Jueves 21/02/2019.

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Sánchez se considera "preso político" y relata sus contactos con Forn, Junqueras y Trapero el 20-S

  • Con un lazo amarillo en la solapa de su chaqueta, y una vez ha manifestado sus quejas con respecto al idioma en que va a declarar, Sánchez ha dicho que está "convencido de que todos los hechos" de los que le acusa la Fiscalía son "absolutamente falsos" 

El expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) Jordi Sànchez se ha definido ante el tribunal que juzga el proceso independentista en Cataluña como un "preso político" y considera que el juicio en el Supremo también es un proceso "político", pero ha dicho que va a dar al tribunal la "oportunidad" de demostrar su imparcialidad.

Con un lazo amarillo en la solapa de su chaqueta, y una vez ha manifestado sus quejas con respecto al idioma en que va a declarar, Sánchez ha dicho que está "convencido de que todos los hechos" de los que le acusa la Fiscalía son "absolutamente falsos" y, por eso, no tiene ningún "temor a responder", pues su "obligación es dar respuesta a la verdad".

Después de recordar que el Tribunal Supremo se define como imparcial, el acusado ha adelantado que contestará durante su comparecencia a Fiscalía y Abogacía del Estado, no así a la acusación popular que ejerce Vox,  porque quiere "dar la oportunidad" de mostrar esa imparcialidad. "No tengo ningún temor a poder responder y ofrecer la verdad", ha manifestado.

Sànchez, el décimo acusado en ser interrogado, ha comenzado a declarar en el juicio poco después de las 11.15 horas. Tras sentarse a la mesa destinada a los comparecientes, justo enfrente de los magistrados, el también diputado de JxCat , suspendido tras su procesamiento por rebelión,  ha comenzado su intervención lamentando que el tribunal no haya accedido a una traducción simultánea del catalán.

Como el resto de acusados, Sànchez ha renunciado a la traducción consecutiva y ha desdeñado los argumentos que esgrimió el primer día del juicio el presidente del tribunal, Manuel Marchena, sobre las razones emocionales que puede haber para querer declarar en catalán. "Mi derecho no es poderme expresar respecto a mis sentimientos, sino defenderme ante una acusación injusta", ha señalado.

En este sentido, ha reivindicado que tiene "el mismo derecho que cualquier ciudadano a usar" su lengua materna porque con ella puede "ofrecer una mayor naturalidad en la defensa" de sus planteamientos. Y al mismo tiempo, ha lamentado que el tribunal haya "perdido una oportunidad de hacer pedagogía de lo que es un Estado plurinacional". "Si tuviéramos una actitud distinta de las autoridades del Estado, este juicio no tendría sentido", ha apuntado.

El Ministerio Público solicita para Sànchez 17 años de prisión por un delito de rebelión. La Abogacía del Estado rebaja su petición a 8 años de cárcel por sedición. Mientras, Vox le acusa de dos delitos de rebelión y uno de organización criminal y reclama hasta 62 años.


DOCE HORAS DE PASILLO CON VOLUNTARIOS

"Una labor muy distinta, que está contemplada en la normativa de las manifestaciones, es ofrecer un mínimo de servicio de orden de los convocantes y tener una interlocución con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado", ha subrayado, aunque también ha explicado que otra de sus funciones era formar un "pasillo" para que se pudiera entrar y salir de la consejería. Este pasillo, según ha llegado a manifestar en otro momento de su declaración, se mantuvo durante unas doce horas, hasta que la movilización fue desconvocada al filo de la medianoche.

En cuanto a sus contactos con Junqueras, el líder de ANC no ha podido concretar si las llamadas con el exvicepresidente fueron una o varias, aunque ha recordado que le llamó para saber si el pasillo hacia la Consejería estaba abierto, y él le respondió afirmativamente.

A lo largo de la declaración han sido varios los momentos en los que el fiscal Zaragoza le ha preguntado por qué no disolvió la concentración, viendo el cariz que estaba tomando la protesta, y en cada una de ellas Sánchez le ha reprochado que le atribuyera unas funciones de seguridad que él no tenía.

También ha reconocido que ante la cantidad de gente concentrada -en algunos momentos se llegó a las 40.000 personas- él se vio incapaz de hacer que se retiraran de la puerta o se disolvieran.


