Domingo 19/05/2019.

Mundo

La "alarmante" crisis humanitaria en la parte anglófona de Camerún, en el punto de mira

La ONU espera que el "mensaje de paz" del presidente se concrete en un diálogo con los separatistas que resuelva la situación

La situación en las dos regiones anglófonas de Camerún, en el oeste del país, sigue deteriorándose y ha alcanzado unos niveles alarmantes, según alerta la ONU. El conflicto que enfrenta al Gobierno camerunés con los grupos separatistas en las regiones de Noroeste y Suroeste desde finales de 2017 ha pasado desapercibido en gran medida hasta ahora pero finalmente parece haber atraído la atención internacional.

Esta semana, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró una reunión informal para hablar de esta crisis, coincidiendo precisamente con la visita a las dos regiones del primer ministro camerunés, Joseph Dion Ngute, quien dijo llevar un "mensaje de paz y esperanza del presidente Paul Biya".

"Con la excepción de la separación o la secesión, el jefe de Estado está preparado para mantener un diálogo en el que cualquier otro asunto puede ser discutido", aseguró el primer ministro. Sin embargo, está por ver si los separatistas, que ya el 1 de octubre de 2017 proclamaron la independencia de Ambazonia, aceptan la invitación.

La crisis en la parte anglófona de Camerún --otrora colonia alemana y que decidió unirse al Camerún francés a raíz de su independencia-- estalló en 2016 en forma de protestas pacíficas por su supuesta marginación y por la imposición del francés desde el Gobierno central. La contundente represión por parte de las fuerzas de seguridad llevó a la proliferación de grupos separatistas.

Desde entonces, tanto las fuerzas gubernamentales como los separatistas han cometido abusos contra la población civil, como se han encargado de denunciar en repetidas ocasiones organizaciones como Human Rights Watch (HRW). Según el 'think-tank' International Crisis Group (ICG), el conflicto ha dejado al menos 1.850 civiles muertos, además de decenas de aldeas arrasadas.

"El nivel de la crisis hoy en día es más alarmante que nunca", advirtió en su intervención ante el Consejo de Seguridad el máximo responsable de ayuda humanitaria de la ONU, Mark Lowcock. Frente a las 160.000 personas necesitadas de ayuda que había en 2018, en la actualidad hay 1,3 millones, "ocho veces más" y lo equivale a "un tercio de la población local", subrayó.

Además, 440.000 personas en estas dos regiones se han visto obligadas a abandonar sus hogares, muchas de las cuales viven escondidas en los bosques sin acceso a ningún tipo de ayuda, y otras 32.000 han buscado refugio en Nigeria. "Miles de casas y localidades enteras han sido destruidas en las dos regiones, lo que supone un reto significativo para el objetivo del retorno de los desplazados", subrayó.

ATAQUES CONTRA LA EDUCACIÓN Y LA SALUD

La "prohibición de la educación" por parte de los grupos armados se ha traducido en al menos 70 escuelas destruidas y se calcula que más de 600.000 niños se ven privados de ir a la escuela en las dos regiones, denunció Lowcock. "Esto tendrá consecuencias en toda una generación", puntualiza en declaraciones a Europa Press la coordinadora humanitaria de la ONU en Camerún, Allegra Baiocchi.

También las instalaciones y el personal sanitario han estado en el punto de mira, con al menos 70 incidentes registrados solo en 2018, lo que incluye el secuestro de personal y la quema de tres hospitales. "El 40 por ciento de las instalaciones de salud no están operativas", resumió Lowcock ante el Consejo de Seguridad.

Pero pese a esta situación, denunció en la misma reunión el secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Jan Egeland, ha habido un "silencio colectivo" en torno a las "atrocidades" que se han venido produciendo en la parte anglófona de Camerún.

Egeland, que visitó hace unas semanas la zona, criticó que hayan "saltado las alarmas" y no haya habido "esfuerzos de mediación" para intentar resolver la crisis. Para el responsable del NRC, se trata de "una de las crisis más olvidadas del mundo" lo que ha permitido que la situación degenerara de "protestas pacíficas a atrocidades cometidas por ambas partes".

"La crisis y su impacto no han sido adecuadamente documentados", coincide Baiocchi. "La falta de visibilidad tiene claras consecuencias en nuestro plan de respuesta humanitaria", añade, lamentando que la petición de fondos para Camerún --que incluye también la emergencia en el Extremo Norte por la violencia de Boko Haram-- fuera una de las menos financiadas en 2018 y que en lo que va de año solo se hayan recibido el 13 por ciento de los fondos.

HACEN FALTA MÁS FONDOS

El que la situación en las dos regiones de habla inglesa de Camerún haya llegado al Consejo de Seguridad podría ayudar a que esto cambie. Eso es al menos lo que esperan tanto la ONU como las organizaciones como el NRC que trabajan ayudando a la población afectada y lo hacen en un contexto de gran inseguridad.

"No cabe duda de que necesitamos una respuesta más ambiciosa", admitió Lowcock, incidiendo en que pese a las circunstancias hay acceso, aunque "limitado e impredecible" y la ONU trabaja para mejorarlo con todas las partes. "Tenemos que ampliar el alcance de la respuesta humanitaria más allá de las ciudades hacia las zonas rurales", advirtió por su parte Egeland, que advirtió rotundo: "Si no actuamos ahora, se perderán vidas".

Pero sin duda alguna, al margen de la respuesta humanitaria, lo que hace falta es que se resuelva el conflicto. El mensaje de paz y reconciliación trasladado por el primer ministro "es alentador", reconoce la coordinadora humanitaria de la ONU, aunque subraya que a los encuentros que mantuvo Dion Ngute con la población deben seguirle "medidas concretas para generar confianza como acceso humanitario, justicia, reparaciones..."

Según Baiocchi, para que un eventual diálogo entre el Gobierno y los separatistas anglófonos prospere este debe ser "abierto e inclusivo" y hacen falta también medidas urgentes para restablecer la confianza. En este sentido, asegura que la ONU ya ha expresado su "disposición a asesorar y apoyar el proceso de diálogo" y ya trabaja apoyando algunas iniciativas de paz de la sociedad civil.

HAY QUE PROTEGER A LA POBLACIÓN CIVIL

Mientras esto ocurre, y en medio del "clima de terror" en que vive la población, es fundamental que se proteja a los civiles, sostiene la responsable de la ONU, en un mensaje que también trasladaron al Consejo de Seguridad tanto Lowcock como Egeland. Esto pasa por hacer entender a las partes que deben respetar los principios del Derecho Internacional Humanitario y también por que se permita el acceso a las organizaciones de asistencia.

"Los actores humanitarios deben tener acceso seguro, sostenido y sin restricciones a la población necesitada", recalca Baiocchi. "La protección, la seguridad alimentaria, el acceso atención sanitaria, a educación y a otros servicios básicos son nuestra prioridad", resume la coordinadora humanitaria, que recuerda que hay miles de personas en los bosques "sin acceso a ayuda".

Pero pese a la "creciente concienciación en torno a la situación humanitaria y de Derechos Humanos en Camerún", la ONU "teme un aumento de la violencia" coincidiendo con la celebración el 20 de mayo del Día Nacional, según Baiocchi.

"No va en interés de nadie el que la situación humanitaria se descontrole", previno Lowcock en su mensaje al Consejo de Seguridad. "Tenemos que unirnos para abordar las causas subyacentes de la crisis actual, incluida la necesidad de una solución pacífica al conflicto y la necesidad de más progreso en el desarrollo sostenible" de esta parte de Camerún, animó.

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