Martes 02/06/2020.

Revestido de legalidad, pero plagado de irregularidades

Mundo

Los herederos de la dictadura orquestaron el golpe de Estado contra Fernando Lugo

  • Los partidarios de Lugo lo tienen claro: los partidos tradicionales y las oligarquías económicas “han dado el golpe para proteger sus intereses”.
  • El gran proyecto de Lugo era acabar con una eterna desigualdad: el 2% de la población concentra el 85,5% de las tierras, principal fuente económica del país.
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"Aquí no han destituido a Lugo, han destituido a la democracia". Con estas palabras, Fernando Lugo ponía punto y final a cuatro años de presidencia en Paraguay, minutos después de que el Senado votase a favor de su destitución. Su victoria histórica en abril de 2008, con el 40% de los votos, había acabado con el monopolio político del Partido Colorado, dictadura en medio, y que se alzó con el poder por las armas en 1954.

Seis décadas después, el golpe de Estado se ha vuelto a imponer. Pero en esta ocasión, revestido de la más absoluta legalidad. Lugo se había convertido desde su llegada al Palacio de los López, nombre que recibe la casa presidencial, en un líder incómodo para los gerifaltes que han dominado la escena política y económica paraguaya.

Serían precisamente los liberales, sus socios de gobierno, quienes le apartasen de su cargo “con nocturnidad y alevosía y en contubernio con los colorados, sus rivales acérrimos”, exclama a este diario Mario Ferreiro, candidato para las elecciones de 2013 por el Frente Guasú, una de las muchas organizaciones que formaron la alianza de partidos y de movimientos sociales que arroparon a Lugo para alcanzar la presidencia.

Y es que el proceso político que sentenció al ex obispo está plagado de sombras que, a pesar de su aparente constitucionalidad, plantean serias dudas acerca de los intereses que lo promovieron. Los partidarios de Lugo lo tienen claro. Los partidos tradicionales, las oligarquías económicas y los viejos caudillos “han orquestado el golpe parlamentario para proteger sus intereses”, sentencia categórico Mario Ferreiro.

Lugo pretendía acabar con “ una de las peores herencias” de la dictadura

El gran proyecto de Lugo, una reforma agraria integral, pretendía poner fin a una eterna desigualdad que reina en Paraguay, a saber: el 2% de la población concentra el 85,5% de las tierras del país, donde la agricultura y la ganadería constituyen el principal sector económico. La dictadura de Alfredo Stroessner, que se extendió de 1954 a 1989, entregó a militares, empresarios y dirigentes colorados (la “trilogía” de su poder) miles de hectáreas de tierras destinadas originalmente a familias de agricultores pobres.

La Comisión de Verdad y Justicia (CVJ), creada en 2003 para investigar los múltiples crímenes cometidos durante ese periodo, calcula que las tierras mal habidas abarcan al menos un 64,1% de las ocho millones de hectáreas que fueron adjudicadas. “Un conflicto que es una las peores herencias recibidas por la democracia”, según la CVJ.

Lugo, en una entrevista reciente para el diario ‘Clarín’, apuntó de hecho a esta cuestión como el motivo de su destitución, y el más grave de los problemas políticos de Paraguay. “Aquí están acostumbrados a tener una actitud clientelar. Quisimos romper ese orden y hacer políticas sociales, y eso molestó".

El Parlamento es la institución peor valorada por su corrupción

Actualmente, el Parlamento es la institución peor valorada por el pueblo paraguayo, según el Latinobarómetro. Congresistas y senadores son vistos como corruptos, están acusados de desvío de fondos y hacen constante alarde de su riqueza. Por ejemplo, el diario 'Última Hora' informó de que un grupo de parlamentarios había adquirido recientemente televisiones de alta gama y aires acondicionados para sus despachos, viajes de lujo e, incluso, una barbacoa para su disfrute en el Congreso.

Un descontento que se trasladó a las calles en mayo, donde miles de paraguayos se manifestaron contra los 'dipuchorros', calificativo con el que se refieren a los parlamentarios corruptos. Mientras las protestas se sucedían, un sector del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA, los liberales), otro del Partido Colorado y de Unacé, formado por disidentes colorados y golpistas, articulaban un movimiento fraudulento.

