ciudadanos ese otoño no respondió a una "estrategia planeada" desde las instituciones

Dos sociólogos que han comparecido este miércoles en el juicio por el 'procés' independentista a petición de la defensa el líder de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, han calificado como "acto de protesta y persuasión" la concentración frente a la Consejería de Economía de la Generalitat el 20 de septiembre de 2017 y como "ejemplo de no colaboración e interposición no violenta" la resistencia de los ciudadanos que acudieron a los centros de votación el 1 de octubre frente a la actuación de Policía y Guardia Civil.

Además, tras analizar lo ocurrido en septiembre y octubre de 2017, han concluido que los acontecimientos no respondieron a una "estrategia planeada" desde las instituciones para llevar a cabo una "resistencia civil" ante la actuación judicial y policial para impedir el referéndum del 1-O, y han descartado que se produjera la violencia de la que habla la Fiscalía en su escrito de acusación para justificar la rebelión.

Así lo han manifestado John Paul Lederach, doctor en Sociología y profesor emérito de Construcción de la Paz Internacional en la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos), y Jesús Castañar, también sociólogo y, tal y como él mismo se ha definido, "experto en resistencia civil y no violencia". Ambos han sido citados como peritos por la defensa del presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, para que defiendan su tesis de que lo que ocurrió en Cataluña fue un mero acto de "desobediencia civil".

HECHOS AISLADOS, RUPTURA DE LA DISCIPLINA

La comparecencia de Lederach y Castañar ha estado repleta de expresiones dirigidos a defender, por lo que han analizado de los hechos ocurridos en el otoño de 2017, que en esos días se produjo una "resistencia no violenta" a las actuaciones judiciales y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: a su juicio, la población no ejerció una "violencia abierta", sino que se produjo una "cierta reacción" ante la intervención que, en todo caso, derivó en "hechos aislados" provocados por una "ruptura de la disciplina". La concentración en la sede de la CUP ante un posible registro policial sin orden judicial fue, en su opinión, una "interposición no violenta".

Y aunque estos sociólogos afirman que en todo lo sucedido en septiembre y octubre de 2017 aprecian cierta "preparación" o "entrenamiento" de los ciudadanos en lo que se refiere a cómo ejercer una "resistencia civil", también han asegurado que no ven las concentraciones y protestas dentro de un "proceso de estrategia planeada de resistencia civil" dentro de los documentos que la Fiscalía utiliza para sustentar su acusación, esto es, el Libro Blanco y Enfocats.

En lo que se refiere a la protesta del 20-S, Lederach y Castañar han defendido el papel de Jordi Cuixart y del que entonces era el presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, ya que consideran que "apelaron siempre a una actitud pacífica, a la calma y la serenidad", e incluso "en algunos momentos concretos un llamamiento específico a no agredir a nadie".

También han defendido que en su estrategia no tenía sentido recurrir a la violencia "cualquier elemento de coerción hacia la comitiva judicial" llevaría a "una pérdida de legitimidad" y pondría "en riesgo el referéndum". Desde su perspectiva, los destrozos en los vehículos de la Guardia Civil puede ser calificado de "ruptura de la disciplina no violenta". "No es que se hayan roto los coches, sino que pequeños actos poco a poco han dado lugar a la destrucción", ha manifestado Castañar.

OTRO NIVEL DE PREPARACIÓN

En cuanto al 1-O, los sociólogos han recalcado que la actuación de la población ese día demuestra que tenían "otro nivel de preparación". "Se mantenía la perspectiva no violenta, pero quizás faltaba la preparación para los momentos más difíciles tras la llegada de los cuerpos de seguridad. Quizá no todos tenían el mismo nivel de entrenamiento desde la perspectiva de la no violencia", han subrayado.

Esa "preparación" de la que hablan se demostró en la "sentada colectiva" o la "muralla humana" que se pudo ver en muchos colegios de Cataluña ante la llegada de policías y guardias civiles, aunque también en los "cánticos para mantener la serenidad" o la "interlocución" que algunos manifestantes mantuvieron con los agentes.

Han insistido en que en los vídeos grabados ese día no se vio a "nadie" que recibiera a los policías y guardias civiles "con violencia o agresiones físicas", salvo "hechos aislados teniendo en cuenta la gran cantidad de gente que participó en la resistencia" y en los que, en su opinión, se apreciaba "falta de nivel de disciplina".

El fiscal Jaime Moreno ha intentado desmontar esta tesis preguntando a los sociólogos si sabían que hubo agentes heridos el 1-O, pero Castañar ha respondido que pudo producirse "alguna agresión", pero que algunas lesiones pudieron producirse "por el propio ímpetu de la Policía al desalojar a la gente". En todo caso, ha insistido en que "en general se aprecia mucha contención" en los vídeos grabados durante el referéndum y no hubo "una escalada de violencia", aunque sí ha admitido que no ha valorado los partes médicos de los policías y guardias civiles para elaborar su informe.

Moreno ha pasado entonces a preguntar directamente si "insultos, puñetazos, patadas, empujones, destrozar coches o atemorizar a una letrada de la Administración de Justicia" no les parecen hechos violentos, pero ha sido cortado por el presidente del tribunal, Manuel Marchena, al considerar el interrogatorio "no ortodoxo". Eso sí, mientras el fiscal preguntaba por esas situaciones, Lederach asentía con la cabeza baja.

En todo caso, los sociólogos han descartado que en el otoño de 2017 hubiese un ambiente de "insurrección" que pudiera desembocar en "disturbios", ya que, entre otras cosas, así quedó demostrado porque no se produjo ninguna "toma de centros de poder": "Cuando hay un proceso que trata de hacer una insurrección, uno va a los lugares de más poder, los centros más importantes, se toman los espacios de comunicación pública y los puntos económicos de poder. En ningún momento lo vimos. Todo iba alrededor del voto, con una participación muy descentralizada".

SÍ HUBO LIDERAZGO EN LA DESCONVOCATORIA

En su parte del interrogatorio, la abogada del Estado Rosa María Seoane se ha interesado por conocer si los expertos identificaron la existencia de un liderazgo claro en las movilizaciones del 20-S, a lo que Castañar ha respondido que las convocatorias se realizaron por diferentes actores, si bien atribuye a Cuixart una "decisión de asumir la responsabilidad". "¿En la desconvocatoria sí apreciaron liderazgo?", ha contrapreguntado la letrada, una cuestión que ha provocado el silencio de los sociólogos al no haber sido analizada en su informe.

En otro momento del interrogatorio, Castañar ha terminado reconociendo que el hecho de que la convocatoria del 1-O viniera del propio Gobierno de la Generalitat "le daba fuerza a la gente" que salió a votar, en palabras de la representante de los servicios jurídicos del Estado.

Cuestionado sobre la distinción realizada entre pacifismo y resistencia civil no violenta, Lederach ha explicado que se trata de una diferencia académica y que la segunda, en la que encuadra la actividad de Cuixart, está dirigida a un cambio social. Igualmente ha reconocido lo aquilatado de las 198 tácticas de resistencia civil, algunas de las cuales fueron identificadas en los vídeos que analizaron sobre el 1-O.

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