Domingo 23/09/2018.

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DASTIS VIAJARÁ EL MARTES A IRÁN PARA REFORZAR LAS RELACIONES BILATERALES Y CONOCER LAS REFORMAS DE ROHANI

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Alfonso Dastis, iniciará el próximo martes un viaje de tres días a Irán con el objetivo de reforzar las relaciones bilaterales, estimular las inversiones de las empresas españolas y conocer de primera mano el ritmo de las reformas puestas en marcha por este país.

Esta será la primera visita de un jefe de la diplomacia española a Irán después de la que realizó en septiembre de 2015 su antecesor en el cargo, José Manuel García-Margallo, y los entonces ministros de Fomento e Industria, Ana Pastor y José Manuel Soria, respectivamente.
Aquella fue la primera visita oficial de miembros del Gobierno español tras la rúbrica el 14 de julio de 2015 de un acuerdo entre el sexteto (EEUU, China, Francia, Rusia, Reino Unido y Alemania) e Irán para limitar el programa nuclear iraní a cambio de levantar las sanciones internacionales y multilaterales.
ACUERDO NUCLEAR
En esta ocasión, Dastis se convertirá en el primer ministro de Asuntos Exteriores de un país occidental en visitar Irán después de que el pasado 12 de enero el presidente de EEUU, Donald Trump, cuestionara este acuerdo por considerarlo insuficiente y emplazase a la UE a cambiarlo, dando para ello un plazo de 120 días.
Algunas de las sanciones que pesan sobre Irán datan de 1979 fueron aplicadas por el Consejo de Seguridad de la ONU, EEUU y la UE y tienen relación con el programa nuclear, el terrorismo, el tráfico de armas, los misiles balísticos y los derechos humanos.
Tras la firma del acuerdo, la UE decidió levantar algunas mientras que EEUU decidió suspender otras.
Bruselas puso fin a las sanciones económicas y financieras asociadas al programa nuclear, lo que permitió reanudar, entre otras, actividades bancarias y relacionadas con los seguros, petróleo y gas, metales preciosos; mantuvo el embargo de armas (por cinco años), las relacionadas con la producción de misiles (ocho años) y redujo las sanciones vinculadas a los derechos humanos y el apoyo al terrorismo; y dejó sometidas a una autorización previa las relacionadas con tecnologías de doble uso en lo nuclear, ‘software’ y productos relacionados con el acero.
La UE considera un logro político este acuerdo porque coadyuva a la no proliferación de armamento nuclear en Irán, por sus efectos benéficos para la estabilidad en Oriente Próximo y porque abre la puerta a que este país progresivamente vaya inmiscuyéndose en la región.
No obstante, el cambio de inquilino en la Casa Blanca ha provocado un giro en la posición de EEUU sobre este asunto, hasta el punto de que Donald Trump aspira a modificarlo. El principal caballo de batalla estadounidense es modificar su carácter temporal –una vigencia de 10 años- por uno perenne.
A pesar de los recelos estadounidenses, si este país decidiera abandonar el acuerdo, éste seguiría vigente con el resto de firmantes, si bien su relevancia se vería mermada.
Antes del anuncio de Trump visitó Irán el ministro de Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson; el ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, aplazó su visita a este país por las protestas que en él hubo pero la retomará próximamente; y probablemente Dastis coincida en suelo iraní con su homóloga holandesa en funciones, Sigrid Kaag.
El presidente iraní, Hassan Rohani –considerado del sector moderado y pragmático del régimen de los ayatolás- apostó por la consecución del acuerdo nuclear debido a que las sanciones económicas, especialmente la prohibición de comprar crudo de Irán, estaban asfixiando la economía del país.
Lo hizo con el convencimiento de la consecución de este acuerdo permitiría el crecimiento de la economía iraní a partir de las inversiones de empresas extranjeras y con la oposición de los sectores más conservadores de su país que veían en la condición de potencia nuclear una forma de prestigio.
No obstante, la apuesta de Rohani, reelegido el año pasado, no ha provocado la ansiada llegada en cascada de empresas occidentales debido a que éstas se ven afectadas por las sanciones estadounidenses en caso de inversión en Irán, por problemas de financiación y porque las autoridades iraníes no han puesto en marcha un paquete normativo eficaz a la hora de favorecer la inversión.
Esta falta de resultados tangibles de la apuesta de Rohani fue el germen de las recientes protestas que se han vivido en el país por la mala situación de la economía, el aumento de precios y el alto desempleo.
A su vez, el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) tiene prevista una reunión en París entre los días 18 y 23 de febrero en el que se analizará, entre otras cuestiones, si Irán ha avanzado lo suficiente en la lucha contra la financiación del terrorismo.
RELACIÓN BILATERAL
Dastis aprovechará su estancia en Irán para realizar un balance de las relaciones bilaterales. Para ello, el miércoles se reunirá con su homólogo iraní, Mohammad Yavad Sarif, con quien coincidió hace un año en la Conferencia de Seguridad de Munich; con el presidente del Parlamento, Alí Lariyani; y con el consejero de Asuntos Exteriores del líder Alí Jamenei, Ali Akhbar Velayati.
En estos encuentros el ministro tiene previsto la firma un Memorándum de Consultas Políticas, se interesará por el ritmo de las reformas que Irán ha puesto en marcha e intercambiará puntos de vista sobre la actualidad de un región convulsa en la que la UE anhela un Irán que desarrolle unas relaciones pacíficas y constructivas con su vecinos.
Por su parte, el jueves el ministro tiene previsto mantener un desayuno con alrededor de 25 empresarios para conocer el estado en que se encuentran sus inversiones en Irán y escuchar sus inquietudes y preocupaciones.
Las relaciones económicas y comerciales entre España e Irán han sido históricamente desequilibradas, debido fundamentalmente a la venta de petróleo iraní, lo que ha generado una balanza comercial deficitaria.
Desde 2015 las exportaciones iraníes en España han crecido un 26% y las importancias españolas en Irán se han incrementado un 80% en el mismo periodo de tiempo.
A pesar de que empresas como Telepizza ya están asentadas en Irán –un país con 80 millones de habitantes y un poder regional creciente- y de que otras atienden las necesidades de consumo iraníes, todavía no existe ningún gran contrato vinculado a una compañía española.
Esta situación no es exclusiva de las empresas españolas, ya que únicamente la francesa Total tiene un proyecto de contrato en suelo iraní. Ello se debe a que la seguridad jurídica es un elemento crucial a la hora de invertir y los vaivenes sobre el acuerdo nuclear no contribuyen a generar esa tranquilidad. El ministro concluirá su estancia en Irán desplazándose a Isfahán, donde mantendrá distintos encuentros con líderes locales.
CRÍTICAS PARTIDOS
El viaje de Dastis a Irán ha generado críticas en distintos partidos políticos. Uno de ellos, Ciudadanos, considera inapropiada esta visita por ser la primera de un dirigente occidental tras la “matanza de civiles por parte del Gobierno” y por la detención de 29 personas, la mayoría de ellas mujeres, por participar en acciones reivindicativas contra la obligación de llevar el ‘hijab’.
Por su parte, el PSOE han presentado una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados en la que instan a que la Cámara Baja muestre su preocupación por los “indicios de vulneración de los derechos humanos” por las fuerzas de seguridad iraníes.
Durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso la semana pasada Dastis informó de su viaje a Irán y explicó que, entre otras cuestiones, tratará la situación de los derechos humanos y las reacciones a unas manifestaciones fundamentadas en que “la gente quiere libertad y vestir como le dé la gana”.

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