Lunes 05/11/2018.

Una tecnología imparable

Tecno

Los drones pasan de ser juguetes y armas a llevar medicina, comida y hasta libros

  • El uso de drones parece abocado a triunfar en países con carencias en infraestructuras o crisis sociopolíticas.
  • Pese al recelo que despiertan, los drones ya se están utilizando para tareas humanitarias, médicas y comerciales.
  • Los drones ganan nuevos territorios

La primera noticia que tuvimos de drones eran los juguetes caros que se usan de vez en cuando para realizar grabaciones áreas, o en menor caso, para fardar de regalo de reyes ante los amigos.

Pero al margen de ese uso lúdico, la cara más sombría de estos ingenios sin nadie a bordo la han ofrecido en los últimos años los drones usados en los asesinatos selectivos -qué paradoja- realizados por Estados Unidos en remotas zonas de Pakistán y Afganistán.

Además de su faceta de asesino silencioso, el dron es visto por muchos como una amenaza a la privacidad, en una sociedad que pugna por tener más cotas de seguridad sin perder un ápice de derechos. Los desarrollos de estos ingenios se enfocan -en muchos casos- a servir de ayuda para el control de masas por cuerpos policiales, un uso visto con desconfianza por muchos.

Pero no hay que quedarse en la superficie de un fenómeno que parece imparable, el uso de drones para mensajería variada, evitando las dificultades que en muchos países suponen las carencias en infraestructuras o las circunstancias sociopolíticas. Los drones son usados ya para tareas tan loables como llevar medicinas a zonas remotas de Bután, o para hacer llegar una primera ayuda humanitaria a los afectados por el terremoto en Haití, o para llevar libros de texto a estudiantes agobiados. Y lo que nos queda por ver.

Cinco drones con futuro

Ayuda para los que no tienen nada: Se llama Matternet, es una empresa, y estuvieron en Haití tras el terremoto. Su idea es asegurar con drones el acceso a las necesidades básicas en zonas del planeta donde los caminos se vuelven intransitables en épocas de lluvia, o en los que no existen en absoluto. Y, posiblemente, se trate del mejor modo de eludir a señores de la guerra y otras dificultades a la hora de enviar ayuda a las personas que realmente lo necesitan.


Google rural: El gigante de la tecnología quiere una flotilla voladora sin piloto que pueda enviar ayuda humanitaria o compras online sin necesidad de esperar a que se abran los semáforos. Sus prototipos ya han salido airosos de las primeras pruebas, que han consistido en la entrega de paquetes a granjas remotas de Queensland, Australia.


Apuntes de urgencia: Una empresa australiana de alquiler de libros de texto, es conocida en todo el país por haberse asociado con un servicio de drones comerciales, para enviar de forma urgente los pedidos a los estudiantes más agobiados de Sidney.


Medicina en el Mar del Norte: DHL mantiene un proyecto bautizado como Parcelcopter, que consiste en envíos de medicina y artículos de primera necesidad usando drones de pequeño tamaño. Ya realizan un servicio regular desde la ciudad de Norden en el norte de Alemania a la isla de Juist, en el Mar del Norte.


Pizza voladora: En Rusia, una cadena de pizzerías se ha empeñado en usar drones para entregar sus pedidos con urgencia. Usan un drone llamado  DodoCopter puede llevar un peso de hasta 5 kilogramos, a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora. También está equipado con cámaras y tiene un sistema GPS incorporado para que los administradores puedan monitorear el progreso de la entrega.







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