Lunes 05/11/2018.

Mundo

El Salvaje Oeste pervive en la justicia de EEUU gracias a los cazarrecompensas

  • A cambio de sus servicios, los cazarrecompensas se llevan entre el 10 y el 20% de la fianza total.
  • Los imputados renuncian a muchos de sus derechos al firmar el contrato con el agente de fianza.
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La cultura de frontera ha marcado la historia de Estados Unidos y el carácter de sus habitantes. Cuando los sheriff no alcanzaban a detener a los maleantes en fuga, nacieron los cazarrecompensas, y los carteles de Se busca, que han pasado al imaginario social, gracias en parte al cine.

Los carteles ofreciendo dinero por la captura 'vivo o muerto' de delincuentes míticos como  Butch Cassidy o Jesse James pusieron tras su pista a muchos investigadores deseosos de cobrar un buen dinero por su captura.

Hoy en día, los cazarrecompensas siguen gozando de buena salud y de su espacio propio en el sistema judicial de Estados Unidos, gracias al establecimiento de fianzas por los tribunales.

Y es que la figura del cazador de recompensas en EEUU recibió su definitivo sello legal en 1873, gracias al fallo de la Corte Suprema de EEUU en el caso de "Taylor vs. Taintor", que reconocía a los cazadores de recompensas como autoridad para intervenir como agentes de fianzas. 

Fianzas y fiadores

Cuando un sospechoso es detenido y llevado ante la autoridad judicial, el magistrado suele fijar una fianza para garantizar que la persona se presente en la corte en el momento del juicio.

Cuanto más grave sea el delito, mayor es la cantidad fijada por la fianza, aunque como es lógico, los jueces no suelen fijarla para los delincuentes más peligrosos, en los que la costumbre es ponerlos en prisión preventiva obligatoria.

Pues bien, para aquellos a los que se fija una fianza para eludir la prisión, existe la figura muy estadounidense del agente de fianzas, que interviene cuando el imputado no alcanza a reunir el dinero necesario fijado por el juez, algo que suele ocurrir.

El agente de fianzas no actúa por amor a sus semejantes, así que lo normal es que se lleve un porcentaje de la fianza, normalmente del 10%. La fianza actúa como un seguro que garantiza que el acusado se presentará ante el tribunal en la fecha acordada por éste.

Y aquí aparecen en escena los cazarrecompensas, ya que si el acusado decide huir y no comparecer, la fianza debe ser abonada definitivamente y es el fiador quien debe pagarla.

Claro que pocas veces se llega a ese extremo, ya que con tal de evitar perder dinero alegremente, los agentes de fianzas ponen sobre la pista del fugitivo a un cazador de recompensas profesional para rastrear al fugado y llevarlo de vuelta. A cambio de sus servicios, los cazarrecompensas se llevan entre el 10 y el 20% de la fianza total.

Según explican desde la National Association of Bail Enforcement Agents, que agrupa a casi el 90% de agentes de libertad condicional de EEUU, la caza de recompensas es totalmente legal en el país del Tío Sam.

Son tan legales, que cuentan incluso con más permisos jurídicos que los policías locales para dar caza a los fugitivos, aunque su normativa de actuación varía dependiendo de cada Estado. La clave está en que, cuando el imputado firma el contrato con su agente de fianza renuncian a muchos derechos constitucionales:

-El fugitivo puede ser detenido y trasladado desde cualquier Estado (sin mediar extradición).

-El cazarrecompensas puede entrar en propiedad privada del acusado sin avisar y ni siquiera tiene que leerle al fugitivo sus derechos Miranda antes de hacer el arresto.

- El cazarrecompensas no necesita orden judicial para entrar en casa del fugitivo, pero antes de hacerlo debe investigar lo necesario para establecer sin lugar a dudas que la persona que busca vive allí. No puede entrar en las casas de amigos o familiares del fugitivo.

Normalmente el trabajo de estos cazadores de fugados comienza con búsquedas en bases de datos de direcciones, números de teléfono, números de matrículas y números de Seguridad Social del individuo. 

El objetivo es que, una vez que sale a la calle, sea para ponerle las esposas al maleante, llevarlo al tribunal y cobrar la fianza. Y es que el arma más valiosa de un cazador de recompensas es el elemento sorpresa. No se debe olvidar el riesgo que corren estos profesionales cada día, en un país en el que cualquiera puede tener un arma.

A pesar de lo que pueda parecer, la violencia no suele aparecer en las detenciones practicadas por los cazarrecompensas ya que los delincuentes más peligrosos no reciben fianzas, y lo más lejos que llegan los fugados es a correr o resistirse a veces a la detención.


También es algo a destacar el interés de los cazarrecompensas por mantener la calma en todo momento. Su objetivo es llevar al fugitivo con vida, ya que si resulta muerto en un enfrentamiento durante la detención, no cobra nada de la fianza. Además necesitan tratarlos bien, ya que en los calabozos no aceptan ingresar internos con huesos rotos y grandes heridas por temor a afrontar responsabilidades legales.

Hay varias películas dedicadas a la profesión de cazador de recompensas, pero si hay un espectáculo en el que se puede acceder en primera persona a esta profesión es el reality show Dog the Bounty Hunter. emitido hasta mayo del pasado año, pero cuyas ocho temporadas pueden seguir disfrutándose en Internet.

En este programa se pueden seguir las andanzas de Duane "DOG" Chapman, un famoso y polémico profesional del ramo, que convierte cada operación de búsqueda y captura en un espectáculo.


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