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La diosa Kumari, reencarnación de la diosa Kali, una niña que sólo sale a la calle 13 veces al año

  • La actual Kumari, diosa de carne y hueso de 5 años, ha sido vista recientemente en una de las festividades nepalíes.
  • Las kumaris vieven en su palacio, alejadas del mundo, y deben cumplir 36 virtudes para ser elegidas.
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  • La diosa nepalí Kumari, que asegura la prosperidad, en brazos de un sacerdote La diosa nepalí Kumari, que asegura la prosperidad, en brazos de un sacerdote AFP

Es la diosa que aleja los malos espíritus y trae la buena suerte a quien la venera. Kumali, que en nepalí significa literalmente virgen, es una de las más veneradas de la religión hindú pero también de los budistas nepalíes. Pero no es una imagen o una talla. Kumali, la reencarnación de la diosa Kali, es una niña de carne y hueso que sólo puede salir 13 veces al año, en festividades religiosas. Mientras tanto, vive en el palacio de Kumari Ghar, en Katmandú (Nepal).

La actual Kumari ha sido vista recientemente para la celebración de Changu Narayan. Se llama Matina Shakya, fue elegida en agosto de 2010 y tiene 5 años.

Una Kumari deja de serlo cuando tiene su primera regla. En ese momento comienza el proceso de selección de la siguiente, entre las niñas de la casta Shakya (a la que pertención, por cierto, Siddharta Gautama, considerado el fundador del budismo), y para ello deben poseer 36 virtudes que las hacen "perfectas", entre ellas el color de sus ojos, la forma de sus dientes o el tono de su voz.

Una de las pruebas a las que se somete a las niñas, que se eligen cuando tienen entre 4 y 7 años, es encerrarla en una habitación oscura con ruidos terroríficos y danzantes con máscaras. Si la pequeña soporta casi sin inmutarse el rato, será una de las idóneas para convertirse en la próxima Kumari.

Y como todo, también tiene sus leyendas: se dice que da mala suerte casarse con una exKumari.

Encerradas en el palacio

En el año 2008, el Tribunal Supremo de Nepal revisó las condiciones de las kumaris para que pudieran llevar una vida más normal. Y es que las diosas viven recluidas en el palacio, no tienen contacto con las demás personas y no pueden ir al colegio ni disfrutar de una vida normal. Además, sólo se alimentan a base de una comida ritual 'pura'.

En 2007, la polémica llegó de la mano de la Kumari Sajani Shakya, que viajó a Estados Unidos sin permiso para asistir a la presentación de un documental sobre su vida. Los sacerdotes decidieron perdonarla tras haber "desafiado la tradición".

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