Miércoles 07/11/2018.

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Rajoy se resigna a un acuerdo de mínimos que le permita gobernar


  • Rajoy apela a "un acuerdo de mínimos" para "un Gobierno que pueda gobernar" EFE

Una semana después de la fiesta en el balcón de Génova, el PP comienza a despertar a una realidad que sigue ahí: la dificultad para formar Gobierno. Aun siendo el único partido que sumó votos (700.000) y escaños (14) respecto a diciembre, el PP sigue lejos, no ya de la mayoría absoluta, sino también de las condiciones necesarias para alcanzar al menos un gobierno de consentimiento que acabe con la interinidad que España arrastra desde comienzo de año.

   En vísperas de que mañana arranque su ronda de contactos con los dirigentes de Coalición Canaria, Mariano Rajoy estuvo ayer en Alovera (Guadalajara). Visitaba el centro de producción de Mahou-San Miguel coincidiendo con los datos del paro, que lo dejaban en su nivel más bajo desde 2009. El presidente esgrimió los datos de empleo y de afiliación a la Seguridad Social como un "acicate" para seguir trabajando y una demostración de que es posible conseguir el objetivo de crear medio millón de puestos de trabajo al año para que en 2019 haya veinte millones de personas empleadas.

   Para eso, aseguró Rajoy, es necesario mantener las políticas que han permitido avanzar y que, a su juicio, se han demostrado positivas para el conjunto de los españoles. "Eso se puede traducir hoy en día en que se necesita un Gobierno que pueda gobernar y que se forme a la mayor celeridad posible". Pero ya no habló ayer de gobierno de gran coalición con el PSOE. Y no volvió a insistir en los cinco grandes pactos que enumeró el lunes que siguió a la victoria del 26-J, los mismos que también ofreció a los socialistas tras las elecciones de diciembre. Ayer surgió el Rajoy más posibilista: "Se trata de pactar un acuerdo al menos de mínimos para el funcionamiento normal de ese Gobierno en el Parlamento". ¿Cuáles son esos mínimos de gobernabilidad que permitan distinguir a un gobierno en funciones de otro con margen de maniobra? El presidente citó tres asuntos, que calificó de"absolutamente imprescindibles": el proyecto de ley de presupuestos para 2017, el techo de gasto y el cumplimiento de los compromisos de España con Europa, que en román paladino significa afrontar un recorte de 8.000 millones de euros y cumplir con los exigentes objetivos de déficit, cuando todos los partidos prometieron en campaña que no serían necesarios más ajustes ni recortes.

Que el PP pueda gobernar pasa por una de estados dos opciones:

a) Que logre hilvanar una mayoría absoluta con Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias.

b) El apoyo o abstención de los socialistas. El PSOE es el único partido que por sí solo tiene en sus manos la investidura de Rajoy, bien por activa (voto a favor) o pasiva (abstención).

Esperando al PSOE

   Los populares aguardan a la celebración del Comité Federal del PSOE el próximo sábado, donde se prevé que los socialistas fijen su posición de cara a la investidura de Rajoy. "No sería muy efectivo meter toda la presión" sobre los socialistas estos días, afirma Pablo Casado. Sin embargo, el núcleo duro de Ferraz muestra su desdén por que Rajoy siga esperando a su cónclave para llamar al líder de los socialistas, Pedro Sánchez, ya que, dicen, su posición seguirá siendo la misma. Según los fieles a Sánchez, el secretario general del PSOE está dispuesto a reunirse con el líder del PP pero le recomiendan que, cuando llegue ese encuentro, tenga ya una mayoría articulada con sus "afines ideológicos", porque "no puede contar" con los socialistas para seguir en La Moncloa. En palabras de Susana Díaz, “el presidente del Gobierno es el que ha ganado las elecciones y no puede poner en hombros del partido que ha perdido las elecciones su responsabilidad".

   La postura del PSOE, sin embargo, dista mucho de estar cerrada. Sánchez, después de una semana de vacaciones, comienza también este martes a reunirse con sus barones. El de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ha venido abanderando la “abstención mínima e in extremis”, que evite contaminar al partido que debe ejercer de alternativa política al PP, pero garantice al menos que España tenga un Gobierno y no se vea abocada a unas terceras elecciones por un bloqueo socialista. Josep Borrell ha dejado por escrito que él es más partidario de una abstención condicionada que  permita a los socialistas influir en “un conjunto de medidas de tipo económico, social e institucional que el Gobierno minoritario se comprometa a cumplir”.

   En el debate socialista terció ayer también Jordi Sevilla, otra vez con un tuit: "Si nadie quiere apoyar la investidura de Rajoy, ¿no debería el PP, por responsabilidad, ir pensando en otro candidato?". El asesor económico de Sánchez abre así una puerta hasta ahora cerrada, pues el PSOE siempre ha esgrimido que el no a Rajoy equivale a no al PP y, por tanto, a cualquier otro candidato que pudiera sustituir al presidente en funciones. El tuit de Sevilla llega apenas un mes después de que tuiteara este otro razonamiento: “Para evitar terceras elecciones, si no hay mayorías, debería dejarse gobernar al candidato que consiga mayor apoyo parlamentario”.


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