Miércoles 21/11/2018.

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Ben Iazza, que llegó a España en los bajos de un camión, acabó cooperando con los yihadistas de Barcelona por 30 euros

Declaró que sólo conocía de cara al terrorista, pero le prestó su carné y furgoneta: parecía "buena persona, un hermano y confiaba plenamente"

Said Ben Iazza, el joven en prisión por facilitar presuntamente la compra de explosivos que la célula yihadista autora de los atentados de Barcelona y Cambrils de agosto de 2017, entró en España escondido en los bajos de un camión cuando todavía era menor de edad y acabó vinculándose a los terroristas por 30 euros, el dinero que según su declaración, recibió en efectivo y gasolina por prestarles su documentación y su furgoneta.

Este joven nacido en 1993 en una aldea marroquí a 120 kilómetros de la ciudad más cercana, contó a la Guardia Civil que entró en España en 2010 oculto en los bajos de un camión, que cruzó desde Tánger a Algeciras, tal y como consta en el sumario al que ha tenido acceso Europa Press. Tenía entonces 17 años y tras pasar un periodo que no precisó en Murcia con unos "familiares" se mudó a Barcelona, donde ingresó en un centro de acogida y acabó pasando por tres instalaciones de este tipo.

Era 2013 ó 2014, según contó el detenido a los agentes, cuando se trasladó por fin a Vinaroz, donde se instaló con su tío y empezó a trabajar en la carnicería halal que el regentaba, un lugar donde empezó "echando una mano" y acabó desempeñándose formalmente como dependiente tras obtener el permiso de trabajo, "casi tres años" más tarde. De hecho, cuenta con una autorización de residencia de larga duración desde 2016 que vence en 2021.

NO SABÍA SU NOMBRE, PERO LE DEJÓ LA FURGONETA

Fue en esa carnicería donde conoció a al menos dos de los terroristas implicados en los atentados, Younes Abouyaaqoub, abatido tras perpetrar los atropellos en Las Ramblas; y Mohamed Hychami, abatido tras el de Cambrils. Del sumario se desprende que ambos, residentes en Alcanar, a unos 15 kilómetros de Vinaroz, acudían al negocio un par de veces al mes para comprar "productos de alimentación".

En su declaración, Ben Iazza aseguró que "solo conocía la cara, que no conocía sus nombres" y solo tuvo constancia de ellos cuando se enteró por la prensa de su participación en los atentados. Sin embargo, les prestó su furgoneta, una Ford Transit isotérmica que usaba para trabajar, y su carné de identidad, que fue lo que utilizaron los terroristas para adquirir el material explosivo con el que pretendían atacar diversos intereses de la Ciudad Condal.

Según explicó a los agentes, prestó a Abouyaaqoub la furgoneta en una única ocasión, pues él y ningún otro amigo o conocido, se la pidió para ir a Tortosa (Tarragona) a comprar material de limpieza, adquisición de la que no hay constancia. Le dejó asimismo su NIE (el DNI de los extranjeros en España) "porque se fiaba de él, porque le parecía buena persona, un hermano". De hecho, no le pidió ni su teléfono porque tal y como declaró, "confiaba plenamente" en que le devolviese la furgoneta.

El detenido aseguró que era la primera vez que prestaba su vehículo de trabajo y también la primera que dejaba a alguien su documento de identidad. El préstamo duró "dos horas" y recibió a cambio 15 euros en efectivo y 15 euros en repostaje de gasolina. Reconoció que el terrorista abatido le pidió una vez más el carné, aunque aseguró que en aquella ocasión sólo le dio el número.

USO EL CARNÉ PARA COMPRAR PRECURSORES DE EXPLOSIVOS

La investigación señala que los miembros de la célula yihadista utilizaron la documentación del detenido "para realizar dos compras de elementos precursores de fabricación de explosivos (peróxido de hidrógeno) el 12 y el 27 de julio de 2017" y la primera de las veces, también su furgoneta.

En aquel momento, la célula yihadista iniciaba la fase de paso a la acción, por lo que "su colaboración se considera aún más significativa, dado que con ella consiguieron iniciar la fabricación de la sustancia explosiva" cuya deflagración presuntamente accidental "fue la única causa que impidió su utilización", tal y como concluyen los investigadores.

Ben Iazza, de 25 años de edad, necesitó un diazepan cuando fue detenido por la Guardia Civil en casa de su tío el 22 de septiembre a las 6:30 horas. Sufrió ansiedad, según el médico que le asistió sobre la marcha y cuyo informe consta en el sumario.

900 EUROS EN EFECTIVO Y EL TÍO, 6.000 EN EL MOTOR DE LA NEVERA

Tenía aquel día 900 euros en efectivo en una cartera de piel. Durante el registro de su lugar de trabajo se encontró además una bandolera con 170 euros y una bolsa de plástico verde oculta en el motor de una nevera que contenía 6.000 en billetes pequeños, aunque su tío declaró que los fondos escondidos eran suyos, para "pagar facturas".

Said Ben Iazza se ha constituido así "como una persona a la que difícilmente se podría relacionar con otros miembros de la célula o con sus actividades terroristas salvo de haber logrado los terroristas materializar su plan inicial", ya que "la compra a nombre de este individuo y la utilización de su vehículo habrían actuado presuntamente de pantalla de cara a un rastreo de las compras de los precursores".

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