Su intención era desviar 50 millones de dólares a “operadores políticos”, es decir, contrataciones arbitrarias entre simpatizantes y cercanos por medio del Tribunal Superior de Justicia Electoral. Lugo ejerció un veto presidencial para paralizarlo y, como respuesta, los partidos tradicionales bloquean la entrada de más de 600 millones de dólares de donaciones internacionales.

El gran proyecto político de Lugo, amordazado por la oposición y sus socios

A pesar de todo, el ex obispo nunca supuso una amenaza real para los viejos partidos, maniatado como estaba por el sistemático voto en contra de parte de sus socios de gobierno y de la oposición. Ni para la oligarquía económica. Los exportadores de soja en Paraguay, negocio que representa el 60% del área agrícola paraguaya, siguen pagando un 3% de impuestos, mientras que en la vecina Argentina fiscalizan más del 30%.  

Tras más de cuatro años de gobierno y de numerosos intentos, Lugo no obtuvo el respaldo suficiente para sacar adelante su proyecto de redistribución de las tierras.

“Mostró la posibilidad de atacar, pero no lo hizo porque estaba amordazado por el Parlamento. Y, sobre todo, no hubo ni una sola expropiación en cuatro años”, explica Mario Ferreiro. No obstante, la oposición le acusó incansablemente de “tolerar e instigar” las ocupaciones de fincas que realizan organizaciones de campesinos pobres, conocidos como ‘carperos’, que reivindican el acceso a las tierras.

Quiso conciliar con unos y otros, y se volvieron contra él

Todo cambió el 15 de junio de 2012. Las fuerzas de seguridad paraguayas desalojaron por la fuerza a un grupo de 'carperos' en la hacienda de Curuguaty del conocido terrateniente Abad Riquelme, incidente que se saldó con la muerte de once campesinos y seis policías. Los enemigos de Lugo vieron la oportunidad perfecta para volver a atacarlo, aunque el asunto estaba ya en manos de la justicia. Ésta decide ahora si esas tierras, que pertenecían al Estado, fueron entregadas en dádiva durante la dictadura.

Tras el suceso, Fernando Lugo reaccionó a las críticas y destituyó al comandante en jefe de la Policía, Paulino Rojas, y al ministro de Interior, Carlos Filizzola, poniendo en su lugar a un miembro del Partido Colorado. Pero con ello, sólo consiguió agitar más a los liberales, cuyo líder y actual presidente de Paraguay en funciones, Federico Franco, boicoteaba habitualmente al ex obispo a pesar de ser el segundo hombre en el gobierno.

Los intentos de Lugo por conciliar con unos y otros acabaron volviéndose contra él. El PLRA, fundado en la clandestinidad como oposición a la dictadura, se alejó, definitivamente, de la coalición de gobierno y se escoró hacia su rival histórico. Los cantos de sirena del Partido Colorado consiguieron “someter a los liberales una vez más”, remarca Mario Ferreiro, “porque les aterraba la posibilidad de una nueva victoria”. A partir de entonces, el engranaje del golpe se puso en marcha.

Después de 20 intentos, el juicio político se resolvió en 12 horas

Tras más de 20 intentos previos, liberales y conservadores alcanzaron finalmente un acuerdo.  “Recibimos las acusaciones el jueves a las ocho de la tarde y el juicio político era el viernes al mediodía”, denuncia a este medio Adolfo Ferreiro, abogado de Fernando Lugo y hermano de Mario Ferreiro. “Apenas tuvimos cuatro horas hábiles para preparar la defensa”.

El libelo acusatorio presentaba cinco causas contra el presidente.  En virtud del artículo 225 de la Constitución paraguaya, Lugo fue sometido a juicio político frente al Senado acusado de mal desempeño de sus funciones (una de las tres causas posibles para llevarlo a cabo), y al que el presidente se presentó “con todas sus consecuencias”.

Este mecanismo permitió a sus promotores dar aire de legalidad al proceso, escudándose ahora en que no se ha producido ninguna ruptura del orden constitucional, cuestión que los defensores de Lugo acatan en las formas, pero no en el fondo. “No vamos a cuestionar la legitimidad del presidente Franco, pero hubo irregularidades en el proceso”, modera Adolfo Ferreiro.

