Sábado 21/07/2018.

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La dividida izquierda húngara trata de coordinarse para derrocar a Orbán

La izquierda húngara, dividida desde hace años, intenta coordinarse a última hora para tratar de evitar este domingo una nueva victoria electoral del partido Fidesz, del primer ministro nacionalista, Viktor Orbán, que Gobierna con mayoría absoluta desde 2010 y al que las encuestas dan ahora el 45 % de los votos.
  • La dividida izquierda húngara trata de coordinarse para derrocar a Orbán EFE

La izquierda húngara, dividida desde hace años, intenta coordinarse a última hora para tratar de evitar este domingo una nueva victoria electoral del partido Fidesz, del primer ministro nacionalista, Viktor Orbán, que Gobierna con mayoría absoluta desde 2010 y al que las encuestas dan ahora el 45 % de los votos.

Aunque las formaciones que compiten por el voto progresista, varias de ellas producto de escisiones en el Partido Socialista (MSZP), no lograron superar sus diferencias para presentar listas únicas, sí que están tratando de ponerse de acuerdo en las circunscripciones en las que hay esperanzas de derrotar al Fidesz.

En 2011, gracias a la mayoría de dos tercios que tenía entonces, el Fidesz reformó la ley electoral estableciendo 106 circunscripciones que aportan cada una un sólo diputado, el que más votos reciba.

Los otros 93 escaños salen del reparto proporcional de voto a listas cerradas de los partidos.

La aparente imbatibilidad de Orbán comenzó a ponerse en cuestión en los últimos meses y, aunque sigue liderándolas, las encuestas de intención de voto le dan ahora 11 puntos menos que hace tres meses y abren la posibilidad de que la oposición, si actúa unida, pueda ganar en muchas de las circunscripciones.

Las esperanzas de la oposición aumentaron considerablemente después de que el pasado febrero un candidato independiente apoyado por toda la oposición ganara las elecciones locales en la localidad de Hódmezõvásárhely, uno de los bastiones electorales del Fidesz.

La hasta ahora difícil cooperación entre los partidos de la oposición izquierdista se aceleró y se ha generalizado la idea de que las encuestas sobrestiman el apoyo al Fidesz y que es posible derrocar al primer ministro.

"La situación es imprevisible. Después de Hódmezövásárhely, nada es imposible", resume en declaraciones a Efe el director del Instituto "Political Capital", Péter Krekó.

Así, los socialistas del MSZP y de Párbeszéd (Diálogo), con un apoyo del 19 %, y los también izquierdistas de la Coalición Democrática (7 %) han logrado pactos para que sólo uno de ellos presente candidato en decenas de circunscripciones.

Los ecologistas del LMP también ha retirado a varios candidatos.

A ellos se ha unido Momentum, un nuevo partido que lideró la campaña popular que logró que se retirara la candidatura de Budapest para los Juegos Olímpicos de 2024 y que ha renunciado a presentar candidato en varias circunscripciones.

A ese frente común no se han unido los ultranacionalistas del Jobbik, al que las encuestas dan un 20 % de los votos y que ha dejado claro que no colaborará con la izquierda, argumentando que, de hacerlo, sus votantes acabarían apoyando al Fidesz.

La clave para muchos es la movilización, ya que con una participación del 70 % sería posible la derrota del Fidesz.

Este partido cuenta con una base electoral fija de dos de los ocho millones de votantes que, según los sociólogos, siguen a Orbán sin cuestionar sus políticas, sin atender a las acusaciones de corrupción contra él, a las críticas a la limitación de las libertades o a la creciente pobreza.

Durante esa campaña, ha tenido mucho protagonismo Lajos Simicska, un magnate dueño de varios medios de comunicación y antiguo aliado de Orbán.

"Magyar Nemzet", un diario de su propiedad, ha publicado en las últimas semanas varios casos de corrupción que afectan al Gobierno.

La última fue una información que asegura que según "fuentes de EEUU" el FBI está investigando cómo salieron del país hasta 4.000 millones de euros de fondos de la Unión Europea a cuentas bancarias árabes y de Asia, a través del banco estatal MKB.

Aunque casos como este podrían influir en una eventual derrota del Fidesz, todavía no está claro cómo manejaría la oposición una transición.

Durante un debate ayer en la emisora RTL Klub, el candidato conjunto de MSZP y Párbeszéd, Gergely Karácsony, excluyó cualquier posibilidad de formar Gobierno con el Jobbik.

El líder de los ultras, Gábor Vona, también rechazó pactar con la izquierda, pero no descartó colaborar en temas concretos, como por ejemplo una reforma del sistema electoral.

Por su parte, los ecologistas plantean la opción de una "coalición técnica" para reformar las leyes más importantes y después convocar elecciones anticipadas.

En cualquier caso, incluso si las esperanzas de la oposición no se cumplen y se impone la previsión de victoria del Fidesz, es probable que Orbán disponga de una mayoría parlamentaria menos cómoda y, al mismo tiempo, tenga enfrente a una oposición más activa y combativa que en los últimos ocho años.

Por Marcelo Nagy

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