Martes 06/12/2016.

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La merluza europea soporta la presión de la pesca gracias al calentamiento de las aguas

La población de merluza europea ha "soportado" la presión pesquera gracias al calentamiento de las aguas del Océano Atlántico europeo, según la tesis 'Influence of the northeastern Atlantic oceano-meteorological variability on the northern hake (Merluccius merluccius). Analysis of the 1978-2006 period', presentada en la UPV/EHU por la investigadora de Azti-Tecnalia Nerea Goikoetxea.
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La investigadora ha estudiado la dinámica poblacional de la merluza europea del norte, constatando que, si bien esta especie se pesca "sin parar" en aguas del Océano Atlántico europeo, "resiste relativamente bien", según explica la Universidad del País Vasco en un comunicado.

Goikoetxea ha observado que "el entorno ha jugado a favor de la especie desde la década de los 90 hasta ahora" porque el mar "se ha templado", con lo que las larvas han crecido "mejor y más rápido". Por lo tanto, a pesar de que la biomasa se ha reducido debido a la pesca, ha crecido la tasa de supervivencia de las larvas y las posibilidades de que "una generación abra paso a otra generación fructífera".

El estudio ha permitido constatar que los factores relacionados con la densidad poblacional --la pesca y el impacto que tiene en el stock de merluzas en edad de fecundar-- "son, obviamente, importantes" para entender la evolución de la especie, pero que "tan importantes como éstos pueden ser otros asuntos" como las condiciones ambientales.

Goikoetxea ha comprobado que, especialmente entre 1985 y 1990, la población adulta de merluza (SSB o biomasa del stock reproductor) se redujo "considerablemente" probablemente debido a la pesca "desmesurada". La tesis ha detectado que, si bien teniendo en cuenta únicamente este factor se podría "pensar que el relevo generacional de la merluza corre peligro año tras año", esta situación no se ha producido.

Aunque el SSB y el reclutamiento total (la cantidad de merluzas jóvenes que sobreviven hasta la edad en que son fecundas) se vieron reducidos, a partir de la década de los 90 este reclutamiento ha sido "más exitoso", de manera que, entre las huevas puestas por estas generaciones, "en proporción han sido más las que han sobrevivido hasta convertirse en merluzas adultas".

Para explicar esta situación, la investigadora apunta a las condiciones ambientales "favorables" que han ido surgiendo y que han tenido "un impacto mayor" que las consecuencias negativas derivadas de la pesca.

Goikoetxea indica que hubo un cambio de régimen ecológico en la plataforma continental en la zona nordeste del Océano Atlántico, lo que templó las aguas que acogen a la merluza europea del norte. El calentamiento ocurrió entre finales de la década de los 80 y mediados de la de los 90.

La investigadora explica que, por una parte, se activó el fenómeno conocido como índice NAO positivo ya que las bajas presiones en la zona de Islandia bajaron notablemente, de la misma manera en que subieron las altas presiones en las Azores. Además, la corriente del Golfo cobró fuerza. Estas condiciones incrementaron el transporte de agua caliente hacia el nordeste.

TEMPERATURAS TEMPLADAS

La tesis destaca que toda la fase de calentamiento y la mejora del éxito del reclutamiento ocurrieron simultáneamente. Goikoetxea concluye que las temperaturas templadas pueden ser beneficiosas para la merluza, especialmente en las fases tempranas de su vida.

"Al haber una subida en la temperatura del agua, se amplía la época y el espacio para la puesta de huevas, por lo que es muy posible que el número de ejemplares supervivientes sea mayor. Asimismo, como las larvas crecen más rápido en temperaturas templadas, su periodo de vulnerabilidad se acorta, y resulta más factible que sobrevivan", relata.

Por otra parte, el transporte del agua en dirección nordeste agiliza y facilita la ruta desde las zonas de puesta a las zonas de cría, por lo que las merluzas crecen en lugares "más apropiados".

Debido a estas circunstancias, el éxito del reclutamiento asciende. Por ello, aunque la investigadora reitera que la cantidad de población adulta de merluza (condicionada por la pesca) puede tener mucho que ver en el relevo generacional, el impacto ambiental también se debe tener en cuenta.

Entre estos factores ambientales, Goikoetxea hace referencia al transporte del viento, a las anomalías en la temperatura del hemisferio norte, y a la cantidad de alimento disponible durante la puesta de huevas.

Nerea Goikoetxea Bilbao (Bermeo, 1980) es licenciada en Biología y ha culminado un master europeo en Medio Ambiente y Recursos Marinos. Ha redactado la tesis bajo la dirección de Xabier Irigoien, coordinador de los departamentos de Oceanografía, Biología y Ecosistemas y de Gestión de Recursos Pelágicos de Azti-Tecnalia.

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