Lunes 05/02/2018.

SIRIA

Mundo

Los refugiados sirios se ven obligados a volver aunque no haya terminado la guerra

Cientos de miles de sirios han tenido que huir de la guerra civil que vive su país desde 2011. Ahora, cientos de miles de ellos están volviendo a pesar de que la situación sigue siendo crítica y las condiciones para la supervivencia allí continúan sin existir.

Esta es la fotografía general que se deduce del informe 'Dangerous ground' ('Terreno peligroso') realizado por Save the Children, Acción contra el Hambre (ACH), el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), el Consejo Danés para los Refugiados (CDR), el Comité Internacional de Rescate (IRC) y CARE International. Un trabajo en el que detallan como cientos de miles de ciudadanos sirios se están viendo obligados a volver a Siria debido a la política que se está aplicando con la crisis de refugiados: cierre de fronteras y retórica migratoria (según la definen ellos).

Las condiciones no se dan pero aun así, según los datos que manejan las organizaciones humanitarias, durante el año 2017 más de 721.000 sirios han vuelto a su ligar de orígen. De ellos, más de 655.000 eran desplazados internos que han ido moviéndose por el país dependiendo de la seguridad que imperaba en cada zona. Las ONG insisten en que la mayor parte de ellos han regresado de forma forzosa por "la retórica, las políticas y las prácticas antirefugiados que, en varios grados, se han fortalecido en los países de acogida, en Europa y en Estados Unidos".

Una de las estrategias que se está siguiendo es insistir en que Siria ya es un lugar seguro con la salida del Estado Islámico. "La guerra en Siria no ha acabado", ha afirmado David del Campo, director de cooperación internacional y ayuda humanitaria de Save the Children España, en la presentación del informe. "Lo que se está haciendo es querer engañar o manipular una realidad para ocultar el fracaso de la guerra siria" ha concluido.


Las cifras y el resto de países

Una de las claves que permiten entender la magnitud del movimiento migratorio que afecta al país son las cifras que recogen las organizaciones humanitarias que continúan ayudando en los países de tránsito para los refugiados o en Siria, porque siguen intentando mejorar las condiciones de vida de los que continúan allí.

Turquía detuvo, entre enero y octubre del pasado año, a más de 250.000 personas en su frontera y los devolvió a su país de origen. Jordania deportó el año pasado a una media de 400 personas al mes y negó la entrada a entre 30.000 y 50.000 refugiados que se quedaron en la frontera. En Libano más de 10.000 migrantes y milicianos fueron devueltos.

"Esta falta de voluntad política por parte de los países ricos para compartir la responsabilidad de la mayor crisis de refugiados del mundo ha llevado a los países vecinos de Siria a justificar sus propias iniciativas para cerrar sus fronteras o deportar a los refugiados" que acogen, han explicado las ONG participantes del estudio. Según las organizaciones, en los países ricos se da por hecho que Al Asad controla gran parte del terreno, de forma que defienden el fin de la guerra, “a pesar de que no sea así”.

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