Lunes 11/12/2017.

Mundo

La niña del pañuelo verde se convierte en la imagen de la tragedia en Afganistán

  • Comenzó a reconocer a sus familiares y se puso a gritar, al ver que estaban muertos o se estaban muriendo.
  • "Solo atiné a llorar y a sacar fotos a mi alrededor", cuenta el fotógrafo que le tomó la foto.
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  • Tarana, la niña del pañuelo verde, se ha convertido en la imagen de la tragedia en Afganistán AFP
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  • Tarana, la niña del pañuelo verde, se ha convertido en la imagen de la tragedia en Afganistán AFP
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Se llama Tarana, tiene 12 años y se ha convertido en la imagen de la tragedia en Afganistán. La fotografía de la niña rodeada de decenas de muertos y heridos dio la vuelta al mundo. Con los brazos abiertos y gritando de desesperación, la famosa niña del pañuelo verde es una de las supervivientes del atentado antichiita ocurrido en Kabul que dejó 80 muertos.

"Un hombre vino a por mí para quitarme del medio pero le dije que no porque quería  sacar a mi hermano de allí". "Más tarde mi padre me encontró casi inconsciente. Desde entonces no puedo dormir", cuenta Tarana en una entrevista a la cadena estadounidense CNN.

Siete de sus familiares murieron, incluido su hermano pequeño Shoaib, de siete años. Sus hermanas Sunita, de 15 años, y Sweeta, de cuatro, resultaron gravemente heridas y se encuentran hospitalizadas.

Tarana recuerda el día en que fue con otros 16 familiares a ver las manifestaciones del Ashura, una de las fiestas más sagradas chiitas, culto que profesa su familia. La niña se puso su mejor vestido, de un verde brillante, para participar en las fiestas, porque es el color del Islam.

Pero el terrible estallido transformó la fiesta en una tragedia. Tras la explosión "cuando pude levantarme, vi a todos alrededor de mí, tirados en el suelo, cubiertos de sangre. Estaba muy aterrorizada", relató.

El fotógrafo Masud Hoseini, de la oficina de AFP en Kabul, llegó instantes después del estallido y captó la foto de la niña gritando de terror con la ropa manchada de sangre y las manos abiertas en señal de impotencia y desesperación. Estaba rodeada de montones de cuerpos.

Entre los muertos y heridos que rodean a la joven se encontraban su hermano Shoaib, sus primo Abas, sus primos lejanos, Hasan y Sohail, de 3 y 4 años, así como sus tías Nasreen, de 65, Malalai, de 45, y la joven Nazira, de 30.

"Poco a poco, comencé a reconocerlos, y me puse a gritar, porque vi que estaban muertos o se estaban muriendo", cuenta. "Ahora mi corazón está roto, mi familia nunca más se reunirá y eso me entristece. Odio este país donde la gente no hace otra cosa que morirse".

Tarana ('melodía' en persa) sueña con ser maestra, aunque en Afganistán entre 1996 y 2001 los talibanes prohibían a las mujeres trabajar, y las niñas ni siquiera podían ir a la escuela.

El padre de Tarana, Ahmad Shah Akbari, un vendedor de hortalizas de 37 años, no estaba en el lugar el día del atentado, pero su madre, Bibi Hava, aún tiene esquirlas en los brazos y piernas.

Solo atiné a llorar y a sacar fotos a mi alrededor, cuenta el fotógrafo

El fotógrafo Hoseini,que se encontraba en el acto realizando fotos, contó que el suicida hizo estallar los explosivos muy cerca de donde se encontraba. "Cuando me levanté y se disipó el humo, vi que estaba en el medio de un círculo de cadáveres. Solo atiné a llorar y a sacar fotos a mi alrededor".

En un instante, "me giré hacia la derecha y vi a esa niña, vestida de verde. Cuando ella vio lo que había ocurrido a sus hermanos, primos y familiares, todos a su alrededor, se puso a gritar".

El padre de Tarana, un vendedor de hortalizas de 37 años, responsabiliza del atentado a Pakistán, como hacen la mayoría de afganos. De hecho, el presidente afgano, Hamid Karzai, ha acusado del atentado al grupo Lashkar-e-Jhangvi (LeJ) de Pakistán.

Zabi Azimi, otro familiar de Taran, no entiende qué quería el suicida. "Un verdadero musulmán no haría jamás eso, sea sunita o chiita. Había muchas mujeres y niños, inocentes que no tienen nada que ver con la política o la guerra".


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