ELEMENTOS FESTIVOS EN UNA CONCENTRACIÓN "SIN TENSIÓN"

Según el acusado, su "percepción actual" de los hechos ocurridos durante esas horas es que "en ningún momento hubo tensión" y la gente permaneció usando "elementos festivos, cánticos y hasta un escenario por donde pasaron grupos de música, artistas...". Y además, Sànchez ha reivindicado que, aunque "el derecho de manifestación no es absoluto", es "importante para poder expresar y actuar en una sociedad democrática".

En este punto ha rechazado por "radicalmente falso" el relato que se ha hecho desde algunos medios de comunicación de que hubo un intento de asalto a la Consejería de Economía. No hubo ningún riesgo para la integridad física de ninguna persona y no hubo ningún daño al edificio. No se crean únicamente mis palabras; visionen las imágenes, es visible la tranquilidad absoluta", ha manifestado Sànchez al tribunal que juzga el proceso independentista en Cataluña.


VIOLENCIA CONTRA VEHÍCULOS

Ha sido en ese momento cuando Zaragoza le ha llamado la atención sobre los vehículos de la Guardia Civil que resultaron dañados durante la movilización. Según Sànchez, él no fue consciente de los primeros daños hasta el día 20 por la tarde, cuando se dio cuenta de que había "ruedas pinchadas", por lo que ha asegurado que informó de ello al teniente de la Benemérita que estaba en la entrada del edificio.

Fue entonces, ha relatado, cuando el teniente le comunicó que en el interior de esos coches había "armas largas", algo que, según ha comentado, le generó una "tensión como pocas veces" y de lo que no quiso hacerse "responsable". Sànchez ha afirmado que informó a Trapero y a la intendente de los Mossos Teresa Laplana , responsable del dispositivo de mossos ese día-, y les dijo que haría "lo que buenamente estuviera" en sus manos para "evitar males mayores".

La referencia a los vehículos dañados ha dado para numerosas preguntas del fiscal y el acusado ha admitido por primera vez que "fueron algunos manifestantes" los que provocaron esos destrozos.

También ha reconocido haberse subido a ellos sólo una vez. Fue cuando, pasadas las doce de la noche, observó junto al presidente de Ómnium Jordi Cuixart que había personas que no habían hecho caso de su llamamiento de casi una hora antes para irse a casa y rodeaban aún la puerta de la consejería.

En dicho momento alguien le acercó un megáfono y subió al coche de la Guardia Civil. Apuntado por el Fiscal, ha admitido que en ese momento también aprovechó para convocar otra protesta para el día siguiente.

"Yo puedo ser independentista, pero no idiota", ha señalado, pero también ha remarcado que aunque sea una "acción criticable y denunciable", no puede ser la "excusa para criminalizar y penalizar una movilización de 40.000, 50.000 o 60.000 personas que estaban allí de manera cívica".


LA INSEGURIDAD ERA "PERCEPCIÓN" DE LA SECRETARIA

Sobre el hecho de que la secretaria judicial que participaba en el registro del edificio tuviera que salir por la azotea para pasar a un inmueble contiguo, el acusado ha reconocido que esta situación no le parece "normal", pero que fue ella la que "declinó la salida porque tendría la percepción de que no era seguro".

Pero eso sí, ha matizado que en la movilización no hubo ningún intento para impedir la salida de la comitiva judicial. Es más, en otro momento del interrogatorio ha apuntado que "nadie conocía a la secretaria judicial y podía haber salido sin ningún tipo de dificultades", y que el registro se estaba efectuando "con normalidad".

"Si sabía que había vehículos dañados, que la comitiva judicial no podía ni entrar ni salir, ¿por qué no cogió un megáfono y disolvió la concentración?", ha preguntado el fiscal. Sànchez ha afirmado que "aunque lo hubiese querido" no se veía capaz de desmovilizar a "miles de personas" con un megáfono.

Sí ha admitido que lo hizo por la noche, pero lo ha justificado porque en ese momento ya contaban con altavoces. Eso sí, ha remarcado que su voz no llegaba a toda la gente concentrada, por lo que a las doce de la noche el líder de Ómnium Cultural, Jordi Cuixart, y él se subieron a un vehículo de la Guardia Civil para volver a comunicar a los manifestantes que el permiso de manifestación había concluido.




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