En primer lugar, el abogado de Lugo apunta a la falta de coherencia en la causa para la destitución. “Para imputarle por mal desempeño tienen que presentar casos concretos, mandatos específicos del presidente para sustentar su acusación, no se trata de juzgar aquello que no les gusta”.

Por ejemplo, una de las cinco acusaciones le señalan como responsable por declaraciones y acciones de algunos de sus ministros. Al igual que en el caso de las muertes en Curuguaty, donde exponen que “la patente inoperancia, negligencia, ineptitud e improvisación del gobierno de Lugo” les amerita para fundamentar su acusación, argumento que se repite a lo largo de todo el libelo.

Otro de los pasajes que sustentó el proceso de destitución asegura que “ Lugo ha sometido a los militares a los denominados 'carperos', instigándoles a todo tipo de agresiones y atracos contra la propiedad privada, a la vista de las fuerzas públicas, que no actuaron con la indisimulada complicidad del presidente con los criminales”.

“Las acusaciones no deben ser probadas porque son de pública notoriedad”

Todas estas causas, siempre según el libelo, “son de pública notoriedad, motivo por el cual no necesitan ser probadas”, expone textualmente la acusación. Así, Adolfo Ferreiro relata a este diario cómo la presentación de pruebas “duró cinco minutos, donde no se admitieron nuestras pruebas y los litigantes presentaron incluso recortes de periódico fotocopiados”, a la luz de que los grandes medios conservadores están controlados por sus afines.

El abogado asegura que no les permitieron recurrir ni ampararse en una excepción previa para ganar tiempo. “Tuvimos tan sólo dos horas para fundamentar una gestión de cuatro años y defendernos de cinco hechos, sin derecho a la defensa y sin plazos razonables y legales”, manifiesta. “Para poner la guinda y antes de las votaciones, utilizaron hechos que no tenían nada que ver con el juicio para seguir atacando”.

Por este motivo, la defensa de Lugo prepara, según confirman a Teinteresa, una acción para recurrir la constitucionalidad de la resolución. Además, su coalición acudirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y al Tribunal Internacional de La Haya para que se pronuncien sobre el juicio político.

En medio día, un presidente elegido democráticamente era removido del poder, en manos de sus acusadores que gobernaron  durante décadas en Paraguay con mano férrea.

Por el momento, Paraguay ha sido arrinconado por sus vecinos regionales han condenado "el golpe de Estado" a través de las organizaciones panaméricanas de Unasur y Mercosur, donde ha sido suspendida como miembro hasta las elecciones. Todos los ojos están puestos por tanto en los comicios de 2013, donde la población paraguaya deberá decidir con su voto entre legitimar el golpe parlamentario o desenmascarlo para “restituir de nuevo la democracia”.

El Partido Colorado, el gran beneficiado

El gran beneficiado de este movimiento es, según Mario Ferreiro, el Partido Colorado. Y su precandidato a la presidencia con más opciones, Horacio Cartes, dueño de extensos latifundios y acusado de vínculos con el narcotráfico por EEUU y Brasil, se postula como el rival a batir en abril de 2013. “Cartes tratará de capitalizar el poder, ya que los liberales, por ambición, han traicionado sus lealtades”.

El precandidato colorado, conocido por su autoritarismo y bajo sospecha por la compra de voluntades políticas, se considera el cerebro del juicio político, con el que ha dado el pistoletazo de salida a su campaña. “Lugo está siendo juzgado por su moral, por sus mentiras”, declaraba hace escasos días al diario 'Clarín', en relación a los dos hijos reconocidos por el ex obispo.

La estrategia de los partidos tradicionales se centra ahora en “manchar la imagen de Lugo y descabezar el proyecto de cara a las elecciones, además de desprestigiar a su entorno”, aclara Mario Ferreiro. “Ya ha comenzado la persecución de algunos miembros del anterior gobierno, ex ministros y ex funcionarios están siendo sancionados” denuncia el líder del Frente Guasú.

Por otro lado, explica que los esfuerzos de la izquierda paraguaya pasan ahora por reorganizarse y replantear el escenario para el año que viene, para lo que  han articulado un gobierno simbólico de forma paralela. Todo ha quedado en suspenso con la destitución, menos los objetivos con los que llegaron al poder.Se suceden las reuniones y los partidarios de Lugo hacen balance de su gestión de cara a 2013. "No vamos a ceder, la democracia vencerá", sentencia Ferreiro.


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