Sábado 21/10/2017.

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El salto a la democracia digital se retrasa por las dudas que plantea sobre seguridad y privacidad

Estados Unidos, Brasil, Bélgica o Venezuela cuentan con urnas digitales que permiten participar en unas elecciones mediante el voto digital, un avance hacia la democracia digital que, sin embargo, retrasa su implantación en el resto del mundo principalmente por las dudas que genera sobre seguridad y privacidad.

En la actualidad, existen formas de votación electrónica (o 'e-voting') como encuestas 'online', los Google Forms o incluso los programas de televisión en los que se puede elegir quién ganará un concurso. Sin embargo, y como apuntan desde Panda Security, hasta que la ciberseguridad no esté totalmente contrastada en este tipo de sufragios, no se podrá votar desde casa.

"Algo tan serio como unas elecciones, es decir el poder elegir unos representantes y, por ende, el devenir del pueblo, de una comunidad o una consulta, no pueden tomarse a la ligera", asegura el Global Consumer Operations manager de Panda Security, Hervé Lambert.

Iniciativas como las de Change.org o las promovidas por el Ayuntamiento de Madrid, si bien resultan "muy interesantes", como apuntan desde la compañía, el 'e-voting' en unas elecciones democráticas por Internet todavía es algo que genera mucha incertidumbre.

Como afirma Lambert, en una votación electrónica de estas características "hay que asegurar la privacidad de algo tan anónimo e importante como un voto secreto". Asimismo, hay que garantizar la seguridad del recuento de las personas que han votado y de las que no lo han hecho.

No obstante, ya hay una docena de países, como Estados Unidos, Brasil, Bélgica o Venezuela, que cuenta con urnas digitales, que permiten a los ciudadanos introducir votos electrónicos y participar de esta forma en los comicios.

Estas urnas digitales están conectadas a Internet para enviar la información que recopilan a un servidor central. Como explican desde la compañía de ciberseguridad, esto implica que "pueden ser hackeadas de una u otra manera".

Influir en los resultados de la votación, modificar las cifras de participación o incluso suplantar la identidad de quienes no han emitido su voto son algunas de las consecuencias que pueden derivarse de un hackeo a las urnas digitales.

Si bien la identidad de las personas se puede autenticar con sistemas biométricos, como los implantados por Brasil, según detallan desde Panda Security el riesgo está en qué ocurre con esa información una vez se ha emitido el voto.

La instalación de un programa malicioso en las urnas digitales podría conllevar un cambio de rumbo político en un país o una región no determinado por los propios votantes, sino por un tercero que modificara el recuento de votos, de urnas contabilizadas o incluso anulara votos de ciudadanos.

Pero también se corre el riesgo de que la información relativa a los participantes en los comicios se filtre y llegue a políticos, que pueden usarla para tomar decisiones con determinada parte de la población.

"Con el 'e-voting' también nos encontramos con la incertidumbre de si el voto que se está emitiendo se está haciendo de forma libre y consciente", advierten desde la compañía.

Nuestra vida, comentan desde la compañía, es completamente digital. Hacer la compra, gestionar la cuenta corriente o conocer a nuestra pareja, son algunos ejemplos de actividades que se realizan en la actualidad desde el móvil. Sin embargo, desde Panda Security matizan que aún no hemos conseguido que la tecnología permita que la Democracia sea digital en todo el mundo.

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