Viernes 17/07/2020.

Salud

Legionelosis, cuando la Covid-19 se mira al espejo

La Legionella representa un riesgo muy real para la salud de los españoles, habiéndose disparado los casos de legionelosis en España desde 2016. La bacteria causante de la enfermedad se encuentra en el agua de manera artificial o natural, y es el aumento de la temperatura lo que favorece un incremento de casos durante estas fechas.

Además, las personas infectadas por Legionella presentan síntomas similares de infección a los provocados por COVID-19, lo que dificulta aún más su tratamiento y diagnóstico. Así, la sintomatología se expresa a través de fiebre o escalofríos, tos, dificultad para respirar, fatiga, dolores musculares y corporales, dolor de cabeza, dolor de garganta y diarrea. En esta línea, la población de riesgo es muy similar a la del virus, afectando sobre todo a adultos mayores y personas con enfermedades cardíacas, pulmonares, diabetes o inmunodeficiencias y un público mayoritariamente masculino.
Existen 48 tipos de Legionella, siendo la más conocida la Legionella pneumophila, que provoca una neumonía con fiebre alta y que es responsable de más de 1.500 casos anuales en España, según el Instituto de Salud Carlos III.

Los filtros del agua, primera línea de defensa contra la legionelosis

La bacteria tiene una presencia inevitable en el sistema de distribución del agua, que tiene una amplia evolución y cuyo ciclo de desarrollo dimórfico le ha permitido adaptarse, especializarse y sobrevivir manteniendo su virulencia durante años. "Se genera una situación de extremo peligro", afirma el Dr. Alberto Cruz, médico especialista en medicina preventiva y salud pública del Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez (Huelva), donde es miembro del Comité de Infecciones, Seguridad del Paciente y Control Ambiental.

"Gracias al crecimiento y al desarrollo de vida y su adaptación, la Legionella puede tener varios huéspedes", prosigue. Este microorganismo es habitual parte del sistema de distribución de agua y, por tanto, es una huésped eterna de las instalaciones creadas por el hombre. "Tienen cambios morfológicos, bioquímicos y fisiológicos para mantenerse viva y potencialmente virulenta", continúa el Dr. Cruz. "La Legionella es una estratega, siendo una bacteria muy hábil para la que no existe cura actualmente y cuyo tratamiento es muy complicado. En estos tiempos de pandemia virológica hay que poner especial foco en los potenciales peligros y riesgos para la salud de los ciudadanos", asevera Cruz.

Por su parte, Milagros Fernández, directora general de ANECPLA, recalca la importancia de la concienciación, prevención e investigación en este tipo de escenarios. "La legionelosis y la COVID-19 tienen características muy comunes: síntomas parecidos, no tiene cura y es prácticamente imposible de tratar", afirma Fernández. "Es fundamental tener una estrategia de vigilancia en muestras de agua y fomentar las investigaciones epidemiológicas para su tratamiento", concluye.

Las PCR no trabajan sólo para la COVID-19

Según palabras del Dr. Cruz, "se antoja indispensable realizar búsquedas de Legionella mediante muestras de agua para poder detectar las fuentes de infección implicadas en brotes y determinar la eficacia de los tratamientos aplicados en las instalaciones. La Legionella vive en nuestras instalaciones y no sabemos cómo echarla ni eliminarla. Cada instalación es única por lo que hay que conocerlas mejor que nadie para poder analizar y monitorizar los brotes en hospitales y otras instalaciones de riesgo como residencias geriátricas y hoteles". Sería horrible que después de la pandemia que nos ha tocado vivir, el sector turístico se reactivase y la gente pudiera contagiarse de legionelosis.

Hay que confiar en los métodos PCR ya que el reto, según Cruz, "es visibilizar la Legionella". De la misma manera que los cirujanos atienden a los pacientes, son los ingenieros técnicos los que deben "atender" las instalaciones para poder combatir contra la posibilidad de brotes de Legionella. Según Marc Pawlowski, global marketing director de Pall Medical, "las instalaciones deben tener un programa de gestión de agua que incluyan detección y las mejores soluciones de filtración para combatir los riesgos asociados a la bacteria. Las instalaciones, en particular las médicas, deben tener filtros cuya tecnología y procesos de calidad de fabricación aseguren la completa retención de los patógenos relacionados con el agua".

La peligrosidad de la Legionella pneumophia, su tremenda adaptabilidad y virulencia, su sintomatología común con la COVID-19  y la necesidad de destinar mayores recursos a la investigación de la bacteria y enfermedad, son los elementos donde los expertos que se dieron cita en el foro " Vigilancia estratégica de la legionelosis en momentos pandémicos por COVID-19", organizado por ANECPLA (Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental) y Pall Medical, infirieron una mayor incidencia.

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